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Reforestación de altura

El 55% del territorio mexicano afectado por erosión y desertificación, particularmente los estados del norte: ONU

Salud Ochoa/El Diario

domingo, 02 enero 2022 | 19:15

Chihuahua registró en 2021 la mayor cantidad de hectáreas de bosque dañadas por incendios forestales, lo que afecta no sólo a la biomasa sino también a la pérdida de suelo que en consecuencia lleva a la erosión. Además, hay otros espacios que presentan afectaciones ocasionadas por otros motivos, pero que redundan en la desertificación. Por ello, la reforestación según los expertos, es urgente para mantener el equilibrio del ecosistema y con ello la vida.

Luis Marín Stillman, geólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México -UNAM- explica que ante la situación es necesario echar mano de la tecnología para agilizar los procesos de rescate y reposición de la flora lo que llevará a la recuperación del ecosistema, sostén del medio ambiente. Los drones son parte de dichos procesos.

“Un ejemplo de la aplicación de la tecnología de reforestación con drones es el programa de Restauración Ecológica de Precisión, puesto en marcha por Bayer, que busca recuperar 252 hectáreas de tierra fértil y mejorar la filtración de agua en dos cuencas ubicadas en los estados de Chihuahua y Sinaloa. Esto como parte del compromiso de la empresa en garantizar la seguridad alimentaria y contribuir a la restauración de vegetación para detener y revertir la degradación del suelo en México. Además de favorecer a la llamada “Década de la restauración ecológica” de la ONU, que busca restaurar 350 millones de hectáreas en el mundo”, señala.

En México, durante los últimos tres años, se perdieron más de 1.4 millones de hectáreas debido a los incendios y sólo se reforestaron 57 mil hectáreas, es decir el 4 por ciento de lo afectado. Por lo tanto, es necesario encontrar metodologías de atención rápida y costo accesible que permita una pronta recuperación del hábitat.

El uso de los drones, dice el geólogo, permite revisar áreas más grandes en menos tiempo, ya que utilizan la misma tecnología y herramientas que un satélite con la diferencia que todos los instrumentos son más chicos y permiten hacer diagnósticos de alta precisión y resolución.

“Con esto no podemos decir que no se puede ver el árbol -por ejemplo- porque está muy lejos. Se tiene mucho más control sobre lo que tratamos de ver. La tecnología divergente que ofrece un dron se está aplicando a la reforestación. Esto nos va a permitir hacer un trabajo que aún no se vislumbra en su totalidad”.

El entrevistado explica que hay una gran preocupación por la pérdida de suelos, no nada más en el bosque sino también en áreas aledañas a las presas, que se azolvan y la limpieza tiene un costo muy alto.

“Nos preocupa mucho la erosión del suelo porque va azolvando las presas, cosa que es mucho más caro limpiar que construir una nueva. ¿Cómo reducimos esa pérdida de suelo que nos pega en la agricultura, en la humedad que puede infiltrarse hacia los suelos? Reforestando. Con el dron hacemos un vuelo que nos da un “ortomosaico”, una combinación de fotografías que te permiten tener claridad de todo tu terreno. Sabemos que donde tenemos cauces y un poco de erosión es donde se acumula el suelo y allí se junta el agua y es donde hay más probabilidad para reforestar. Es como ubicar los puntos más óptimos para trabajar en la reforestación”, dice.

Y es que, según Marín Stillman, la manera tradicional en que se realizaban este tipo de proyectos, requería más tiempo y mano de obra para escoger el lugar, aplicar las semillas y dispersarlas de forma pareja.

“Ahora lo que hacemos es un vuelo, sacamos la fotografía, también usamos una técnica llamada “imagen multiespectral” en donde vemos diferentes bandas con unos índices que desarrolló la NASA. Luego se hace un diagnóstico, se ve donde hay presencia de clorofila y vegetación. El dron nos permite hacer los vuelos, revisar el área, seleccionar los sitios donde vamos a ser más eficientes para la dispersión de las semillas”.

En Chihuahua, con el proyecto de reforestación apoyado con drones, se trabajó en 132 hectáreas aledañas a la presa Francisco I. Madero, con el objetivo de evitar la erosión, la pérdida de suelo y atender en lo posible la vida de la presa.

