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En el limbo, 1,250 habitantes de Ávalos

Hace aproximadamente 23 años la fundidora dejó de operar de manera definitiva

Juan Alanís/El Diario

Orlando Chávez/El Diario

martes, 24 marzo 2020 | 11:40

Chihuahua.- Hace aproximadamente 23 años la Fundidora de Ávalos dejó de operar de manera definitiva y hace 15 pasó a formar parte de un Fideicomiso en que participan el Gobierno del Estado y una institución bancaria con base en Monterrey. Dentro de lo que se consideran terrenos del fideicomiso hay mil 250 personas que viven en casas de adobe no tienen la propiedad de la vivienda, las cuales datan de hace 110 años, pero como esta zona no se ha desincorporado de la empresa no pueden ser vendidas las casas, pero tampoco se les pueden pavimentar las calles y han tenido problemas con otros servicios. 

En total son 280 casas que integran lo que se considera la colonia minera, la cual es uno de los legados luego de que el 31 de agosto de 2004, todo lo que era propiedad de la empresa, instalaciones industriales, sus edificios de uso público, sus campos y clubes deportivos, su iglesia, sus escuelas, el mercado, las casas, las oficinas, pasó al patrimonio del Gobierno del Estado. 

Esto fue una de las últimas acciones de la administración 1998 – 2004. 

En esa compra el gobierno adquirió 430 hectáreas, por un monto de 355 millones de pesos, lo que quedó en el fideicomiso estatal – bancario. 

La historia de la colonia nace en mayo de 1905, cuando el gobernador del estado Enrique Creel autorizó la donación de los terrenos del rancho de Ávalos a la empresa American Smelting and Refining Company (Asarco), con lo que empezó una empresa que operaría casi un siglo en las colindancias de la ciudad. Las casas empezaron a ser entregadas a los trabajadores, quienes solamente debían ser empleados y estar en funciones para ocuparlas. 

Las viviendas fueron construidas con adobe, y hasta la fecha se mantienen de pie. 

Del total de las 280 casas habitación de Ávalos, 150 están habitadas por los antiguos obreros de la planta, y unas 130 están en poder de invasores, quienes se impusieron sobre los pobladores originales y aprovecharon el cierre definitivo de las operaciones del beneficio de metales en 1994. 

Los destinos de los terrenos ya no son solamente tarea del Estado, ya que las decisiones se toman en la sede del Fideicomiso que está en Monterrey, Nuevo León. Según explicó Edson Muñoz, jefe del Área Jurídica de la Secretaría de Desarrollo Urbano del Estado, comentó que las personas que viven en las casas no son las dueñas, sino que son habitantes que ocupan las construcciones porque el fideicomiso se los permite. 

Destacó que existen varias áreas que pueden ser vendidas, con lo que se podría obtener recursos que se inyectarían que remediar Ávalos y liberarla de los materiales contaminantes que han estado por décadas expuestos. 

Agregó que en la actualidad hay un problema de rapiña de los materiales, incluso han sido asegurados camiones que eran utilizados para llevarse material por toneladas, pero también han sido detenidos ladrones que se llevan kilos de metales de las viejas instalaciones de la planta. Indicó que debido a que el Estado es uno de los integrantes del Fideicomiso Ávalos, es el responsable de mantener la seguridad y que se tiene previsto instalar cámaras e iluminación que ayuden a prevenir los robos. 

Destacó que Ávalos y sus terrenos representan una gran riqueza y una oportunidad para generar espacios para la convivencia de los habitantes de la ciudad pero primero se tiene que remediar la zona. 

Recalcó que la totalidad de los bienes son del Fideicomiso Ávalos, el cual es el responsable de pagar los impuestos y otros gastos para mantener la zona. 

Destacó que la empresa tuvo casi 20 años de auge, pero sus operaciones siguieron hasta 1977y fue hasta 1997 cuando se dio por cerrada la empresa hasta que fue comprada por el Gobierno del Estado. 

Apuntó que por ahora no hay recursos para hacer más inversiones, por lo que los habitantes de las casas están ahí a sabiendas de que se trata de una propiedad del Fideicomiso, el cual no está obligado a hacer mejoras.