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Piden obispos información sólida y transparente de la Pandemia

Demandan apoyos a empresas para detener el desempleo

Agencias

Manuel Quezada/El Diario

martes, 30 junio 2020 | 13:29

Chihuahua, Chih.- La Conferencia del Episcopado Mexicano alertó que les preocupan las condiciones de los enfermos a causa del COVID-19 y de quienes padecen enfermedades crónico-degenerativas ya que, a pesar de las medidas implementadas por las autoridades sanitarias en los distintos niveles de gobierno, la cifra de personas enfermas y fallecidas a lo largo y ancho del territorio nacional sigue en aumento.

A través de un mensaje dirigido al Pueblo de México, indican que, ante esta realidad, para tener conciencia clara del alcance de la pandemia y sus consecuencias, es necesario que las autoridades civiles realicen todo el esfuerzo posible para proporcionar, información sólida y transparente sobre la extensión del contagio y su evolución, así como del número de muertes que causa.

Por lo que será oportuno que la aplicación de pruebas sea amplia, constante y expedita. El derecho a la información sobre el alcance real de la pandemia, en México como en todo el mundo, no puede ser limitado o restringido en modo alguno, subrayaron.

La búsqueda de esta información, con todos los recursos disponibles, no sólo es un requerimiento técnico sino una obligación moral de quien tiene la responsabilidad de promover el bien común y dar certidumbre al pueblo cuando se encuentra desconcertado, agregaron.

Los obispos de México indicaron que pandemia ha evidenciado la necesidad de fortalecer el sistema de salud, la falta de insumos suficientes a los asistentes sanitarios, y la urgencia del acceso a los servicios de salud para todos.

Asimismo, en esta circunstancia se ha hecho particularmente visible el papel insustituible de la familia y su capacidad extraordinaria para proporcionar cuidados a los enfermos y a los más vulnerables. Especial mención merece el hecho de que estas tareas, en la mayoría de los casos, han sido asumidas por mujeres, apuntaron.

Es fundamental, que la labor de las familias junto con la entrega, hasta dar la vida, por parte de numerosos agentes sanitarios, sea ampliamente reconocida y correspondida por todos: gobierno, Iglesia y sociedad civil. En este sentido, los valores de las familias mexicanas, que llevan a la reconciliación, a la solidaridad y a no decaer en la esperanza, habrán de ser protegidos y jamás vulnerados, indicaron.

Las familias merecen ser reconocidas no solo como célula básica de la sociedad, sino como instancia que compensa en algún modo las carencias en materia de salud que tenemos en el país, sin que esto signifique dejar de buscar cómo superar dichas carencias con políticas públicas apropiadas.

En otro orden, indicaron que la suspensión de muchas actividades productivas está dañando el empleo y el ingreso de millones de hermanos que experimentan la apremiante necesidad de recursos económicos para subsistir. Es evidente la urgencia de promoción de la economía solidaria y del consumo local.

Observaron que casi 10 mil empresas cerraron durante abril y mayo, de acuerdo con la información oficial ofrecida por el IMSS. Más de 12 millones de trabajadores dejaron de tener ingresos tan solo en el mes de abril y el número de pobres va en aumento acercándose al 60 % de la población nacional.

A quienes han perdido el empleo, a las familias que ahora mismo necesitan ayuda para comer, a los papás que ya no podrán pagar las colegiaturas de sus hijos, a las personas que temen el cierre inminente de sus lugares de trabajo, a los que tienen su tienda o negocio familiar y que no han podido abrir ni vender, a los empresarios que han mantenido el sueldo de sus empleados perdiendo capital y acercándose a la quiebra, a todos les decimos: ¡no están solos! Recalcaron los jerarcas eclesiales.

Como pastores hicieron un llamado a la solidaridad y a poner aquello poco que se tiene “nuestros cinco panes y dos peces que el Señor hará multiplicar.

Urgieron que todos los sectores competentes, gobierno, empresarios y sociedad, generemos condiciones que modifiquen el escenario desolador que estamos viviendo: no podemos dejar morir las fuentes de empleo.

“Por eso, como ciudadanos y como Pastores hacemos un llamado a nuestros gobernantes y legisladores para que propongan de manera creativa y oportuna, las mejores soluciones y los incentivos imprescindibles que permitan sortear los difíciles meses de cuarentena para el sector productivo”, agregaron.

Descuidar a los generadores de empleo no tendrá ningún resultado positivo a mediano y largo plazo. La primacía del trabajo sobre el capital, tantas veces enseñada por la Doctrina social de la Iglesia, implica implementar todas las medidas que sean necesarias para preservar las fuentes de empleo y promover el espíritu emprendedor.

Los obispos exhortaron a impulsar y promover a los que menos tienen. Ningún sector de la sociedad puede quedar marginado en las políticas públicas de rescate y apoyo por esta pandemia, especialmente los pueblos originarios y la población migrante.

“En medio de la pandemia, los obispos mexicanos abrazamos a nuestro pueblo en su dolor y lo alentamos en la esperanza. Sólo si estamos unidos y haciéndonos cargo los unos de los otros, podremos superar los actuales desafíos globales y nacionales, buscando cumplir la voluntad de Dios, que quiere que todos sus hijos vivamos en comunión y a la altura de nuestra dignidad”, destacaron.

Finalmente indicaron que comparten con sencillez, su palabra profética y esperanzadora, ante la compleja realidad que toca vivir, y que trae consigo innumerables preguntas y profundos cambios, a los que es necesario responder y enfrentar, ante la disparidad y rapidez con la que está viviéndose esta pandemia.