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El rastro inconfundible de la muerte

Cinco personas perdieron la vida en una masacre ocurrida durante las primeras horas de hoy

Salud Ochoa/El Diario
domingo, 28 abril 2019 | 09:20

Chihuahua.- Botellas de cerveza,  latas de bebidas alcohólicas, vasos desechables, bolsas de frituras, alguna prenda de vestir y fragmentos de vidrio por todas partes son una muestra pequeña de la masacre ocurrida la madrugada de este domingo en la colonia Vistas del Norte donde tres hombres y dos mujeres perdieron la vida, misma que le habrían “perdonado”  a 5 pequeños que estaban en el lugar. Un par de cobijas rosa y azul de bebé y un balón de fútbol quedan como recordatorio de ello.

Sin embargo, el rastro inconfundible de la muerte se hace presente en las manchas rojizas de la sangre que permanece sobre la tierra como evidencia contundente de que esta, la tierra chihuahuense, sigue siendo presa del vendaval violento que no avisa ni pide permiso, simplemente llega en las manos del verdugo. 

La casa ubicada en las calles río Magro número 833 casi esquina con Río Cisne, era punto de reunión familiar, una fiesta aparentemente, que terminó en tragedia. Los enormes agujeros dejados por las balas en la pared de la vivienda, a un costado de la puerta y bajo la ventana, así lo gritan igual que lo hacen los casquillos desperdigados por el suelo, el cordón rojo con letras negras que, paradójicamente, indican “peligro”.

Las sillas y las mesas quedaron volteadas al revés, como queda un grupo familiar cuando una tragedia de estas ocurre, en Chihuahua, es el grupo social en general el agredido por la tragedia continua.

Después de varias horas, el sitio parece en calma, los vecinos callan, el temor se palpa en esos silencios precautorios. Es mejor callar que exponerse a las represalias que ni la autoridad ni la buena suerte suelen impedir.

Los intensos rayos del sol caen sobre la ciudad pero, de alguna forma la mañana de domingo es gris para este barrio del norte de la capital; otra vez el norte, referente continuo de asesinatos, desapariciones, levantones, feminicidios, narcomenudeo y carencias.

Vistas del Norte, ubicada a 23 kilómetros del centro de la ciudad, recuerda los nombres de Alondra y Aris –solo como un ejemplo- de lo que cotidianamente ocurre en una zona donde el abandono es evidente a pesar de las palabras, los discursos oficiales y los compromisos no cumplidos.

El desarrollo prometido no llega a las hileras interminables de casas de interés social; se estanca entre los camellones llenos de desechos, perros callejeros, puestos de comida abandonados, ausencia de servicios, inseguridad y violencia. 

La Avenida Río Cisnes, es la vía principal de la colonia y es también la muestra del descuido en el que se encuentra el sector. A los costados, la situación es la misma solo hay que sumarle terrenos baldíos, vehículos convertidos en chatarra, negocios que arbitrariamente ocupan la calle, láminas desperdigadas aquí y allí y perros callejeros.

El polígono del norte es un lugar donde habitan principalmente parejas jóvenes con niños pequeños que necesitan sitios adecuados para jugar  no para testificar balaceras como fue el caso de hoy cuando, según testigos, los pequeños aterrorizados vieron cómo los atacantes disparaban sus armas.

Ellos, los niños, no perdieron la vida pero sí una parte de su inocencia, ¿Quién les devolverá eso?