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Pide Iglesia a médicos apegarse a su vocación

Ante salida de pasantes de la Sierra Tarahumara

Manuel Quezada/El Diario

viernes, 15 julio 2022 | 20:40

Chihuahua.- Ante la negativa de pasantes de medicina y titulados de ir a trabajar a la Sierra Tarahumara por la violencia, el obispo Juan Manuel González, dijo que, son libres de aceptar o no, pero dejo claro que el riesgo y peligro lo pueden tener en cualquier lugar, y más ahora, con las circunstancias que se vive en la entidad.

“Nosotros los necesitamos, la gente los necesita, y si ellos quieren aún con el riesgo entregar su vida al servicio de la salud y la vida, se les agradecería bastante que se animarán y fueran valientes de venir”, planteó en entrevista telefónica.

Llamó a los pasantes, médicos y a otros que tenga temor de ir a trabajar o viajar por la Sierra, que no lo tengan, porque a veces es más lo que se dice, que lo que en verdad sucede.

Reiteró su exhorto a que no se dejen llevar por prejuicios y agregó que el personal de salud ciertamente es libres de ver donde ejercer desde que eligieron su profesión, aunque también es cierto, que a veces, por otras circunstancias, deban ir a otros sitios, como la Tarahumara, porque la misma Secretaría de Salud los manda.

El obispo indicó que el crimen organizado o la gente que se dedica a delinquir, en lo general no amenaza a sacerdotes, médicos, turistas, gente de gobierno y otras personas, salvo que se tenga algo personal con ellos.

Por lo que hace a los sacerdotes, afirmó que en ningún momento ha sentido algún indicio de que ya no quieran estar aquí o que les de miedo ofrecer sus servicios en cierto lugar de la Sierra.

A pregunta expresa, sobre la necesidad de personal de salud, dijo “imagínese que nos quedáramos sin médicos incluso sin sacerdotes; entonces, qué tipo de vocación sería la que tendríamos nosotros”.

Reiteró que el riesgo está en cualquier lado, y ciertamente en la Sierra a lo mejor se exponen más o se escucha así por la distancia y aislamiento en el que se vive, “pero en realidad, el riesgo lo vive uno en cualquier lugar”.

Juan Manuel González planteó que, los sacerdotes desde que hacen su opción de entregarse por la causa del Evangelio, están dispuestos a lo que venga, aún a costa de su propia vida, y la ofrecen, no solo ellos sino como lo hace cualquier gente que vive en la Sierra.

Dijo que agradecen a Dios que salvo una o dos ocasiones, los sacerdotes no se han sentido amenazados por parte del crimen organizado o de las personas que se dedican a esos ilícitos. “Gracias a Dios, a ninguno de nosotros, nos han amenazado por ningún motivo”.

En ese sentido, dijo que le da un poco más de tranquilidad a los sacerdotes, aunque, reiteró, desde que se eligió esta vocación, se sabia que, como dijo Jesucristo: “si a mi me han perseguido, a ustedes lo perseguirán”.

Agregó que una característica de la Iglesia Primitiva, fue la sangre de los mártires y a lo largo de la historia se han tenido muchos; pero no porque se persiga eso, sino que se considera como un don de parte de Dios, ya que él elige a quien quiere para esa donación u ofrenda, como fue el caso de los sacerdotes de Cerocahui.

El obispo consideró que la muerte de los dos jesuitas, fue circunstancial, y no porque directamente el agresor fuera a matarlos o porque tuviera algo en contra de ellos.

“Fue una situación circunstancial la que se dio, y desgraciadamente ahí entregaron ellos la vida, y de alguna manera representaron o representan a tanta gente que ha muerto de esa manera”, planteó.

El obispo de la Tarahumara, expuso que los miembros del crimen organizado o los que se dedican a delinquir en la región, de alguna manera no amenazaban o agredían nomas porque si a empleados de gobierno, médicos, maestros e incluso algún muchacho con uniforme deportivo, a menos de que tuvieran algo personal con ellos.

Finalmente, apuntó que no se debe tener temor de ir a trabajar a la Sierra, porque a veces es más lo que se dice, que lo que en verdad sucede.