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Peligra primaria de El Oasis

Algunos salones ya fueron clausurados por temor a un accidente

Francisco López/El Diario
Francisco López/El Diario

César Lozano/ El Diario

domingo, 04 julio 2021 | 18:17

Chihuahua, Chih.- Directivos de la escuela primaria indígena Kali Rosákame (Casa Blanca en rarámuri), que se encuentra al interior del asentamiento Oasis, tuvieron que clausurar un par de aulas que fueron construidas al filo de un barranco y se encuentran en peligro de derrumbe. “Sabe que en el salón de atrás, ese ya no lo ocupan los niños, por lo mismo, pues es un peligro latente ahí, o sea, se llega a derrumbar el salón con todo y niños y… por eso ya no se ocupa”, dijo la directora Epigmenia García Holguín.

Al recorrer el arroyo y los barrancos al filo de los cuales se encuentra el asentamiento, se observa el desgaste de la estructura en sus cimientos, y otras deficiencias estructurales de origen, que hacen aún más peligrosa la ubicación de la escuela que pudiera colapsar en cualquier momento desde el salón que tiene más al fondo.

Quedaron al descubierto las piedras de los cimientos, justo en la orilla del voladero de 10 metros de altura, donde estudian los niños indígenas del sector, no sólo de Oasis.

Otras áreas del plantel también representan un peligro para los niños, los maestros y las madres voluntarias, el deterioro avanza en casi todas áreas, pero en especial, el comedor presenta fuertes daños.

“El comedor se remoja mucho y también tenemos problemas con la luz, con la instalación eléctrica, se tienen que cambiar los cables que van de la entrada hasta la escuela. Se deterioró mucho la escuela en este tiempo que no fuimos, salieron muchos desperfectos ya, más de los que ya tenía”, indicó la directora García Holguín, quien agregó al gel, pistola para medición de temperatura, tapetes y productos líquidos de limpieza dentro de las necesidades más apremiantes.

También el personal de la Red de Cohesión Social nota el peligro al cual se encuentran expuestos los 124 alumnos y alumnas, a quienes imparten clases de apoyo a sus clases diarias.

“Todo esto que está aquí en la esquina se está colgando, llueve y literal se inunda”, advirtió Álvaro González, señalando el área del comedor como la de mayor urgencia de reparación.

Kali Rosákame no se salvó de la deserción escolar, la directora tiene conocimiento que pocos niños a los que se llevaron sus papás a Cuauhtémoc, donde se encuentran sus centros de trabajo temporales, y no saben si los matricularon allá a otra escuela para no atrasarse en su ciclo escolar.

“Perdimos contacto con ellos, ojalá que regresen o los hallan inscrito allá sus papás, porque si no el atraso va a ser mucho”, concluyó la directora.