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Día Internacional dela Enfermería

Guadalupe Buenrostro, más de 30 años de enfermera

'Mi vocación inició desde los 11 años'

Alejandra Sánchez / El Diario

jueves, 12 mayo 2022 | 05:00

Chihuahua.- “Para mi ser enfermera, es un gran honor, un gran orgullo; siento una satisfacción enorme de poder ayudar al prójimo”, expresó María Guadalupe Buenrostro Palomo, enfermera general jubilada, quien ejerció esta profesión durante 30 años.

El 12 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Enfermería como un homenaje al natalicio de Florence Nightingale, enfermera formada en Inglaterra, a la que se le atribuye la creación de la Enfermería Profesional.

En México, anteriormente el Día Internacional de la Enfermería, se conmemoraba el 6 de enero, pero a partir de 2021, la Secretaría de Salud (SSa) cambió la fecha para el 12 de mayo, como en el resto del mundo.

Para Guadalupe, “Lupita”, como la llaman sus familiares y amigos, el gusto por esta profesión inició desde que ella era una niña de once años.

“Mi vocación viene desde que yo estaba pequeña; por necesidades familiares aprendí a inyectar cuando tenía once años, tomé un curso en primeros auxilios en un DIF, en aquel entonces, mi hermanito estaba enfermo y bueno, yo era quien lo inyectaba y lo cuidaba, desde ese entonces me convertí en la “enfermerita del barrio”, recuerda Guadalupe.

Desde ese momento, “Lupita”, se dedicó a cuidar a los enfermos de su colonia, a ponerles inyecciones; aunque era una niña, todos confiaban en ella, y eso también la motivó a estudiar enfermería.

“Estudié en la Universidad Autónoma de Chihuahua y bueno, ya de manera formal, empecé a ejercer en el 1990 en el Hospital Central y me jubilé en junio del 2020, es decir, tengo ya casi dos años jubilada”.

Para esta mujer, una de las cosas más importantes, es tener un trato personalizado con los pacientes; y aunque dice estar de acuerdo con los avances tecnológicos, también asegura que es fundamental tener contacto con las y los pacientes.

“Me gusta mas tener el contacto físico visual, el poder tomar la mano del paciente y decirle: “no te preocupes todo va a estar bien”, el darle esa confianza, esa seguridad que tanto necesitan”.

Al cuestionarle sobre las adversidades y retos que se le han presentado a lo largo de su trayectoria, Guadalupe externó que, hubo ocasiones en las que el personal de enfermería se cooperaba para poder ayudar a las personas que se encontraban en la clínica.

“Nosotros teníamos que sacar a nuestros pacientes adelante, a veces juntábamos dinero para comprar el medicamento del paciente, o cuando ya egresaban del hospital, les ayudábamos a pagar el taxi”.

Además, recuerda que, a los enfermos que tenían en medicina interna, procuraban llevarles labores como de tejido o bordado para que en los ratos en los que los sentaban en un sillón para descansar, se pudieran entretener.

“Aquí entra el cuidado holístico integral, no sólo se trata de ponerle el medicamento, inyectar y ya, esto va más allá”.

Actualmente, Guadalupe sigue ejerciendo y apoyando desde el Movimiento de Enfermeras de Acción Católica, en donde se encargan de fomentar los valores en enfermeras y enfermeros activos, así como en las y los estudiantes.

“Para mí, esta profesión significa, amor, pasión y entrega”, finalizó.

Para Efraín, la enfermería es un llamado divino 

“A los 12 años me accidenté, y un enfermero me acompañó y curó mis heridas” 

Efraín David Cejudo Zamora, es supervisor de enfermería en la Secretaría de Salud y Docente de la licenciatura en la Universidad de Durango, y para él el ser enfermero, es: “un llamado divino”.

“Lo que más me gusta de mí profesión es que somos los más cercanos a la persona en sus momentos más difíciles o más importantes; podemos estar desde en un accidente o en el nacimiento de un bebé, pero siempre estaremos ahí”, narra Efraín.

Este joven, decidió estudiar enfermería luego de sufrir un accidente y ver como un enfermero lo acompañó y curó sus heridas.

“Yo tenía 12 años, sin duda, ese enfermero me inspiró, en ese momento no había nadie en el servicio de urgencias y él me acompañó y curó mis heridas; él me marco de una manera importante a tal grado que decidí estudiar esto, para poder ayudar a las personas que lo necesiten”.

La pandemia, todo un reto 

Este enfermero cuenta que durante la pandemia pasó mucha incertidumbre puesto que no había un tratamiento médico adecuado.

“Fue muy complicado, en ocasiones, dependimos mucho de la suerte para sacar los pacientes adelante. Fue cansancio extremo, el uso de trajes especiales fue pesado, y lo peor, por el riesgo de la infección, tuvimos que estar lejos de la familia”, recuerda Efraín.

En lo que respecta a los jóvenes que quieren ejercer esta profesión, este enfermero dice que hay que sentirse seguros, acercarse a las clínicas, a los hospitales para que vean lo que realmente son y lo que hacen.

“Si no estamos enamorados de nuestra profesión, el trabajo se vuelve tedioso y necesitamos más personas enamoradas de su profesión”

“En este día,  a mis colegas les envío mi más grande reconocimiento por su trabajo y esfuerzo diario;  en especial a los que arriesgaron la vida durante la contingencia de COVID 19 y su labor no fue debidamente reconocida,  a veces las medallas se llevan en el corazón”.