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Se oponen ejidatarios de Ascensión a Presa Palanganas

Determinó impacto ambiental ingeniero mecánico electricista

César Lozano / El Diario

sábado, 13 noviembre 2021 | 05:00

Chihuahua. – Autoridades ejidales y agricultores de la región de Ascensión, manifestaron preocupación y descontento por el apoyo político a la construcción de la Presa Palanganas en el municipio de Nuevo Casas Grandes, proyecto que de acuerdo a documentos que presentaron, cuenta con manifestación de impacto ambiental válido, realizado por el ingeniero mecánico electricista Jorge Malottki Castaeda, cuyo perfil profesional que se encuentra lejos de considerarse dentro de la categoría de experto en materia de ecología, que exige el proceso. 

El pasado jueves durante la sesión del Congreso del Estado, los diputados aprobaron enviar un exhorto al Congreso de la Unión para que aprueben dentro del Paquete Fiscal 2022 la cantidad de 1 mil 600 millones de pesos para la realización del proyecto, que de acuerdo con la perspectiva de los agricultores, acabaría con la agricultura y ganadería en los municipios de aguas arriba, Ascensión y Janos. 

Los presidentes ejidales Javier Levario (Ejido Ascensión) y Pablo Reyes (Colonia Díaz), acusaron que existen intereses económicos y políticos para la construcción de esta presa que perjudicaría a más de 40 mil hectáreas, por beneficiar a más de 6 mil, señalando la intervención de Khamel Athié, ex delegado de Conagua, y de diputados locales de la actual legislatura, quienes promueven la presa que beneficiaría a miembros de la organización Grupo de Riego Rodado 30 Derivadoras A.C., de casas grandes, compuesto ni siquiera agricultores, sino por empresarios. 

“A nosotros nos interesan las aguas rodadas del Río Casas Grandes, no la entubada ni de otras modalidades, pero ahora con la presa van a concesionar el río a unas cuantas personas, nos van a secar los afluentes. No estamos en contra del progreso, sólo queremos sobrevivir”, concluyó Levario. 

El Ingeniero agrónomo Román Medina, también ejidatario de Ascensión, explicó que este proyecto afectaría severamente los mantos acuíferos, las infiltraciones de agua al subsuelo y recrudecería los problemas de cáncer entre la población debido a que cada vez sacan el agua de mayores niveles de profundidad, trayendo con ella metales pesados. 

“Al río se le debe dejar algo que se llama gasto ecológico, que es la cantidad de agua que se requiere para que todas las especies de flora y fauna que se encuentran en la rivera del río, subsistan, pero ellos quieren dejar un 10 por ciento del gasto ecológico, que equivale a aproximadamente 9 millones de metros cúbicos al año, que son 258 litros por segundo, equivalentes a cuatro pozos de 8 pulgadas y esos tienen que correr desde donde está la presa, hasta donde desemboca el río e imagínese, nunca van a llegar”. 

El grupo de ejidatarios presentes durante la comunicación coincidieron en que desde hace varias administraciones se han visto afectados por las políticas y la corrupción de la Comisión Nacional del Agua, que permite la perforación de pozos ilegales y otras prácticas irregulares de acaparamiento del agua.

“Hay normas oficiales mexicanas que dicen que el gasto ecológico de un río de este tipo debe de ser del 40 por ciento, al menos, el escurrimiento promedio anual”, insistió Medina.

El término ‘guerra por el agua” se acuñó durante el conflicto entre los agricultores de la región centro – sur y la federación por el agua de La Boquilla, sin embargo, en regiones como Jiménez y Noroeste se incrementan los conflictos, sobre todo en esta última, donde productores acusan a lebarones de agotar los mantos acuíferos con pozos ilegales y a menonitas del desvío del agua del Río del Carmen, bajo el amparo de la corrupción de la Conagua.