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Hay que preparar a los padres antes de enviar a los hijos a la escuela, dice especialista

Una preparación emocional, afirmó María Teresa Monjarás, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM

Manuel Quezada Barrón/El Diario

lunes, 30 agosto 2021 | 22:38

Chihuahua.- “Cuando los padres de familia estén preparados emocionalmente será el mejor momento para enviar a sus hijos a la escuela. En la medida en que me sienta seguro o segura con mi decisión, podré contener a mi hijo”, señaló María Teresa Monjarás Rodríguez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM en un análisis dispuesto en el portal de la Dirección General de Comunicación Social.

Sin embargo, precisa, es importante saber cómo se sienten ellos, qué piensan, qué miedos tienen ante la eventualidad de regresar a la educación presencial; conocer sus emociones positivas, es muy importante que los padres sean sensibles a ellas y a sus sentimientos.

La decisión la tomará el adulto con base en el contexto de la pandemia, aunque es importante considerar la opinión de los niños.

Si se determina que acudan a la escuela o continúen con las clases a distancia, se debe darles una explicación y una justificación a los hijos, subrayó.

Obviamente, a los progenitores les genera miedo y ansiedad el hecho de que sus hijos contraigan el Covid-19; además, hay quienes observan que los menores tienen afectación de salud mental por el encierro y la falta de convivencia con sus pares; en este caso es recomendable el regreso a las aulas.

Monjarás Rodríguez recomendó que los padres de familia evalúen, incluso a nivel individual, los costos y beneficios de que regresen a los planteles educativos o si pueden mantener su educación en línea.

“Si cuento con todo el equipo necesario, si puedo acompañarlos en su aprendizaje, porque habrá familias cuyas necesidades económicas sean desfavorables y que han visto afectada también la alimentación de los niños”.

El hecho de que regresen a las aulas traerá ventajas porque además de dotarles de aprendizajes que favorecen su desarrollo cognitivo, contribuyen a su desarrollo emocional, sobre todo en aquellos adolescentes en etapa de cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales; “en ellos sería bueno el regreso a las aulas para reducir los efectos que el encierro por la pandemia ha impactado en su salud mental”, enfatizó.

Los preescolares podrían manifestar emoción por el regreso a sus escuelas “y será normal, incluso que presenten una especie de hiperactividad por esta excitación, además algunas otras emociones que estarán inmersas en muchos otros niños que desafortunadamente han perdido sus figuras parentales.” consideró

Ante ello, resaltó la necesidad de capacitar a los docentes en el desarrollo de habilidades para que puedan brindar contención emocional.

Este es un aspecto que destaca la UNESCO para el regreso seguro a las aulas: una evaluación, académica y socioemocional, de docentes, padres y niños; con base en ello realizar intervención y acompañamiento.

Al continuar, Monjarás Rodríguez consideró que toda crisis es aprendizaje y oportunidad de crecimiento, y la pandemia también lo es en cuanto a que como padres de familia reflexionen acerca de cómo están afrontando la situación y van a enseñar a sus hijos a responder ante eventualidades como esta.

Refirió que de acuerdo con un estudio realizado en centros escolares de Estados Unidos se observó, por ejemplo, que estudiantes de hogares de bajos ingresos perdieron 35 por ciento en el aprendizaje de matemáticas, mientras que los de altos ingresos mejoraron 45.5 por ciento.

A su vez, Roberto Rodríguez Gómez, director del Programa Universitario de Estudios de Educación Superior, planteó que, aunque pareciera que en este momento existen las condiciones para el retorno a las aulas ante el número de personas vacunadas, entre ellos los docentes y la baja constante en las cifras de mortalidad por la COVID-19, el número de contagios diarios no ha disminuido. Sin duda la decisión de retomar las clases presenciales es arriesgada, pues los niños y adolescentes no están vacunados y existe la discusión de si son o no vulnerables a la pandemia, destacó Roberto Rodríguez Gómez.

“Creo que sí existe un riesgo para la población infantil, hay estudios que lo demuestran, el problema es que la estadística no es un elemento suficiente para dar certeza a las familias para que tomen la decisión de enviar a sus hijos a la escuela”, acotó el académico del Instituto de Investigaciones Sociales.

Recordó que en diversos sondeos realizados entre padres de familia ha quedado de manifiesto que más de la mitad prefiere que sus hijos continúen con clases a distancia, sobre todo porque no se han brindado elementos suficientes para darles tranquilidad; esa es la coyuntura.

En cuanto a las ventajas, el especialista detalló que, además de tener una función educativa, la escuela brinda aprendizajes integrales como socialización, adquisición de hábitos favorables, entre ellos el gusto por la lectura, así como la continuidad en las tareas y trabajos para el reforzamiento de los conocimientos adquiridos en el aula.

“Estamos en una balanza difícil de resolver entre la necesidad de recuperar la educación y de tener alguna certeza de que las clases presenciales pueden ser una solución segura y oportuna en estos momentos en que la pandemia se encuentra en su tercera ola de contagios”, alertó.