“Vemos una franja paralela a la presa en donde está la transición, un cambio de pendiente de las laderas que van bajando a la presa. Son zonas donde el agua que se infiltró en las laderas a los lados de la presa va a descargar. Al haber más agua hay más vegetación. Esta crece en el borde que detiene todo el suelo que viene. Además, cuando tienes un área de verde hay algo que los biólogos llaman “efecto de sombra”, lo que significa que es más probable que esa vegetación siga creciendo en un perímetro de hasta 30 metros. Entonces si pones a trabajar el espacio donde ya hay flora, si esparces las semillas en ese punto tienes mayor probabilidad de aumentarla. Lo anterior debido a que, al caer hojas están cayendo nutrientes, las hojas se empiezan a descomponer, se crea suelo y se captura más humedad”, dice.

En resumen, indica el experto, la cámara del dron les indica los sitios exactos en lo que hay que trabajar para tener mejores resultados. Sin embargo, también se puede hacer en otros sitios, pero ya se tiene claro cuáles son las áreas más importantes.

En el caso específico de los incendios, la función de los drones es identificar con rapidez el estado de salud de los árboles y a partir de eso poner en marcha un plan de rescate.

“Los drones en esos casos pueden ver el estado de salud de los árboles muy rápido y catalogar cuales son los ejemplares que pueden salir adelante y cuáles no. Te ahorra mucho tiempo para responder y poder empezar un plan. Después de un incendio hay acciones que deben tomarse de inmediato. Tradicionalmente lo que hacen las dependencias oficiales es enviar brigadas para identificar árboles muertos, que se mandan a cortar de inmediato porque no quieres material flamable. Los cortas, tienes

-Permiten restaurar mayores áreas en menos tiempo que la forma tradicional: geólogo -En Chihuahua se han reforestado 132 hectáreas utilizando dicha tecnología

pérdida de suelo importante, vas creando barreras para no perder más suelo y después deben ir biólogos para revisar árbol por árbol porque tienen que ser cortados. Posteriormente regresar al proyecto de reforestación”.

En este escenario, Alejandra Menache, Gerente de Sustentabilidad y Responsabilidad Corporativa de Bayer México, señala que el problema del agua no es de una persona sino de todos. Por ese motivo, se desarrolló la iniciativa que reduce horas de trabajo y costos para reforestar.

“La problemática que enfrentamos tiene que ver con los incendios, desgaste de los ecosistemas y escasez del agua. Desarrollamos esta iniciativa y queremos recuperar el ecosistema, por lo que hacemos un llamado a los gobiernos para sumarse porque nosotros solos no vamos a lograrlo de una sola vez. Necesitamos varios actores para colaborar en torno a esta temática. Este modelo de restauración reduce horas de trabajo, costos; por ejemplo, si tuviéramos que reforestar la misma área de forma tradicional necesitaríamos 10 personas en un mes y con los drones lo puedes hacer en un día. Nos ha permitido ver como el uso de estas herramientas nos permite trabajar en favor del medio ambiente. Es importante trabajar bajo alianzas estratégicas. En Rosales donde se llevó a cabo el proyecto, se contó con el apoyo del municipio y buscamos sumar cada vez más actores para colaborar”.

En este sentido el geólogo Marín hace hincapié en que el mundo entero enfrenta problemas serios en términos del agua que se requiere para producir alimentos, generar energía y llevar a cabo otro tipo de actividades. En resumen: se necesita agua para vivir.

“Empezamos a aplicar la técnica que se llama “agricultura de precisión”, producir más con menos; es decir, usar menos agua, menos agroquímicos, menos insumos para sacar más provecho a la tierra”.

Menache por su parte, asegura que la intención es compartir la experiencia obtenida con el proyecto aplicado en Chihuahua, trabajar de manera abierta para que más gente se interese en el tema y se sume en acciones a favor del medio ambiente.

“El uso de la ciencia, innovación y tecnología son herramientas para cuidar los recursos naturales, enfrentar los retos que se nos presentan y garantizar la seguridad alimentaria como es el uso del agua en este caso. El compromiso es utilizar las soluciones más innovadoras para apoyar al medio ambiente y a los pequeños productores”, enfatizó.