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Miguel, estudiante y voluntario en Filipinas

"Quedarme aquí fue la mejor decisión"

El Diario

Juan Carlos Núñez/El Diario

lunes, 24 agosto 2020 | 19:59

Miguel Alejandro Girón Aguirre es estudiante de Mercadotecnia de la Universidad La Salle Chihuahua, quien viajó a Filipinas como alumno de intercambio, sin embargo con la situación generada por el Coronavirus, así como otros inconvenientes, decidió quedarse para ser voluntario y ayudar a la comunidad. 

Su intercambio era de enero- junio 2020, en la Escuela de Gestión y Tecnología de la Información del Colegio De La Salle de Santa Benilde en Filipinas, donde esperaba asistir a sus clases diarias, hacer amigos, adaptarse a la cultura filipina, así como, conocer la historia, tradiciones, arte, estilo de vida y gastronomía, además de visitar otros destinos turísticos y los alrededores de este país insular. 

Pero sucesos inesperados, como la erupción del Volcán Taal en Batangas y los primeros informes esporádicos de Covid-19, aumentaban día a día. Posteriormente, se anunciaron medidas de cuarentena comunitaria y directrices sanitarias específicas. 

A pesar de todo esto, Alejandro decidió permanecer en Filipinas y se integró al voluntario en las operaciones de socorro de la pandemia en todo Metro Manila. “No estaba planeando irme por el virus”, admitió. 

“Para ser honesto, no pensé que esta pandemia llegaría tan lejos. Pero permanecer en Filipinas fue la mejor decisión”, platicó el joven estudiante. 

Con una gran convicción de esperanza, espíritu comunitario y valentía en apoyo de los sectores vulnerables y minoritarios afectados, participó en "Kada Uno", iniciativa que unifica los esfuerzos de varias instituciones, grupos y organizaciones asociadas lasalianos y fue asignado a la Oficina de Marketing y Comunicaciones, a cargo de fotos, videos y documentación. 

Trabajó junto al hermano visitante del Distrito Lasaliano de Asia Oriental, Fr. Armin Luistro FSC y con el resto de los voluntarios, distribuyeron paquetes de socorro a las familias necesitadas y proporcionaron refugio temporal a los frontliners médicos y a las personas sin hogar en Manila.

Esto le permitió experimentar la solidaridad, la calidez humana y la bondad de los lasallistas y filipinos en general. “He visto cómo en los tiempos difíciles, los filipinos siempre buscan maneras de ayudar, y es algo que admirar" comentó. 

"Pude ver cómo un equipo de personas, puede hacer grandes cosas, y cómo la gente puede estar cerca, incluso, si no es físicamente" dijo. Aprendí que nada es imposible, el único obstáculo, es uno mismo", manifestó el valiente chihuahuense. 

Dijo confiar en los protocolos consistentes de saneamiento y distanciamiento social del programa. Expresó, sentirse seguro y que sus padres están preocupados, pero al mismo tiempo, saben que él está a salvo y están muy orgullosos de él. 

Como antecedente, ha participado en la Misiones Lasallistas, sin embargo, es la primera vez que trabaja de manera práctica en una iniciativa tan amplia, que tiene como objetivo, abordar más allá de la familia lasallista, y de igual forma, de acuerdo a la Misión de la Universidad La Salle Chihuahua, contribuir en la transformación de la sociedad y el bienestar común. 

En otro aspecto, también creó contenido digital para la Educación Lasaliana Flexible de La Salle Green Hills, a través de la Tecnología y la Colaboración en el Hogar (FLETCH) y el Consejo Internacional de Jóvenes Lasalianos’ "Indivisa Manent". 

Esta reunión virtual abordó temas como el racismo. Ahora que las clases se han reanudado, está inscrito en el programa Aprendizaje en Línea de Benilde (BOLT). Tan pronto como termine, regresará a Chihuahua, con todo el aprendizaje y vínculos, que le dejó aquel país. 

Su estancia en Filipinas, no fue como él lo esperaba, pero está convencido, que fue la mejor manera de vivir el programa de intercambio, ya que a través de esta experiencia conoció a personas increíbles y le permitió aprender grandes cosas, en las que los valores lasallistas, como son fe, fraternidad y servicio, fueron el punto de partida en sus actividades de cada día, porque la incertidumbre es un aspecto que se va a experimentar, le ayudó a aprender a trabajar en la vida real. 

Mencionó que las culturas mexicana y filipina son bastante similares, sin embargo, los filipinos son mucho más felices. Expresó su enorme gratitud, porque ha podido reconocer a Dios en cada persona, que ha tenido la oportunidad de conocer.