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Ladrilleros y macheteros en crisis: ''Apenas sale para comer"

Los primeros fabricaban 3 mil ladrillos a la semana; hoy, 700

El Diario

De la Redacción/El Diario

miércoles, 29 abril 2020 | 22:49

Trabajadores informales de las periferias urbanas como lo son macheteros y ladrilleros han visto sus ingresos caer drásticamente por la afectación que ha traído la cuarentena a todos los sectores económicos. 

Con la suspensión de las actividades de construcción y la reducción de fletes ambos oficios se han visto duramente afectados, según narraron los trabajadores. Ernesto Navarro Sánchez, se dedica desde hace 18 años al oficio conocido como machetero o estibador, que consiste en ofrecer mano de obra a transportistas para descargar camiones en la ciudad. 

El día de ayer llegó desde las cinco de la mañana al pequeño puesto que habilitó, junto a dos compañeros, en la salida a Delicias en esta ciudad, pero a tan sólo una hora de terminar su jornada no había tenido ni una sola oferta. 

Como él en esta vía se encontraban alrededor de una decena de personas, sentados, unos bajo el sol, otros a la sombra esperando que algún trailero les ofreciera el ansiado trabajo que desde el inicio del coronavirus los ha dejado días sin obtener alguna ganancia que llevar a sus casas y con sus familias. 

“Está muy difícil el jale y más con esta cosa que se vino (coronavirus), porque ya para que entre una camioneta de Camargo para Jiménez les cobran el internamiento. Dicen los traileros, no todos, entonces está medio triste a comparación del año pasado que no existía esta epidemia”, narró. 

Diariamente Navarro llega en camión foráneo en el que invierte 30 pesos diariamente para llegar a este punto de la carretera. Recientemente sus compañeros dejaron de asistir ante esta crisis, sin embargo el hombre de la tercera edad no desiste esperando que llegue el trabajo. 

Otro sector informal que ha visto afectada su labor es el de la construcción, pero en específico en lo que respecta a la fabricación de ladrillo. El ladrillero Juan Aguirre quien empleaba a varios jóvenes para la preparación y venta señaló que debió enviar a casa a la mayoría debido a la poca demanda. 

“Pasamos de hacer 3 mil por semana a hacer 700 y hay semana que no. Está parado el jale, no dejan trabajar ni hacer obra entonces apenas sale para el día, a veces”, comentó. 

Aguirre consideró que nunca en sus años como ladrillero desde que llegó a esta ciudad desde Delicias no había vivido una crisis de esta magnitud, con lo que dijo que ahora hay semanas en las que las ganancias dan apenas para las necesidades primordiales.