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Reflejan infancias rarámuri violencia a través de la pintura

Profesionales ayudan a canalizar dichas emociones

César Lozano/El Diario

domingo, 04 julio 2021 | 05:00

A través de dibujos, niños indígenas del asentamiento Oasis reflejan muchas veces rasgos de violencia que puede ir desde el maltrato físico, maltrato sexual y diferentes estados emocionales derivados el duro entorno en el que crecen.

“A veces hay niños que ya vienen con muchas vivencias malas y las expresan cuando pintan, además usan mucho los colores oscuros, los colores rojos y a veces hasta llegan a pintar, explícitamente, los órganos sexuales”, afirma la maestra cultural y de pintura, Cecilia Collazo, quien forma parte de la Red de Cohesión Social que apoya a los niños en su salud emocional a través de diferentes actividades.

Collazo, a través de las habilidades adquiridas durante su actividad académica como alumna de la licenciatura en Artes Plásticas en la facultad de Artes de la UACH, puede interpretar muchos de los aspectos que los infantes plasman en los dibujos que realizan, a través de trazos, colores y formas añadidas, se ventilan aspectos sombríos de su realidad, y de su estado emocional.

Debido al hacinamiento de los espacios habitacionales y por consecuencia la falta de privacidad, los niños ven y escuchan escenas de violencia e intimidad en su entorno familiar inmediato, que no son adecuadas para su edad e impactan en ellos de forma negativa.

“A veces hay niños que ya vienen con muchas vivencias malas y las expresan cuando pintan, además usan mucho los colores oscuros, los colores rojos y a veces hasta llegan a pintar, explícitamente, los órganos sexuales

Rostros tristes, colores fuertes, elementos fálicos, violencia, víctimas y violentadores, son algunos de los elementos que destacan en pinturas y dibujos que proporciona la artista, quien detecta casos que ameritan atención personalizada por parte de especialistas

“El pincel es como una vía rápida al alma y conforme tú tocas la hoja se nota qué tan sensible eres y qué tantas cosas has vivido, la forma en que los niños hacen los trazos denota mucha violencia porque no cualquiera agarra un pincel y lo hace todo brusco o recio”, agregó la maestra cultural.

Alrededor de 40 niños han sido canalizados para recibir atención psicológica, pues sus casos requieren de atención especial, que muchas veces no basta por la fuerza e influencia que tiene el entorno en los niños que también se refleja a través de los dibujos en una forma desorganizada de pensar, al no poder concentrarse debido a los problemas que enfrentan a tan temprana edad.

“A veces les preguntó qué es lo que dibujan y me dicen que es sangre o cosas así, y pues, a mí me gusta hacer este trabajo porque siento que ayudo a los niños a dejar ir estos sentimientos”, concluyó.