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El difícil camino para ser investigador

Abimael Guzmán Pando recibirá hoy el Premio Estatal de la Juventud en Actividades Académicas

/ "Busquen algo que les apasione, a veces es difícil saber qué es lo que nos gusta hacer. Pero cuando ya lo tengan aférrense a su idea"

Andrés Rangel/ El Diario

miércoles, 11 enero 2023 | 13:01

Chihuahua, Chih.- Con todo y tener maestría y doctorado, el futuro no pinta claro para Abimael Guzmán Pando, ganador del Premio Estatal de la Juventud en Actividades Académicas 2022, que hoy se entrega en ceremonia oficial.

A sus 29 años y con una idea clara de dedicarse a la investigación, refiere que no ha sido un camino fácil, y que uno de los obstáculos que enfrenta es su edad. Explica que hay pocos espacios para que los jóvenes puedan desarrollarse en la investigación.

Abimael egresó del Cbtis 122 como Técnico en Mecatrónica. Luego obtuvo el grado de Ingeniero en Electrónica por el Tecnológico de Chihuahua y ahí mismo realizó su maestría y doctorado en Ciencias en Ingeniería Electrónica. Durante su posgrado, se especializó en las áreas de procesamiento de señales e imágenes, inteligencia artificial, aprendizaje de máquina, aprendizaje profundo y detección de movimiento.

“Más que nada me enfoqué en detección de objetos dinámicos en video mediante aprendizaje profundo... Durante el doctorado una de las actividades más destacadas fue el desarrollo de un algoritmo de detección de movimiento en video basado en la visión del águila. Este algoritmo emula el mecanismo de magnificación de la fóvea profunda de estas aves para detectar detalles y objetos dinámicos pequeños en video. Además, he participado en proyectos de investigación desarrollando sistemas de visión por computadora. He realizado análisis del estado del arte para verificar las tendencias y problemas abiertos respecto a algoritmos aplicados a detección de movimiento. He propuesto nuevas metodologías de evaluación de algoritmos y desarrollado nuevos. Actualmente estoy realizando un posdoctorado en la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la UACH donde aplico herramientas de inteligencia artificial para el cálculo de propiedades moleculares”.

A pesar de ser complicado dedicarse a la investigación en Chihuahua, admite que “sí se puede”, pero que es un proceso tardado. “No es como que vas a salir con una maestría o un doctorado y ya vas a tener trabajo”.

“La mayoría de las veces son procesos que llevan tiempo. Yo tengo alrededor de tres años dando clases por honorarios en el Tecnológico de Chihuahua, y recientemente en la Universidad Autónoma de Chihuahua buscando conseguir una oportunidad de trabajo más estable encaminado a la investigación”.

“Lo que hace complicado el proceso es esperar a que salgan nuevas convocatorias para plazas de profesor investigador, es algo tardado y complejo, además de que los requisitos por lo regular son muy altos.

“Por lo general exigen mucha experiencia y es donde choca con la juventud. Las convocatorias no hacen distinción entre lo que es ser un investigador y una persona que se dedica profesionalmente a algo”, dice.

Agrega que los que están desarrollados profesionalmente sí cumplen con alguna cantidad de años de experiencia laboral, pero las convocatorias no vienen tan enfocadas al trabajo realizado por parte de la investigación.

“El problema es que la mayoría de las veces piden más experiencia sin importar que uno sea parte del del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) o que tenga publicaciones JCR de alto impacto o haya asistido a congresos internacionales”.

Considera que todo eso, al final de cuentas, no lo toman en cuenta como experiencia laboral. “Ser joven y querer dedicarme a esto sí me ha afectado, como ha afectado a muchos otros jóvenes, unos que desistieron y otros que continuaron”.

El dilema, dice, es continuar con el sueño de dedicarse a la investigación, o tomar el otro camino que es las empresas privadas. “Hay otros jóvenes que conozco en una situación similar”.

Lo ideal sería obtener una plaza en alguna universidad para conseguir estabilidad y dedicarse a lo que uno le apasiona, que es la investigación, dice.

