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Ocho de cada 10 productos vienen de USA

Si ellos tienen un problema inflacionario esto repercute en México, coinciden expertos

Salud Ochoa / El Diario

sábado, 08 enero 2022 | 05:00

Chihuahua.- Beber un vaso de leche, comer un aguacate o incluso preparar agua de limón en casa, se ha convertido casi en un lujo debido al incremento en el precio de estos y otros productos de la canasta básica, que colocan a los consumidores en una situación cada vez más difícil. El salario mínimo vigente para 2022 es de 172.87 pesos diarios, mientras que para la zona libre de la frontera norte suma 260.34 pesos. Con esas cifras se vuelve casi imposible cubrir las necesidades de una familia compuesta por 4 miembros (padre, madre y dos hijos) cuando, tan solo por citar un ejemplo, hay alimentos como el limón que triplicaron su costo pasando de 20 hasta 60 pesos el kilo.

El índice inflacionario, cerró el 2021 en un 7.35 por ciento, cifra que, a decir de Salvador Carrejo Orozco, presidente de la COPARMEX ha generado uno de los niveles más altos en las últimas dos décadas. Además, el 2022 no arrancó de manera positiva en el tema ya que, según lo admitió el Banco de México -BANXICO- el pasado jueves 6 de enero, las expectativas de inflación para este año se encuentran por encima de la meta del 3 por ciento, y el alza de precios ya no parece un fenómeno transitorio. Por tanto, la “cuesta de enero” se prolongará más de lo acostumbrado.

“Es una de las señales que en COPARMEX vemos con mucha preocupación. En las últimas semanas ha habido incrementos muy importantes en los precios, llegando incluso a niveles más altos en 20 años. Según el último dato es que cerramos en 7.35 % cuando la meta de BANXICO debe andar alrededor del 3 por ciento. Está totalmente fuera de los parámetros deseables para una economía como la nuestra”, dice Carrejo Orozco.

Benjamín Carrera, legislador local especialista en economía, señala que efectivamente se está viviendo un nivel inflacionario alto debido a la situación económica mundial generada por la pandemia, en la que hay desabasto de productos y eso deriva en incremento de precios.

“Estamos en un nivel inflacionario superior a lo que hemos vivido anteriormente, aunque todavía es sostenible. El gran problema es que esta inflación es una que responde a una situación mundial. Debemos tener claro que la inflación se genera por tres situaciones: una demanda muy grande, un aumento de los costos de producción y por poca oferta. Si hay menos oferta el precio sube. Ahorita hay un problema mundial de desabasto de varios productos que no alcanzamos a dimensionar y otros que no tienen oferta suficiente debido a la pandemia y eso lo complica”.

Salvador Carrejo, coincide con Carrera en que debe reconocerse que hay un problema mundial que está afectando la situación económica del país, pero, también hay factores internos que inciden de manera directa en el aumento de precios. Caso específico, el aumento al IEPS

“Es un problema que hay que reconocer que no solo es de México sino a nivel mundial, en buena medida causado por las cadenas de suministro derivado de la pandemia. Ha habido problemas para mantener estas cadenas funcionando y por simple ley de oferta y demanda sucede. Los precios aumentan porque hay aumento en la demanda o bien hay disminución en la oferta que es lo que esta sucediendo, hay escasez de producto y lo poco que hay aumenta. Eso sucede a nivel internacional, pero en México hay otro factor interno que es el tema de la gasolina. El gobierno recientemente decidió aumentar el IEPS, que ese impuesto es un componente muy importante en el precio del energético y a su vez la gasolina es un detonador de la inflación. Definitivamente está acelerando la inflación”, explica.

En el caso de México, abunda el legislador Carrera, su dependencia de otros países productores da pie para que lo que ocurra allá repercuta en el mercado nacional, especialmente en Estados Unidos uno de los principales socios comerciales.

“México por la estructura económica que tenemos dependemos de casi un 80 por ciento de las importaciones. Casi todos los productos son importados y como la economía sufrió una especie de “frenón” por la pandemia, ahorita se está reactivando y hay una demanda de esos productos en el mundo; quien paga más es el que obtiene esos productos eso ha generado este desabasto y por tanto este crecimiento en la demanda. En el caso de los alimentos ocurre lo mismo. En México desafortunadamente no somos autosuficientes en materia alimentaria, importamos maíz, carne, frijol, leche, trigo y hasta chile. Eso hace que al estar el mercado mundial sufriendo una distorsión, suba el precio. Estados Unidos tiene tasas de inflación que no había tenido en 100 años; y si tomamos en cuenta que 8 de cada 10 cosas que compramos lo hacemos con ellos, y ellos tienen un problema inflacionario, es imposible creer que no nos pegará a nosotros. El último dato que revisé, EU andaba en el 6 por ciento de inflación es evidente que se reflejará en nosotros”, indica.

A decir de Carrera, el índice inflacionario alto continuará durante el 2022 y podría ser hasta el 2023 cuando se encuentre un equilibrio por lo que es importante que el gobierno no permita el crecimiento inflacionario.

