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Se cumplen cinco meses del asesinato en Cerocahui

Exhortan jesuitas a una “Revolución del corazón”

Alejandra Sánchez / El Diario

domingo, 20 noviembre 2022 | 05:00

Un día como hoy pero del mes de junio, los sacerdotes jesuitas Joaquín César Mora Salazar “El Morita” y Javier Campos Morales, “El Gallo” fueron asesinados en Cerocahui, Urique. Ante esto, la comunidad religiosa exhortó a la sociedad en general a realizar una “Revolución del corazón”, una conversión de aquellos vicios que a lo largo del tiempo se han ido formando en el caminar de la historia del pueblo.  

“A cinco meses del asesinato de nuestros hermanos, sigue el grito y el clamor de los muertos y el silencio y la indiferencia de los vivos, frente a la impunidad que se vuelve gobierno”, expresó el obispo Juan Manuel González Sandoval a nombre de la comunidad jesuita.

Ante el reclamo de justicia, los párrocos llamaron también a hacer un cambio global: “¡Todos tenemos que cambiar! Iglesia, gobierno, sociedad civil”.

“Hay que levantar las armas de la fe para una auténtica reconciliación. No olvidar que todos somos hermanos y habitamos una casa común donde tenemos los mismos derechos y obligaciones. Importante es “dejar reposar a los que ya se nos han ido o nos los han arrebatado”…Y todos los que quedamos vivos, ponernos a trabajar por un país donde verdaderamente reine la verdad y la justicia que nos lleven a la verdadera paz y al amor”.

Así mismo, los jesuitas señalaron que quieren y necesitan otra nación; un México donde todos hagan el bien dando rumbo y sentido a una vida digna, desde los derechos naturales y las garantías constitucionales que todos tenemos por el hecho de ser ciudadanos; derechos que nos ha legado la “Revolución de tantos corazones” que a lo largo de la historia, han sabido -con la donación de su vida y ejemplo-, ganarse un lugar en la memoria de cada uno de nosotros.

“Queremos libertad de expresión, libertad de culto, libertad a que sean nuestros padres quienes nos eduquen sin estereotipos o ideologías impuestas, libertad para caminar a cualquier hora y en todo lugar que se llame “México”, libertad a manifestarme pacíficamente por no pensar o estar de acuerdo como quiere el otro que yo piense, libertad a ser “libre” en la alegría, por la satisfacción y el orgullo de ser y sentirme mexicano”.

“Repito, necesitamos una “Revolución del corazón”  donde nuestros muertos puedan descansar y nuestros vivos quieran despertar, ¡Juntos podemos lograrlo!”, finalizó el obispo Juan Manuel González Sandoval.