Local

El toro del Palomar, más que un monumento

El 'Long horns' ícono del viejo oeste y época virreinal

Francisco López/El Diario

Juan Carlos Núñez/El Diario

sábado, 27 marzo 2021 | 05:00

Chihuahua.- El monumento del conocido “Toro de El Palomar” ubicado en la parte alta del icónico parque, es una representación de los primeros ganados de la época virreinal en Chihuahua, así como representativo del viejo oeste, conocido como “long horns” o “cuernos largos”, obra del escultor, Ricardo Ponzanelli.

Estos animales también llamados bueyes,  se caracterizan por su tamaño y sus  largos cuernos, que pueden medir entre 1.50 y dos metros de punta a punta.

Hace 25 años que en antiguo barrio de El Palomar sufrió una transformación completa para convertirlo en el actual parque, con un kiosco principal, muchos árboles, pasto, áreas comunes, paso superior peatonal a la zona arriba de la clínica 33 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) donde están las estatuas de tres palomas, la gran explanada con su escenario, el cual ha sido testigo de la presentación de varios artistas de talla internacional, la imponente asta bandera, la estatua del fallecido actor hollywoodense y chihuahuense, Anthony Quinn,   la “Guirnalda”, obra también del artista Sebastián y el toro.

Fue durante la administración municipal de Patricio Martínez García, en que se decidió rescatar un área de la ciudad con mucha problemática social, adicciones, vandalismo, prostitución, así como dificultad con los servicios básicos como agua, luz, calles en malas condiciones y se consideró una zona peligrosa, así que actualmente al menos durante la luz del día, es muy común la convivencia de la gente y cierta verbena. No obstante, la contingencia sanitaria por Coronavirus (Covid-19), ha generado disminución de afluencia.

En cuanto a la historia de la obra ganadera en el parque, es una referencia a la primera manada de estos animales por los que hoy, Chihuahua es conocido como gran productor de cabezas y muy buena carne.

Se dice que fue en 1690 llegaron las primeras 200 cabezas de ganado del ganado criollo español, fueron conducidas hacia el Norte desde Chihuahua a una misión cerca del río Sabine, una tierra que se conocería como Texas. Es así, que los descendientes de estos, fueron los primeros cuernos largos y recorrieron el territorio prácticamente como salvajes.

Los historiadores coinciden que a medida que los asentamientos crecieron y llegó más ganado, aumentó la cantidad de ganado que se lograba escapar y eran víctimas de otros animales como coyotes, osos, lobos, así que la selección natural hizo que este ganado le crecieran más los cuernos y así defenderse de los depredadores.

Aunque el ganado que llegó a las tierras chihuahuenses no fueron con cuernos tan largos, ya que estos eran más de Texas, que por no ser nativos propiamente eran más peligros que los mismos bisontes. Al domesticación se dio principalmente en el estado vecino norteamericano, sin embargo en algunos ranchos chihuahuenses hay crianza por tradición, más que por industria ganadera.

El monumento es un especie de homenaje a las primeras bestias que llegaron a tierras chihuahuenses e hicieron posible hacer que el estado grande será de los principales productores de carne de res en México y reconocido a nivel mundial.