“Este tema de inflación alta continuará todo este año, pero se espera que el año próximo se genere un equilibrio. Entiendo que el aumento del salario se dio, pero la inflación sí puede comerse ese incremento, aunque se espera que no ocurra este año porque, gracias a ese aumento salarial sí se ha recuperado el poder adquisitivo de la población que teníamos en 1980. Eso ha permitido que no esté tan duro el tema, pero si es importante que el gobierno no dejé que crezca la inflación”.

Según los expertos, la inflación que pasa de los dos dígitos se considera un nivel grave, pero además está latente el riesgo de llegar a una estanflación, que deje al país em condiciones de nulo crecimiento económico y con alto índice inflacionario.

“Cuando uno pasa de una inflación de dos dígitos (10%) hay un problema; ahorita andamos en 7 a 8 por ciento, nos acercamos a un nivel complejo, no rojo, pero sí complicado. Me parece que el gobierno de México ya ha estado asumiendo algunas estrategias para controlarla. Se espera que esto mejore en el 2023 porque es una situación de carácter mundial. Hay países a los que les ha pegado más que a otros”, destaca Benjamín Carrera, en tanto que el presidente de la COPARMEX, hace alusión a la estanflación que sería devastadora.

“Estamos en un riesgo mayor del de los dos dígitos; la estanflación es lo peor que le podría pasar a México. Esta se produce cuando una economía decrece -que en el último trimestre de 2021 eso le ocurrió a México- y se combina con una alta inflación. Aún no llegamos a eso, pero si no cuidamos estas decisiones de política pública a nivel federal es un riesgo latente de llegar a esa situación que es lo peor que le podría pasar al país”, enfatiza Carrejo Orozco.

¿Qué hacer ante la situación?

Hacer frente a la escalada de precios incluye medidas que pueden tomarse desde el gobierno y desde la sociedad. La autoridad, indican los entrevistados, tendría que trabajar en una política monetaria a través de las tasas de interés y controlar el precio de la gasolina. Por su parte, el ciudadano tendría que buscar tener un control de gastos y evitar las compras excesivas, ya que esto disminuiría la demanda y en consecuencia los precios.

En estos escenarios que se presentan me parece que debemos tratar de ahorrar, aunque es claro y entendible que hay familias que prácticamente tienen que gastar todo en alimentos. Aquellos que si pudieran tener esta posibilidad que trataran de ser prudentes en los gastos que se hacen. Que no caigan en el pánico de comprar muchas cosas porque están subiendo los precios porque si eso ocurre, subirá más el precio. La inflación se controla con la política monetaria. No puedes prohibir que la gente compre cosas, entonces se busca otra opción aumentando la tasa de interés bancaria y la gente opta por ahorrar. Destina el recurso hacia allá y en automático compra menos”, explicó Carrera.

Salvador Carrejo señala que hay cosas concretas en las que el gobierno puede ayudar, aunque es necesario reconocer que ahorita no todo está totalmente en control de este.

“Claramente el impuesto a la gasolina es una variable que el gobierno sí tiene bajo su control y podría aportar para contener la inflación. El Banco de México, que es autónomo, tiene como principal mandato establecer políticas públicas para el control de la inflación y eso tiene que ver con las tasas de interés. Debe haber acciones de ambos”, apuntó.

Al momento, a decir de Carrera, el efecto inflacionario no se ha reflejado en el tipo de cambio, manteniendo la estabilidad del peso. Si este se mueve o hay una devaluación de la moneda mexicana, redundaría en una inflación mayor.

“Compramos casi todo en Estados Unidos y si el dólar está más caro evidentemente habrá encarecimiento de productos. Yo he llamado a esto “inflación pandémica”, creo que este año será complejo, pero en 2023 ya estaremos regresando a los niveles que teníamos anteriormente y eso evitará un problema serio”, finalizó Carrera.

“Uno de los efectos negativos de la inflación es la pérdida del poder adquisitivo, por lo que una contribución que pudiéramos hacer como ciudadanos es tener una conducta responsable con el gasto y fomentar el ahorro, está en nuestra mano. Recordar que el exceso de demanda ayuda a que aumente la inflación”, dijo Carrejo.

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-Limón triplicó su precio: vendedores

Productos como el limón, calabacita, cebolla, aguacate, nopal, guayaba, colifor, chile, pera y plátano, son algunos de los que han registrado un aumento en su precio, confirmaron vendedores del mercado ubicado en la calle cuarta.

Entre todos ellos, el caso del limón es el de mayor relevancia debido a que triplicó su costo pasando de 20 a 60 pesos por kilo. José Hernández, comerciante del lugar, indicó que dicho aumento se dio a pesar de que México es productor limonero.

“México produce mucho limón y está muy caro. Lo dábamos a 20 y ahorita como a 60, cada año va subiendo. La caja de limones anda en 960 pesos”.

Además, advirtió que se prevé un nuevo aumento en elementos como el aguacate, mismo que al cierre de la edición se ofertaba en 40 pesos el kilo.

“Agárrense porque viene un aumento del aguacate, por lo menos a 50 pesos el kilo. Para el Super Bowl estará muy caro”, dijo Hernández.

Otros productos que a decir de los vendedores han subido de precio son: la pera que tiene un costo de 45 pesos el kilo, el plátano llegó a 20 el kilo en tanto que la mitad de una piña llega casi a los 30 pesos.