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La historia de Paola Sandoval, a 15 años del hecho

Renació tras la tormenta

La sobreviviente, quien actualmente tiene 33 años, se debatió entre la vida y la muerte

Alejandra Sánchez/ El Diario

domingo, 04 septiembre 2022 | 19:25

Chihuahua, Chih.- Un milagro, eso es para Gloria Paola Sandoval, el estar viva. “Recuerdo que horas antes había llovido mucho. Para llegar a mi casa tenía que cruzar por un arroyo; pensé que lograría cruzarlo, pero de pronto sentí un golpe, (como si la camioneta hubiera pegado con una piedra), solté el volante y me pegué en la cabeza; fue ahí cuando caí en el arroyo y empecé a debatirme entre la vida y la muerte”, recordó Paola, quien hace 15 años sobrevivió a los estragos que dejaron las lluvias del 2007.

En ese entonces ella tenía 17 años; su día era como cualquier otro día de vacaciones; se levantaba temprano y salía de casa para ayudarle a su madre a hacer algunos mandados.

“Esa mañana yo estaba muy feliz, empezaba a manejar por la ciudad y bueno, me gustaba mucho ir a hacer los quehaceres, hacía cosas como ir al banco, realizar algunas compras entre otras responsabilidades que me asignaba mi mamá; todo estaba bien, hasta que de pronto comenzó a llover muy fuerte”.

Según lo que recuerda esta joven, desde que empezó a caer la lluvia, ella comenzó a sentir miedo, por eso, decidió llegar a casa de su tía para esperar a que parara la tormenta.

“Estuve ahí hasta que dejó de llover; mi tía me dijo que me quedara con ella, que no me fuera pues podría ser peligroso, pero yo le dije que tenía que regresar a mi casa para comer con mi mamá y mis hermanos”.

En ese entonces, la adolescente vivía en la colonia Las Granjas y fue justo en la calle José Martí en donde inició la tragedia.

“Llegue a ese arroyo; en ese entonces no había tubos que lo cubriera; recuerdo que traía una camioneta Blazer, primero dudé en sí pasaría, pero luego vi que otro carro más pequeño pasó y pues también decidí cruzarlo, pero fue ahí cuando perdí todo el control”, narra Paola.

En ese instante, Gloria Paola empezó a sentir miedo, angustia y desesperación.

“Me asusté mucho y empecé a picarle a todos los controles de la camioneta, tenía muchísimo miedo; me desabroché el cinturón, abrí la ventana del copiloto y como pude, logré salir; mi primer pensamiento fue ese, en ya no estar más en la camioneta, nadar y lograr ponerme a salvo, sin embargo, no fue así”.

La corriente de agua era muy intensa y en el momento en el que ella logró escapar del vehículo, comenzó a hundirse.

“Cuando me aventé, no pude nadar; había ramas que me pegaban, tablas con clavos, piedras e infinidad de basura que me golpeaban todo el cuerpo”.

De acuerdo con lo que narra Paola, ella intentó agarrarse de una tabla, pero la corriente se la llevó…

“No podía hacer nada; mi angustia aumentó cuando de pronto vi que la camioneta venía hacía mí; en ese momento sentí que me iba aplastar. Lo único que yo hacía era agarrar aire, creo que las clases de natación me sirvieron para eso”

En su desesperación por ponerse a salvo, Paola se aferraba al piso y trataba de enterrar las plantas de los pies en la tierra.

“En ese momento no sentía nada de dolor; afortunadamente la camioneta ya no logró aplastarme pues el agua subió tanto que se quedó estancada”.

DIOS, PAPÁ, SÁLVENME

Fueron alrededor de dos kilómetros lo que Paola fue arrastrada. Ya cansada lo único que ella hizo fue encomendarse a Dios y a su papá biológico quien ya había fallecido.

“Sentí que ya no podía más, no veía a nadie y sentía más miedo; sabía que no podía golpearme la cabeza por lo que la cubrí con las manos y solo agarraba aire, pero llegó un momento en que mis fuerzas se acabaron y fue cuando me encomendé a Dios y a mi papá”.

“Si ya me toca, ya llévame por que ya no aguanto más”.

Cuando las fuerzas se terminaron y Paola iba a abrir la boca para dejarse ir, extendió sus manos y sintió que había agarrado la raíz de un árbol.

“No sé como pasó, pero logré sostenerme de una raíz y en eso escuché que me gritaron que ya iban por mí”.

Ella llegó hasta la parte trasera de un patio y con una extensión naranja un grupo de seis hombres lograron sacarla.

“Cuando salí, estaba en shock, había mucha gente ahí; recuerdo muy poco; pero lo que sí es que, salí con los pantalones hasta abajo y ni siquiera me había dado cuenta, salí descalza y en shock”.

Una de las vecinas, le puso una toalla, otra le dio un beso en la mejilla y una más le dio un pan blanco, (recuerda entre risas Paola).

“Mucha gente estaba llorando, no podían creer que estuviera viva y yo no podría decirles nada, solo estaba ahí paralizada; de pronto llegó la ambulancia y fue cuando me di cuenta que tenía las plantas de los pies llena de vidrios, ramas y piedras enterradas”.

Una de las personas que se encontraban en el lugar se encargó de llamar a la mamá de Paola quien en cuanto la vio se soltó llorando.

“Recuerdo que yo solo le decía “mamá, no llores, estoy bien, no me pasó nada”.

EL REGRESO A CASA

La madre de esta mujer se quedó en el lugar del accidente ya que fue muy difícil de sacar la camioneta.

“Mi mamá se quedó ahí, yo me fui a casa de mi tía; no sé bien que pasó, mis recuerdos son vagos, lo único sé es que al quitarme la ropa traía una cucaracha, ramas, basura, excremento y mis piernas estaban totalmente negras; en cuanto empecé a sentir el agua fue cuando me cayó el veinte y empecé a llorar”.

Por la impresión y el impacto del accidente, Paola se quedó “muda” durante días.

“No podía hablar, fue algo muy fuerte para mí. Mi mamá y yo fuimos a llevarles pizza, comida, botellas de tequila y despensas a todos los que nos ayudaron; sólo hubo dos señores a los que no les pudimos agradecer ya que iban pasando por ahí al momento del accidente. Ojalá que estén muy bien”.

Pese a lo fuerte del accidente, Paola no tuvo graves secuelas.

“Fueron solo los golpes y los raspones; aunque al tercer día, empecé a sentirme mal del estómago y vomitaba negro por todo lo que había tragado, pero nunca tuve mayor complicación”.

AGRADECIMIENTO ETERNO

Al cuestionarle que les diría a aquellas personas que la ayudaron esa tarde, ella dijo que no tiene palabras para expresar tan grande agradecimiento.

“Me gustaría abrazar a cada una de las personas que se acercaron para apoyar, no me alcanzan las palabras; de ser por ellos, yo no estaría aquí, me gustaría conocerlos. Deseo que Dios bendiga sus caminos”.

Actualmente Gloria Paola radica en Estados Unidos y trabaja para un importante despacho de abogados.

“Estoy sumamente feliz con mi vida, estoy muy agradecida y no cabe duda que los milagros existen”.

Debido al impacto y a la conmoción que generó esta noticia en el 2007, varios medios locales y nacionales buscaron una entrevista con Paola, sin embargo, por motivos personales, ella no accedió.

Esta es la primera vez que ella cuenta su historia a un medio de comunicación, por lo que El Diario de Chihuahua, agradece su confianza por permitir narrar y dar a conocer todo lo que vivió.