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'Llegada tardía de invierno entorpece ciclo natural'

Es necesario tomar acciones inmediatas

Juan Carlos Núñez/El Diario

lunes, 17 enero 2022 | 12:40

Las áreas verdes de la ciudad cada vez están en peores condiciones y con menos árboles, lo cual es preocupante además de la llegada tardía del invierno que entorpece el ciclo natural, por lo que es necesario tomar acciones inmediatas”, comentó Eduardo Carrillo, doctor en Ecología, investigador y dos veces Premio Chihuahua en el cuidado del medio ambiente.

“Lo más preocupante es que las olas de calor y sequía que vivimos van a empeorar por el cambio climático y las autoridades no muestran interés en conservar las pocas áreas verdes que tenemos, mucho menos mejorar y aumentarlas. Las malas prácticas y costumbres de siempre son lo que más daño hace a los parques, pues en vez de cuidar lo que hay. En los parques y jardines continúan realizando podas y cortes muy agresivos todo el año y con una frecuencia que no se justifica”, comentó el especialista.

Dijo que un buen primer paso sería cuidar mejor los árboles grandes de la ciudad para prolongar su vida. “En invierno lo mejor que podemos hacer por los árboles es regarlos únicamente una o dos veces al mes, ya que necesitan deshidratar sus células para protegerse del hielo, entrar en dormancia, y conservar nutrientes hasta la primavera. Regar diariamente, como sucede en el Parque Glandorf San Felipe, es pésimo para los árboles. El exceso de agua los mantiene activos más tiempo del necesario, los debilita, y aumenta la concentración de agua en sus células. Esto puede ocasionar que con las heladas los árboles pierdan ramas o incluso mueran”, explicó.

Dice que es muy importante que las autoridades respeten las normas, capaciten a sus empleados, y eduquen a los vecinos de los parques para que respeten estos espacios. Cita nuevamente este parque donde hay vecinos que podan árboles a su antojo y se apropian del sistema de riego para mantener áreas permanentemente anegadas, incluso en invierno, sin que las autoridades intervengan. Estas prácticas, sumadas a la falta de vigilancia y personal capacitado, han ocasionado que el emblemático parque pierda casi la mitad de su follaje, árboles, pasto y flores en pocos años. Esta pérdida de infraestructura verde se traduce en menos sombra, más contaminación, y mayores gastos de mantenimiento y riego para la ciudad.

Acerca de las actividades de mantenimiento con maquinaria de motor a gasolina como desbrozadoras y sopladoras de hojas, el investigador destaca que son prácticas muy arraigadas para demostrar que se hace algo por los parques, porque al ser vistoso y ruidoso da la impresión de que se está haciendo algo aunque esté mal, se violen normas, y sea un desperdicio de recursos y mano de obra. También el encalado de troncos, desmoche de palmas, podar ramas para subir cada vez más la copa de los árboles, retirar las hojas secas del suelo, y cortar el pasto cada semana por costumbre y sin justificación técnica son prácticas obsoletas que ningún arborista o experto calificado recomendaría porque no beneficia en nada a las áreas verdes.

El experto en Ecología Forestal y Biodiversidad plantea que esta gestión tan agresiva es una de las razones por la cual hay cada vez más árboles enfermos y secos en los parques de la ciudad: “El uso y abuso de las desbrozadoras provoca heridas en la raíz y tronco de los árboles por donde entran enfermedades que los debilitan y matan. Retirar las hojas es un sinsentido que viola los reglamentos de Parques y de Ecología del Municipio; las hojas no son basura, son un fertilizante natural y aislante térmico que protege el suelo, conserva la humedad, y sirve de hábitat para la biodiversidad como aves migratorias, mariposas y polinizadores silvestres”, explicó.

Sobre el impacto a la salud, menciona que los estudios científicos han demostrado que el humo tóxico, ruido y polvo que genera esta maquinaria está ligado a enfermedades graves, desde asma y cáncer hasta ansiedad y demencia. Una sola máquina de jardinería contamina 300 veces más que una camioneta pick-up V8 y hace más ruido que un avión despegando, por lo que su uso debería prohibirse para proteger la salud de la gente.

Para mejorar la gestión de los parques, insiste en que la ciencia ha demostrado que manejar los parques como en Chihuahua, similar a zonas de sacrificio que sólo existen para recibir una manicura semanal, no mejoran la calidad de vida ni la salud pública. Una gestión inteligente debe eliminar prácticas obsoletas, dejar que la vegetación crezca lo más sano y natural posible, y fomentar una mayor diversidad de árboles y arbustos nativos. Esto bajaría costos por mantenimiento y riego, y aumentaría los servicios ambientales como sombra y follaje para reducir el calor y la contaminación.

“Los estudios también han demostrado que las áreas verdes frondosas y en un estado más natural reducen el estrés y mejoran la salud mental de la ciudadanía. Nuestros parques, que cada vez tienen más árboles mutilados y secos, más pasto cortado al ras del suelo que ya no vuelve a crecer, y más tierra en donde antes crecían flores, ya no inspiran paz y armonía, sino ansiedad. Las áreas verdes pueden mejorar la calidad de vida y la salud de miles de chihuahuenses al reducir el calor en verano y la contaminación por humo, polvo, y ruido. Sin embargo, según las imágenes de satélite y reportes ciudadanos, están cada vez peor”, expresó el ambientalista.