Comenta que ha visto muchos de sus compañeros que aspiraban a dedicarse a la investigación, pero que por falta de oportunidades terminan 'refugiándose' en la industria. “Muchos con maestría son rápidamente aceptados y se convierten en programadores. El hecho de que se nos pida mucha experiencia o cierta edad obliga a los egresados a terminar en el sector privado.

“A eso es lo que se le llama fuga de talentos, pues pierden las ilusiones de trabajar en la investigación y la abandonan. Más que nada por eso, porque no se encuentra un trabajo estable rápido”.

“Y la forma más fácil para encontrar estabilidad es irse a la industria, incluso ya hay empresas que están contratando doctores para que programen o que sean ingenieros de Machine Learning”.

Y así, todo el desarrollo que tuvo el estudiante para convertirse en un investigador termina aprovechado por el sector privado.

En su opinión, Chihuahua necesita de investigadores, explica que muchos no aprecian el trabajo que hace un investigador, pero se entiende cuando pasa algo como la aparición del virus del Covid-19 que modificó sistemas sociales, económicos y familiares en todo el mundo.

“Si no hubiera habido investigadores, no se habrían producido vacunas tan rápidamente para responder al virus. Por lo general, una vacuna o un medicamento tarda de 10 a 15 años en hacerse producirse, y contra el Covid-19 tan sólo les llevó un año”.

Detrás de todos esos avances, están los investigadores en todos los campos. Biólogos, economistas, electrónicos, médicos todos ellos están recurriendo a las herramientas de inteligencia artificial con los avances que hay actualmente.

Y manda un mensaje a los jóvenes que tienen un sueño, sea deportivo, cultural o de ciencias. “Busquen algo que les apasione, a veces es difícil saber qué es lo que nos gusta hacer. Pero cuando ya lo tengan aférrense a su idea”.

“Sean constantes y esfuércense por cumplirla. Porque muchas veces nos desanimamos y nos vamos por otro camino y al final de cuentas terminamos en un camino diferente al que planeamos, algo que no estaba en nuestros propósitos”. “La constancia y el esfuerzo más que nada nos llevará a cumplir nuestros sueños”.

Reconoce que ha pensado en renunciar a ser investigador e irse al sector privado, incluso todavía lo sigue pensando. Pero recuerda que su primera idea era ser investigador y eso le da ánimos para seguir adelante.

Explica que la diferencia entre ser investigador y ser empleado de una empresa es que en una universidad el conocimiento que se tienen es para la sociedad y se transmite a las siguientes generaciones. “Y si no lo transmitimos, pues se pierde. En una empresa se vuelve hermético por todos los compromisos de confidencialidad que se tienen que cumplir. En la Universidad se siguen transmitiendo las ideas a los jóvenes y el conocimiento se comparte y evoluciona”.

Mi principal motivación para dedicarme a la investigación es a transmitir mi conocimiento a las siguientes generaciones y seguir aprendiendo. Para de esta manera, realizar investigación de impacto en distintas áreas.

Actualmente está trabajando en un proyecto con la UACH para desarrollar un algoritmo de inteligencia artificial para predecir ciertas propiedades moleculares. Se trata de una primera investigación para encaminar el desarrollo de nuevos medicamentos, específicamente antibióticos.

“Son herramientas de inteligencia artificial y estamos optimistas de hacer algo que impacte a la sociedad. Aunque vamos un poco más lentos que países desarrollados por la diferencia de equipo, el trabajo que hacemos es doble mérito, tanto para la Universidad como para los que participamos en ello”.

Abimael, a sus 29 años, tiene cinco publicaciones en revistas JCR de alto impacto y cuatro publicaciones en congresos internacionales. Ha participado en tres proyectos financiados, uno de una empresa privada, otro por parte de Conacyt y otro por el Tecnológico de México. Actualmente da clases de posgrado en la UACH y el Tecnológico de Chihuahua y es candidato del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Conacyt desde el 2021.

Abimael recibirá hoy el Premio Estatal de la Juventud en Actividades académicas.