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Día del Maestro

Ser maestro para transmitir conocimiento con empatía y amor

Un gran servicio a la comunidad

Alejandra Sánchez / El Diario

domingo, 15 mayo 2022 | 05:00

Elier Ulises González Moreno y Adriana Lara Padilla, tienen más de una cosa en común; y es que, ambos se dedican a la docencia y poseen esa pasión por compartir sus conocimientos con niñas, niños y adolescentes. 

El origen del Día del Maestro en México data del 27 de septiembre de 1917, cuando los diputados Benito Ramírez (Veracruz) y Enrique Viesca Lobatón (Coahuila) presentaron en el pleno del Constituyente un proyecto para festejar a las y los docentes.

El dictamen fue aprobado por los diputados, posteriormente por la Cámara de Senadores y en 1918 se festejó por primera vez un 15 de mayo en México.

Elier, da clases en una escuela primaria ubicada al Sur de la Ciudad en Jardines de Oriente, una zona en donde la mayoría de las niñas y niños, viven en condiciones de vulnerabilidad. 

Adriana, imparte la materia de Artes, en el bachilleres número 10, y lo que más le gusta de su trabajo, es aprender y desarrollar metodologías para el aprendizaje y la experimentación de las Artes y de esa manera, abonar a la Educación Integral del ser Humano.

“Yo doy clases a niños de cuarto de primaria, debido a las condiciones en las que viven estos infantes, la escuela se vuelve su segunda casa, se vuelve su lugar seguro y me gusta mucho contribuir en eso”, expresó el profesor. 

“Amo trabajar con adolescentes, por que creo firmemente que el arte es una herramienta de transformación y justo en esta edad de tantos cambios, las expresiones artísticas canalizan, orientan, sanan, abren espacios de catarsis y sobre todo alimentan la seguridad y la autoestima de las y los alumnos, en lo personal, en esta etapa el arte me salvó”, dijo la profesora. 

RETOS Y ADVERSIDADES

Una de las adversidades a la que ambos docentes se enfrentaron fue la pandemia, pues según narran, esto significó un rezago escolar. 

“Atravesar por una pandemia que está cuestionando las formas y el impacto educativo en la sociedad, sin duda, fue todo un reto”, dijo Adriana Lara. 

Para el joven profesor, el ser docente va más allá, pues, entra también la cuestión emocional de los niños, ya que, él ha tratado con niños víctimas de violencia debido a la situación en la que viven. 

“Me han llegado casos de niños que fueron golpeados por su papá, o niños que me han contado que, el padre de familia golpe a la mamá; sabemos que muchas parejas de este sector son divorciadas o de escasos recursos, muchas de las veces, incluso, ha tenido que intervenir la Fiscalía”, dijo Elier. 

Para atender este tipo de casos, el docente ha tenido que ganarse la confianza de sus alumnos, brindarles apoyo y contención, además que, dentro de las aulas, él planea diversas estrategias a manera de que el niño mejore su autoestima y conozca sus derechos. 

“Hemos llegado al punto donde esos niños normalizan la violencia; es triste ver que pasa un homicidio y ellos llegan contando como si nada, con una naturalidad que asusta, creo que también se necesita mucho apoyo por parte de la autoridad”.

 En el caso de Adriana, el arte le ha permitido también descubrir comportamientos y traumas en sus alumnos y luego de identificarlos, ha tratado de ayudarles y brindarles seguridad. 

“Tuve una alumna que había vivido un evento traumático en su infancia, el cual no había sido intervenido de manera adecuado, por tanto, en su adolescencia, cargaba con muy baja autoestima y fobia social; gracias a sus dibujos, me pude percatar que su edad emocional era diferente a su realidad”. 

Los trazos, colores y temas infantiles, le permitieron a esta maestra, descubrir que ella estaba pasando por una situación complicada, y de ahí, se abrió un puente de confianza que hizo darse cuenta de que estaba siendo víctima de abuso sexual. Luego de eso, Adriana habló con la familia para darle seguimiento y canalizarla con especialistas en salud mental, quienes le proporcionaron las herramientas adecuadas. 

Otro de los retos para ella, ha sido como enfrentarse a una sociedad, que aún no apuesta del todo por el Arte y la Cultura como medio de Desarrollo Personal y Social.

“Para mí, el arte, es un tesoro de posibilidades, sobre todo el resignificar las artes, más allá de considerarlas manualidades o de que se les utilice como entretenimiento. Todos los días dibujando, recortando, ensamblando, organizando, planeando, diseñando para clases, para eventos y para puestas en escena”, expresó la docente. 

AMOR, ENTREGA Y VOCACIÓN

“Para mi ser maestro, es dar sin recibir nada a cambio, es una carrera muy gratificante pero poco valorada”, dijo Elier Ulises González Moreno, quien tiene cuatro años en la docencia. 

Al cuestionarle, que le diría a las y los maestros en su día él respondió que, si lo hacen con amor y vocación, no les costará nada. 

A su vez, Adriana, Adri, como le dicen sus amigos, para ella, ser profesora es una gran responsabilidad de transmitir conocimiento a través del desarrollo de habilidades y la sensibilización. 

“Para ser maestra, hay que abrir nuestros corazones, dar espacio para que este aprendizaje sea de una manera lúdica, pero sobre todo que tenga un reflejo en nuestra realidad cotidiana, para hacernos mejores personas, más empáticas, creativas y propositivas”. 

En el marco del día del maestro, Adri, quien hace apenas dos meses cumplió 10 años como docente, dijo: “yo les digo gracias a todas y todos los que están frente a un grupo día con día. Sigamos actualizándonos sin perder de vista a nuestro niño o niña interior que es curioso, arriesgado, empático y alegre”, finalizó.