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Por acuerdo en otros gobiernos, se mantienen puestos afuera de hospitales

Se mantienen supervisiones que se realizan cada seis meses

Silvestre Juárez/El Diario

De la Redacción

viernes, 21 junio 2019 | 15:45

Chihuahua.- “Me comí un burrito en un puesto ambulante y me enfermé”, es una de las principales denuncias que se reciben en el departamento de Regulación Sanitaria de gobernación municipal, en lo referente a la venta de alimentos en los alrededores de hospitales. En estos casos el departamento acude a realizar un chequeo de las condiciones del sitio específico. Sin embargo, un acuerdo al que llegaron los ambulantes con pasadas administraciones impide que los puestos sean retirados de los nosocomios. Isaac Díaz, subdirector de gobernación comentó que debido a los acuerdos a los que se llegó luego de su reubicación hace varios años desde el Centro Histórico hasta los hospitales y la calle Cuarta, se ha dejado trabajar en el sitio a estos vendedores de puestos semifijos, no obstante se mantienen supervisiones que se realizan cada seis meses. A ellas, dijo, se añaden las pláticas de manejo de alimentos, desechos y otros puntos básicos para quienes se dedican a este giro. Aunado a ello se realizan muestras de análisis clínicos, con el fin de que no tengan enfermedades transmisibles. Detalló que luego de recibir alguna queja ciudadana en la que se involucra una afectación a la salud por la ingesta de comida en la calle, sobre todo en estos lugares, acuden para realizar pruebas inmediatas, y determinar si existe un problema con algún tipo de comida en venta y proceder a las realizar las acciones de prevención o sanciones correspondientes. Aunque los puestos de comida callejera son ya comunes en los nosocomios de la ciudad, entre los que destacan la clínica Morelos del IMSS, el Hospital General y Central, varios ciudadanos han demostrado inconformidad ante la saturación de los espacios, así como los focos antihigiénicos que representan la constante basura que atrae a fauna nociva como ratas y cucarachas. La obstrucción de los espacios es también otra de las denuncias. Sin embargo algunos otros muestran su aprobación ante la facilidad y economía con la que pueden adquirir los alimentos, sobre todo familiares de pacientes internados que permanecen largas jornadas en los hospitales. Por su parte la Comisión Estatal de Riesgos Sanitarios, Coespris, a través de su departamento de comunicación social, consideró que no existe un riesgo sanitario como podría parecer, y aunque la regulación de los puestos semifijos escapa de sus facultades, ante las denuncias acuden para llevar a cabo supervisiones que acompañan con pláticas informativas, entre otros recursos que, sin embargo, no derivan en sanciones. “Donde exista una denuncia y nosotros tengamos un fundamento establecido por el cual un ciudadano interpone una queja directa por estos lugares, tenemos la obligación de ir. Sin embargo, lo que si hemos hecho es ir y darles fomento sanitario, hablar con ellos y hablarles de los requerimientos como mantener sus áreas limpias, usar cubrebocas, cubrepelo”, comentó Karina Armendáriz. Añadió que la facultad de la dependencia es para destruir el producto en el caso de que no presente las condiciones adecuadas, sobre todo la tratarse de alimentos que sean fácilmente perecederos como los mariscos. “No hay una afectación general. A ciencia cierta no podemos decir que no hay un riesgo sanitario completamente, pero lo que sí descartamos es un riesgo inminente debido a que muchas personas comen en estos lugares y puede ser que sólo 1 persona de 10 se enferme, pero influye también en la condición de salud de la persona. Esto no quiere decir que se haya preparado en malas condiciones”, detalló. A pesar de que no haya un foco rojo en cuestión de higiene o sanidad, los usuarios del Hospital Morelos, por ejemplo, se han quejado de las grandes cantidades de basura, así como la anarquía que se respira derivado de la instalación de estos puestos, que dan al nosocomio un aspecto de mercado, con objetos para apartar lugares de la vía pública para recibir proveedores. Las instituciones gubernamentales señalaron ser conscientes de que muchas de estas personas son comerciantes que obtienen los recursos para mantener a sus familias a través de estos negocios, por lo que cooperan con los requerimientos que se les exige y trabajan para recibir los certificados de salubridad. Gobernación indicó que mantienen un diálogo permanente y que han buscado reubicar a algunos de estos negocios. Mencionó el caso de dos que se encontraban en el Hospital de Ginecobstetricia, también del IMSS, mientras que impiden que esta situación surja en hospitales y centros de salud de nueva creación. “No estamos entregando permisos nuevos para este tipo de lugares. Lo que estamos haciendo es impedir que en los nuevos centros de salud inicien este tipo de instalaciones de puestos de comida. En el Hospital Infantil, por ejemplo, mantenemos la vigilancia e impedimos que sucedan estas situaciones”, destacó el subdirector.