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Huyen de Bachíniva por temor a la violencia

Los delincuentes piden “cuota” para no hacernos daño: víctima

Silvestre Juárez/El Diario

Salud Ochoa/El Diario

jueves, 28 mayo 2020 | 16:10

Chihuahua, Chih.- Abel llegó a la ciudad de Chihuahua el pasado lunes 25 de mayo, huyendo de la violencia criminal que se vive en Bachíniva, su lugar de origen y parte de los municipios del noroeste de la entidad donde –dicelos criminales se han asentado de manera permanente.

Acompañado de su esposa y dos hijos pequeños, se hospedó en un modesto hotel del Centro de la capital mientras consigue un trabajo. 

La familia trajo consigo sólo lo necesario para el viaje, pero sus pertenencias mayores se quedaron allá, abandonadas a merced de los delincuentes.

“En Chihuahua uno le tiene más miedo a la violencia que a un virus. Tuvimos que huir porque las cosas están bien difíciles allá; los malandros nos piden cuota por no hacernos daño y yo temía por mis hijos. Dejamos todo: casa, muebles y algunos animales domésticos que teníamos”, dice Abel mientras se mueve por las banquetas y entre los coches portando un cartelón en el que clama ayuda.

“Nos urge trabajo. Tuvimos que huir de nuestro pueblo por la violencia que impera en nuestras tierras. Lavo carros, limpio vidrios, impermeabilizo, trabajos de pintura, albañilería en general. Tengo dos niños chiquitos por favor ayúdame con lo que sea tu voluntad”, dice el cartelón de casi un metro que Abel lleva en sus manos en espera de conseguir apoyo.

Bajo el sol del mediodía, el padre de familia sigue caminando mientras explica que tiene 36 años y sus niños –de 8 y 10 años de edad- no están tomando clases porque por el momento la prioridad es sobrevivir a la violencia, al destierro y al hambre.

“Mis niños sí iban a la escuela, pero con lo del coronavirus dejaron de hacerlo. Luego tuvimos que huir. Sólo queremos conseguir trabajo. Sé levantar una casa desde cero, por favor ayúdenos”, clama Abel quien, quizá sin tenerlo claro, se ha convertido en víctima de extorsión y desplazamiento. 

Israel Torres, abogado penalista, señala que la pandemia trae como consecuencia una disminución en el número de elementos de seguridad en activo en las calles y en zonas rurales, lo que sumado al desempleo y cierre de negocios, genera las condiciones para el incremento en la comisión de delitos.

“A través de la extorsión y el robo, particularmente con violencia, el criminal se hace de manera fácil del dinero de los demás. Tratándose del delito de extorsión influye también que los trabajadores despedidos a veces se quedan con información financiera de sus patrones y luego se cometen esos delitos”, indica.

En el caso particular de las zonas rurales, la extorsión da paso al desplazamiento forzado como es el caso de Abel.

 “Los grupos criminales al verse afectados también por la recesión económica comienzan a extorsionar a agricultores y gente de rancherías lo que genera desplazamiento de personas y abandono del campo”, explica.