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Fentanilo, así es la nueva gran amenaza del narco

Crece su mercado en Chihuahua

Tomada de internet
El Diario de Juárez

César Lozano/ El Diario

miércoles, 12 mayo 2021 | 09:37

Chihuahua— Debido al cierre de la frontera por causa de la pandemia, el fentanilo, que se internaba de manera ilegal a Estados Unidos vía los puertos y fronteras de México, se quedó en nuestro país y encontró en Chihuahua un mercado creciente.

Su consumo se comienza a reflejar en los indicadores de centros de atención residencial a consumidores de sustancias, y en los testimonios de las personas internas en dichas instituciones. 

“Generalmente se atiende a adictos de heroína, a cristal y al alcohol, pero ahora empiezan a parecer consumidores que dicen: ‘yo no uso heroína, yo uso fentanilo, estoy comprando fentanilo en mi colonia, en el barrio’”, explica Martín Ruiz Aguirre, comisionado estatal de Atención a las Adicciones.

Señala que ya el mismo consumidor sabe que lo consume, pero al principio comenzaron a usarlo escondido en la misma heroína. 

Comentó que debido a lo idéntico de los efectos entre la heroína y el fentanilo, resulta por demás difícil reconocer cuando se consume una sustancia u otra, a pesar de que el segundo resulta mucho más potente.

El área de estadística de la Comisión Estatal de Atención a las Adicciones (Ceaadic), informó que hasta el momento se tiene certeza de tres mujeres y dos hombres que se rehabilitan en los centros residenciales de atención a personas consumidoras de sustancias adictivas, luego de consultar a 74 instituciones, aunque se sospecha de muchos más casos de los cuales no se puede tener una seguridad, porque la mención de la droga se obtiene a través del testimonio de los pacientes.

Potente opioide

Ruiz Aguirre comentó que el fentanilo es un opioide de uso médico, utilizado en las clínicas a nivel mundial por anestesiólogos, oncólogos y ortopedista para trabajos de anestesia y analgesia, clasificado en la Ley General de Salud dentro del grupo 1 de medicamentos que requieren una receta exclusiva a la cual se le integra un código de barras.

Esta sustancia se maneja en la industria farmacéutica y clínica bajo estrictos controles, y las farmacias lo resguardan en sus cajas fuertes. 

Explicó que la fórmula se mantuvo en secreto por muchos años hasta hace varios años cuando se filtró la receta de fabricación y comenzó la aparición de laboratorios clandestinos en China, Indochina, Indonesia y Turquía que se concentraron en fabricar fentanilo genérico de mala calidad con miras de abastecer el mercado estadounidense. 

El fenómeno de muertes por sobredosis de fentanilo apareció primero en ciudades como Nueva York, Chicago y varios condados de California, pero ahora el problema también existe en México, sobre todo porque los nuevos consumidores no saben dosificar su potencia.

“Tiene un efecto más potente que la misma heroína que se vende en la calle, que es de fabricación artesanal y viene contaminada con muchísimas sustancias. La heroína que se consigue en las calles tiene una potencia de un 6 a un 10 por ciento, más o menos, pero el fentanilo que se consigue en las calles tiene una potencia de 100 por ciento. 

¿Cómo los enganchan?

Luego de generar un mercado en México para continuar con el negocio que se complicó por el cierre de la frontera estadounidense, en sitios como Mercado Libre se comenzaron a ofertar con mayor frecuencia máquinas tableteadoras desde sofisticadas hasta manuales, a través de las cuales se fabrican y se les colocan emblemas a as pastillas, como las marcadas como “M30” decomisadas el 2 de mayo pasado al interior de una vivienda en la colonia Cerro de la Cruz.

“Los introductores ‘medio mayoristas’ por llamarles técnicamente, empiezan a agregarle fentanilo a la heroína callejera para darle potencia y estabilidad, entonces los usuarios de la calle comienzan a inyectarse pensando que es heroína y comienzan a sufrir sobredosis porque ellos estaban impuestos a una heroína de un porcentaje de potencia de un 6, 10 o hasta 12 por ciento y comienzan a recibir heroína muy adictiva y que trae de un 35 a un 45 por ciento de potencia”. 

A través de heroína mezclada que resulta siete veces más potente, y en muchos otros casos cristal mesclado con fentanilo, los introductores de este nuevo producto enganchan a los potenciales usuarios, expuestos a las consecuencias del consumo que se reflejan en inmediatos trastornos visuales, auditivos y otros del orden psiquiátrico, mucho más prematuros incluso que los del cristal. 

“Entonces, esas personas comienzan a buscar a estos proveedores, de esa heroína con tan alta potencia ‘porque esta sí es buena’ sin saber que está mezclada y así comienzan a abrir el mercado diciendo que la heroína ya pasó de moda y que no tiene potencia y, en cambio, les presentan unas tabletitas azules que se llaman fentanilo”, señaló el comisionado. 

De acuerdo a las referencias periodísticas y oficiales, los cargamentos de fentanilo ingresan a México por los puertos de Manzanillo, Colima y Lázaro Cárdenas Michoacán, y llegan a la franja norte por la costa del Pacífico, donde buscan las fronteras sonorenses, bajacalifornianas y chihuahuenses para llegar a Estados Unidos.

clozano@diarioch.com.mx