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Olvidada y deteriorada estatua del General Ojinaga

No le hace honor a la relevancia que tuvo durante la Segunda Intervención Francesa a México

Juan Carlos Núñez/El Diario

sábado, 05 junio 2021 | 05:00

La estatua del general Manuel Ojinaga ubicada en la avenida Ocampo y Paseo Bolívar, luce olvidada, con falta de mantenimiento y algo deteriorada, que no le hace honor a la relevancia que tuvo durante la Segunda Intervención Francesa a México.

Dicho monumento se compone a base de cantera, así como un obelisco de altura considerable donde ser recarga la figura hecha de bronce del heroico personaje histórico.

Sin embargo, el deterioro se aprecia en el metal y la pierda, manchas y excremento de palomas o alguna ave que se posa. Incluso la placa canterana con el nombre del general, su fecha de nacimiento y muerte.

Además de ser condecorado, fue gobernador de Chihuahua y al mismo tiempo comandante militar del estado en un corto periodo del 4 de agosto al 2 de septiembre de 1865 al ser herido de muerte por fuerzas imperialistas.

José Manuel Ojinaga Castañeda nació en Río Florido, Villa Coronado, distrito de Jiménez, Chihuahua en mayo de 1834.

En sus biografías más conocidas, se informa que ingresó al Colegio de Minería de México en donde hizo la carrera de Ingeniero de Minas y Ensayador. Al estallar la guerra en contra de la Intervención Francesa se alistó en la Guardia Nacional, fue electo teniente coronel y se le dio el mando del Batallón “1º de Chihuahua”. El 4 de agosto de 1865, el presidente de México, Benito Juárez García, lo nombró gobernador, comandante de Chihuahua y jefe de todas las tropas que operaban en su jurisdicción al mismo tiempo que le confirió el ascenso a general de Brigada y lo invistió de facultades amplísimas en todos los ramos, acordadas en Junta de Ministros. Al día siguiente expidió un patriótico manifiesto dirigido a los chihuahuenses, el cual cerró con estas palabras: “A las armas hijos de Chihuahua. Que nuestro último aliento sea para exclamar viva la Independencia Nacional”. El 7 de agosto expidió un decreto imponiendo penas severas a todos los que se aprovecharen de las circunstancias anormales de la guerra para cometer abusos y atropellos y al aproximarse las fuerzas francesas a la ciudad de Chihuahua la abandonó el día 10, después de haber ordenado que cesaran todas las autoridades constitucionales en el momento de la invasión. Tomó el camino de general Trías, Cusihuiriachi y Cerro Prieto y fue a establecer el gobierno el día 20 en Ciudad Guerrero. Los imperialistas se movilizaron sobre Ciudad Guerrero en persecución del gobernador, alcanzado en Arisiachi fue herido de muerte, pronunciado las siguientes palabras: “Todo se ha perdido. Con mi muerte la causa nacional va a sufrir bastante”. Su cadáver fue sepultado en la ciudad de Chihuahua el 2 de diciembre de 1874. Tiene dos estatuas, una en la ciudad de Chihuahua en la plazuela Ojinaga y otro en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México.