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La deportaron separándola de sus hijos, aún con Biden no tiene esperanza de volver a EU

Dar un 'chanclazo' a su hijo le costó ser tratada como criminal

Silvestre Juárez/El Diario

De la Redacción/ El Diario

martes, 23 febrero 2021 | 05:00

Chihuahua.- Samantha (nombre ficticio) fue deportada de Estados Unidos en junio del 2020 tras pasar seis meses encerrada en un centro de detención migratorio, donde, consideró, existieron muchas violaciones a sus derechos humanos. Fue separada de sus tres hijos pequeños y esposo durante el mandato del presidente Trump y derivado del endurecimiento de las políticas migratorias y llegó a Chihuahua tras vivir más de 13 años en Denver, donde crecieron sus tres pequeños.

Actualmente después del cambio de gobierno en el país vecino y aún con las promesas del presidente Biden de legalizar a más de 11 millones de indocumentados, quienes han salido ya del país, como Samantha, tienen pocas esperanzas de regresar, al menos en 10 años.

La madre ingresó desde el año 2006 a Estados Unidos con una visa de trabajo para trabajar seis meses, pero se quedó tras el vencimiento de su permiso como indocumentada. Tras conocer a su esposo originario del estado de Chihuahua engendró a sus tres hijos, el mayor de 11 años y quienes tienen su ciudadanía.

El motivo por el que fue detenida y considerada para ser deportada fue que tenía antecedentes por “abuso infantil”, luego de que le pegara con una pantufla a su hijo mayor que en una travesura casi tira la televisión sobre su hermanito menor, por lo que de la escuela del niño llamaron a la policía.

Tras este incidente la mandaron a corte y estuvo un año en “probation”, libertad condicional y tras cumplir con ello y la orden del juez, se borró su record, por lo que su expediente está en blanco, pero en el mismo dejaron el título, comentó, “abuso infantil”, con lo que este fue el pretexto para detenerla y deportarla, explicó.

Por lo anterior Samantha podía pelear el caso, sin embargo, el juez de migración no le dio tiempo para poder defenderse legalmente.

“A mí me trataron más mal en migración que en la propia cárcel. Ahí me metieron al “hoyo”, me dijeron que podía salir con brazalete, pero no fue así. Fue cuando en marzo llegó el virus dejaron salir a muchas mujeres, menos yo, pero ellos no te informan de nada. Ahí estuve encerrada seis meses. Ellos por no dejarme salir me cambiaron hasta el color de uniforme y me mandaron con una muchacha que se consideraba peligrosa que se suponía debía estar sola”, puntualizó.

Tras pasar ese tiempo de encierro fue deportada hacia Tijuana y luego llegó a Chihuahua, donde ha permanecido hasta la fecha. Con el anuncio del plan de reforma migratoria con lo que el gobierno demócrata pretende legalizar hasta 11 millones de indocumentados. No obstante para Samantha es poca la esperanza que tiene de regresar, por lo que considera traerse a sus hijos a México.

Los niños vinieron por primera vez a visitarla desde su deportación, actualmente se encuentran con ella haciendo sus clases en línea en su escuela en Denver, sin embargo los menores señalaron que desean que su mamá regrese con ellos a Estados Unidos, pues es donde han hecho su vida.

Sin embargo esta posibilidad para la madre es incierta ya que esta propuesta propone legalización sólo para quienes no cuenten con antecedentes criminales, y a pesar de que remueve el castigo de 3 y 10 años, que tiene la mujer, aún no hay ninguna información legal sobre qué puede hacer en su situación.

La madre fue testigo de decenas de casos como el de ella, de mexicanos que fueron encerrados, separados y posteriormente deportados. Actualmente ella espera que tras diez años, cuando su hijo cumpla la mayoría de edad, buscará regularizar su situación y tal vez regresar a vivir su sueño americano.