Local

Fraude alimentario: ¿Sabes lo que comes?

El 10% de los productos que comemos están adulterados: Certificadora

Salud Ochoa/El Diario

lunes, 13 septiembre 2021 | 05:00

Chihuahua, Chih.- Tomar una taza de café por la mañana, antes de iniciar las actividades cotidianas es una práctica común entre la mayoría de las personas. Sin embargo, pocos saben cuál es el contenido real de lo que están bebiendo y mucho menos imaginan, que ese café podría contener tierra o aserrín.

El café es un de las decenas de productos alimenticios que pueden sufrir adulteraciones y que se constituyen como el diez por ciento del total de lo que se consume. Es decir, uno de cada diez alimentos que la gente ingiere, tiene algún tipo de modificación en su contenido según estadísticas de la empresa SGS certificadora de alimentos.

Lo anterior es considerado como un fraude alimentario ya que el vendedor oferta un producto falso al consumidor, modificando los ingredientes principales y sustituyéndolos por otros que incluso pueden ser nocivos para la salud. Otras formas de engañar a los consumidores son a través de los etiquetados, manipulación de fechas de caducidad o contenidos que en el mejor de los casos solo queda en una estafa a los clientes pero, en el peor, representa un grave riesgo.

Josefina Muñoz, Gerente de Multilab de SGS México, explica que el fraude alimentario se puede presentar de varias formas: desde frutas y verduras convencionales que se venden como productos orgánicos, en donde los ingredientes principales se cambian de forma encubierta por sustitutos más baratos, hasta alimentos extranjeros que se etiquetan como nacionales o que se manipulan las fechas de caducidad para vender productos caducos. Por ello, es importante que los consumidores sean cuidadosos y se informen.

“Necesitamos ser consumidores informados, revisar lo que compramos y estar atentos de la información. La estadística indica que uno de cada diez productos que ingerimos es adulterado. No es un porcentaje bajo, si lo piensas es el 10 por ciento de lo que comemos. Por eso necesitamos revisar etiquetados para ver los ingredientes que contiene cada cosa y tener claro lo que estamos comprando. Muchas veces vamos al supermercado y nos basamos en lo que vemos por colores, formas y hasta por figuras y no nos fijamos en los importante. Es necesario revisar toda la información”, indica.

Muñoz abunda en que las etiquetas nutrimentales de los productos deben ser apegadas a la realidad, con el objetivo de que los consumidores tengan mayor información para la toma de decisiones.

Los productos más comunes afectados por la adulteración, dice, van desde jugos hasta cárnicos, de manera que se pueden encontrar en cualquier área del supermercado y nadie se dará cuenta si no presta atención.

“Existen ciertas estadísticas que nos dan los gobiernos o revistas científicas respecto a la adulteración y donde es más frecuente. De tal forma que encontramos que hay afectaciones en jugos a los que les adicionan azúcares y los venden como naturales, aceites que te dicen que son de oliva cuando en realidad tienen otros aceites vegetales, miel adicionada con sacarosa, café al que le agregan tierra o aserrín, por mencionar solo algunos”.

El fraude alimentario indica la entrevistada, se puede dar por adulteración, sustitución, dilución, alteración, simulación, falsificación y tergiversación, de tal manera que cuando al cliente le venden un pescado diciéndole que es otro, ya lo están defraudando.

“El fraude es cualquier acción deliberada de empresas o individuos para engañar a otros con respecto a la integridad de los alimentos para obtener una ventaja indebida. Vemos muchos casos con el vino, la vainilla, algo muy común ocurre con el té de bolsitas, los helados por ejemplo que se preparan con grasa vegetal y no con crema de leche como supuestamente son. Todo eso podemos detectarlo cuando comparamos precios y revisamos las etiquetas”.

De acuerdo con Muñoz, el fraude alimentario atenta contra las prácticas leales de consumo y también puede representar daño a la salud y no solo se presenta en productos no perecederos sino también en perecederos como la carne.

“A la carne en ocasiones le pueden agregar conservadores sin embargo, la cantidad que se le adiciona debe estar en el valor máximo permitido por la norma. En el caso de los embutidos, pueden traer conservadores u otros aditivos. La Profeco ha sacado análisis de embutidos en donde se estaba usando mayor cantidad de aditivos en algunos embutidos”.

Respecto a las sanciones para aquellos que atentan contra los consumidores, Muñoz dice que en México existen normas generales y algunas relacionadas a cada sector, que se encargan de la regulación.

“Existen normas que en México están revisando el tema como la 051, 030, 086 que establece valores máximos permitidos para conservadores y aditivos. También hay normas relacionadas a cada uno de los sectores. Sí tenemos un marco regulatorio en diferentes áreas y alimentos en general. Es importante destacar que no hay discriminación geográfica, es decir, la normatividad también considera lo que deben cumplir los productos importados y que se pueden encontrar en cualquier parte del país”.

En cuanto a la fecha de caducidad, explica que éstas se manejan como fecha de máxima frescura o consumo recomendable, no quieres decir que al siguiente día de que se venza el producto ya no sirve, pero es una línea que como consumidores se debe tomar en cuenta.

“Debemos tomarla como fecha límite. Para definir esa fecha se hacen estudios de anaquel y a través de curvas ven como el producto se va degradando”.

En tanto en los centros comerciales que elaboran perecederos –pan y tortilla por ejemplo- es la autoridad sanitaria la que debe hacer inspecciones constantes, sin embargo, la recomendación general es convertirse en consumidores informados, revisar etiquetado nutrimental y estar atentos a la información pública con relación a los productos sobre todo si son aquellos que se compran regularmente.

“La Cofepris si tiene marco regulatorio que considera tres cosas importantes: la denuncia, la vigilancia y las alertas sanitarias internacionales. La autoridad tiene un plan de detección de fraude alimentario que considera esos tres puntos mencionados”.

Aplicó Coespris 100 suspensiones y 8 aseguramientos en el giro de alimentos

Un centenar de suspensiones y 8 aseguramientos en el giro de alimentos aplicó la Comisión Estatal para los Riesgos Sanitarios –Coespris- en el lapso del 1 de enero al 31 de agosto del año en curso, esto tras las más de 3 mil verificaciones sanitarias realizadas en dicho periodo.

El 5 por ciento de las visitas se hizo tras la existencia de una denuncia ciudadana ante presuntas irregularidades, confirmó la vocera de ese organismo, Karina Armendáriz.

“De enero al 31 de agosto del año 2021, la Coespris ha desarrollado 3 mil 136 visitas de verificación sanitaria regular y en atención a denuncias sanitarias en el giro de alimentos, mediante las cuales se generaron 100 suspensiones de actividades y 8 aseguramientos”, dijo.

Agregó que los espacios visitados incluyen restaurantes, carnicerías, tortillerías, cocinas económicas, tiendas de supermercado y otros expendios de alimentos que fueron susceptibles a la aplicación de medidas de seguridad.

“Los motivos por los cuales fueron suspendidos son principalmente las malas prácticas de higiene en el establecimiento, falta de saneamiento básico y  presencia de fauna nociva,  fechas de caducidad vencidas y productos en mal estado, es decir, que no cumplieron con las temperaturas de conservación que marca la NORMA Oficial Mexicana NOM-251-SSA1-2009, la cual indica como margen permitido de conservación temperaturas de Refrigeración de entre los 2 y  7 grados centígrados, y para la congelación de entre los -5 a-18 grados centígrados.  El fundamento legal que aplica la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanatorios es: La ley general de salud y sus reglamentos”, dijo Armendáriz.