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Casa de multihomicidio era 'picadero'

Guerra por 'cristal' detrás de masacres

Relacionan asesinatos de 5 jóvenes con el consumo de drogas

Valentín Hierro/El Diario

domingo, 13 septiembre 2020 | 09:10

Chihuahua.- La venta y consumo de drogas como principal móvil del crimen de cinco jóvenes en la colonia Insurgentes, aparece dentro de la investigación que realiza la Unidad de Atención a Delitos contra la Vida de la Fiscalía Zona Centro. Según se informó extraoficialmente dentro de la dependencia, la madre del joven que residía en el domicilio en el que fueron localizados los cuerpos, marcado con el número 1807 de la calle Dolores Hidalgo, casi en el cruce con Ignacio Rodríguez, declaró que su hijo consumía drogas. 

Sin revelar abiertamente que la casa era también utilizada como “picadero”, la progenitora reconoció que tenía múltiples problemas con su hijo debido al consumo de drogas, e incluso sufría maltrato físico de parte de él.

Hasta antes del cierre de esta edición, la Fiscalía había identificado a tres de las víctimas, José Sáenz Orozco, Sergio Adrián Barraza Rodríguez y Patsy Alejandra Medina Favela de 30, 18 y 27 años de edad, respectivamente. 

Precisamente la tardanza en la identificación de los cuerpos obedecía a que eran personas no cercanas al círculo de la familia. 

El portavoz Eduardo Esparza informó ayer que los cuerpos de los jóvenes identificados fueron entregados a sus familiares. 

Como antecedente de la investigación, las víctimas (cuatro hombres y una mujer) presentaban impactos de arma de fuego y estaban en las recámaras sobre camas. 

Sobre la detención y captura de él o los presuntos responsables del múltiple crimen, las autoridades investigadoras no tenían resultados hasta antes del cierre de esta edición. 

Casa de la masacre había sido cateada

La casa de la colonia Insurgentes donde fueron asesinados los cinco jóvenes la madrugada del pasado jueves, había sido cateada por agentes de la Policía Ministerial el pasado mes de mayo, como parte de una investigación por la desaparición de un chofer de Uber. 

Sus cuerpos se localizaron alrededor de las 19:00 horas, pero el cronotanatodiagnóstico arrojó que tenían alrededor de 16 horas muertos, por lo que habían sido victimados las primeras horas de ese mismo día. 

De acuerdo a la carpeta de investigación iniciada por el multihomicidio, dicho inmueble había sido despojado a una señora adulta mayor por uno de sus hijos y desde hace alrededor de un año se había denunciado como punto de venta y consumo de la droga conocida como cristal, ya que se veía baste el flujo de personas. 

En el cateo previo que se había realizado, uno de los cinco jóvenes ahora fallecidos había sido investigado por presuntamente haber prestado un vehículo a los agresores del chofer de Uber, pero había sido dejado en libertad por falta de elementos para probar su participación en el crimen. 

Los cinco fallecidos fueron ejecutados en la habitación del fondo para que vecinos de la zona no escucharan las detonaciones de arma de fuego calibre .38. 

Conocidos de las víctimas señalaron que no sólo era la venta de la droga “cristal”, si no también el consumo, ya que una de las víctimas era egresada de la Escuela Normal del Estado y otro de los muertos era profesor de música. Sin embargo, no ejercían sus profesiones por la adicción a la droga. 

Cabe señalar que la vivienda fue entregada a la propietaria para ser habitada. 

También el “cristal” detrás de otro crimen

Dos días antes, el martes pasado alrededor de las 15:00 horas, en la colonia Vistas del Norte fueron localizados los cuerpos de tres jóvenes en el interior de una vivienda de la calle Río Narcea. 

De acuerdo con la carpeta de investigación, a la cual tuvo acceso EL DIARIO, los cadáveres fueron encontrados con huellas de tortura, amarrados de pies y manos y con el tiro de gracia, con un modo similar al del multihomicidio del jueves, pues los dejaron en un solo lugar de la casa y no se escucharon ruidos de balazos ni se observaron movimientos extraños de los vecinos. 

La Unidad Especializada en la Escena del Crimen se encargó del levantamiento de las evidencias requeridas; posteriormente el Servicio Médico Forense trasladó los cuerpos de las víctimas a las instalaciones del C4, donde les practicaron las necropsias de ley. 

Las personas que fueron localizadas sin vida y con huellas de tortura fueron identificadas como Marco Antonio Trejo Macías de 21 años, Manuel Molina Rivera de 28 años y Javier González Molina. 

La misma droga aparece como parte del móvil en las investigaciones que realiza la Fiscalía Zona Centro.