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Participaban mujeres en ‘fiestas’ de pedófilo

‘En este club se come pollo, pero a veces se antoja pescado’, publicó acusado en redes sociales

El Diario

De la Redacción/El Diario

sábado, 10 octubre 2020 | 10:21

Chihuahua, Chih.-  Las “fiestas” organizadas por Jaime Avelino N., alias Hugo Martínez, acusado de operar una red de trata de personas y de pornografía infantil, habrían tenido la participación de mujeres adultas que tuvieron relaciones sexuales con menores de edad, y en consecuencia estarían involucradas en los delitos que se le imputan al detenido, según refieren las víctimas de esta organización, y que fueron respaldadas por su representante jurídico.

“En este club se come pollo, pero a veces se antoja pescado”, manifestaba Jaime Avelino en alusión a que la idea principal era violentar a menores, pero en ocasiones se tenía la participación de mujeres que se sumaban a los encuentros sexuales organizados por esta persona.

De acuerdo con una de las víctimas de esta red que se identificó como “S”, Jaime Avelino N. se refería a los menores como “pollos”; una vez que se hacían parte del club y que ayudaban a reclutar a más víctimas se convertían en “gallos”, y cuando en una de las fiestas se anunciaba que se comería “pescado”, se refería a las mujeres que acudían a tener relaciones sexuales con los menores. 

“S” detalla que por lo general las fiestas y encuentros sexuales eran con “pollos”, a quienes reunía en diversos moteles de la ciudad, llegando a realizar encuentros con 30 menores que permanecían hasta dos días en la habitación del motel, y siempre buscaba que estos establecimientos tuvieran alberca para justificar la “fiesta”.

La manera en la que Jaime Avelino contactaba a quienes participaban en las reuniones era por medio de redes sociales en grupos especiales principalmente “homosexuales”, pero se tenía otros en los que participaban mujeres, y ahí se les convocaba a los encuentros a los que acudían mujeres adultas pertenecientes a diversas clases sociales.

La víctima detalló que las fiestas en las que participaban mujeres se realizaban en fechas especiales, y para esto se tenía que reclutar a más menores; mientras más pequeños, resultaba mejor para los participantes del encuentro y estas mujeres llegaban a pagar diversas cantidades para sostener relaciones sexuales con ellos, y en ocasiones, se obligaba a las otras víctimas a presenciar dichos encuentros.

Hasta el momento no se ha revelado la identidad de las mujeres que tuvieron participación en estos hechos, pues forma parte de las investigaciones que la Fiscalía de la Mujer realiza para poder establecer los alcances de esta red, y el número de personas que estarían vinculadas como responsables de violentar a menores.

Además, la víctima establece que en los encuentros también participaron funcionarios públicos, entre los que se encuentra un empleado de la Fiscalía General del Estado (FGE) que se desempeña en el área de Atención a Víctimas, y que además es maestro universitario identificado con las causas LGBT.

También un empleado de la Dirección de Servicios Públicos Municipales del Ayuntamiento capitalino, cuyas identidades se mantienen bajo reserva, debido a que existe una investigación en proceso.

A estos se suman empresarios de diversa índole, cuyos datos ya fueron aportados a las autoridades ministeriales por parte de las víctimas para desarrollar las indagatorias. 

Dijo que también se organizaban encuentros privados con empresarios, en los cuales Jaime Avelino ofrecía a los “pollos” por medio de packs que enviaba a los clientes, y una vez que seleccionaban al menor, les enviaba un mensaje diciéndoles que si querían ganar un dinero extra, y les pasaba la dirección a la que tenían que acudir, o fijaban un punto de encuentro. 

Cómo conoció a Jaime Avelino  

La primera ocasión en que “S” tuvo contacto con Jaime Avelino ocurrió cuando tenía alrededor de 14 años, y fue por medio de las redes sociales; ahí comenzaron a intercambiar mensajes, y finalmente fijaron una fecha para el primer encuentro.

Mencionó que lo citó en el parque Lerdo, a donde pasó por él a bordo de un automóvil tipo Chevy de color azul, y que desde el momento en que subió al vehículo comenzó a acariciarle la pierna.

Relató que de ahí se fueron directamente a la habitación de un motel ubicado en la salida a Cuauhtémoc y en el que Jaime Avelino ya tenía todo preparado en una habitación.

En el cuarto del hotel había bebidas alcohólicas y drogas, y en ese momento accedió a sostener relaciones sexuales con el imputado, pero sintió temor y huyó del lugar, aunque luego fue alcanzado por Avelino, quien le pidió disculpas y ofreció llevarlo a su domicilio.