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El Largo Maderal, sumido en la violencia

Como advertencia, dejan grupos criminales huellas de sus enfrentamientos a la orilla de la carretera

César Lozano / El Diario

César Lozano / El Diario

martes, 25 mayo 2021 | 05:00

Triste, tenso, aislado, sucio y agobiado por la inseguridad, se encuentra todo el corredor de Ciudad Madera hacia el ejido El Largo, cuyo pequeño núcleo urbano permanece sin pavimento en la gran mayoría de las calles, muchas de las cuales carecen incluso de drenaje y servicios básicos. 

El Largo Maderal es un claro ejemplo de que no siempre la prosperidad va de la mano con el desarrollo y las oportunidades de la población, que se debe conformar con tener señal telefónica, pues por alguna extraña razón el Internet deja de funcionar al pasar el entronque hacia la célebre comunidad de Las Varas, conocida por ser punto neurálgico de enfrentamientos entre grupos criminales. 

La entrada a la zona arqueológica de Las Cuarenta Casas está cerrada de manera temporal (así lleva cinco años), no hay vida en el camino hacia la cascada El Salto y por toda la vía que conecta a la cabecera municipal con el ejido hay restos de vehículos motores, capillas de santos y cruces dedicadas a decenas de difuntos en los voladeros. El turismo ya no existe.

Como señal de simbólica advertencia perduran un par de camionetas calcinadas y con marcas de impactos de bala; la primera de ellas a unos metros del ejido denominado “El Dos” y la segunda pasando La Mesa del Huracán, justo en la primera de las cerradas curvas que llevan en descenso hacia El Largo. Como dignas piezas del museo del sometimiento social y la indiferencia gubernamental. 

Pasando “El Dos”, una capilla y a su alrededor montones de veladoras consumidas, muchas de ellas con nombres escritos, en su mayoría varones, que por sentido común hacen suponer se trata de muertos o desaparecidos; al interior se ilumina una imagen del Cristo europeo y una figura en barro de la Virgen de Guadalupe. 

Es desplazamiento forzado es evidente, pues la mayoría de las comunidades al pie de la carretera se encuentran abandonadas, dañadas por el paso del tiempo y la actividad humana, mientras que los corrales que alguna vez albergaron animales de crianza y aprovechamiento se encuentran semidestruidos y con las tablas levantadas por falta de mantenimiento. 

En la región no hay población rarámuri, predominan los indígenas de la comunidad pima, cuyos miembros se han mimetizado en cuanto a vestimenta y costumbres con los mestizos. La mayoría trabaja en los aserraderos de la zona. 

El Largo es el ejido de mayor producción forestal en México y el más grande de Latinoamérica con más de 270 mil hectáreas de bosque maderable para explotación. Fue constituido con unión de dueños de títulos de propiedad ejidal en 1971, como intento para pacificar la zona, luego del asalto al cuartel de Madera en 1965, que originó el surgimiento de la Liga Comunista 23 de Septiembre, organización paramilitar que mantuvo en jaque al gobierno priista por décadas. 

A casi 56 años del hecho histórico, la región parece lejos de la paz, el orden y la bonanza reflejada en la calidad de vida de los pobladores, aún y cuando también ahí se encuentran instaladas grandes empresas mineras que poco abonan al rescate del entorno social, de una de las regiones con mayor potencial industrial y turístico de Chihuahua y de México.