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Sobrevive doctora a virus y regresa a trabajar

Belinda Quintana, de 56 años, combate al coronavirus en la primera línea de defensa

Cortesía / La también maestra de la UACH

Juan Carlos Núñez/ El Diario

jueves, 04 marzo 2021 | 06:54

Chihuahua— La doctora Belinda Sofía Gómez Quintana, de 46 años, sobrevivió al coronavirus y regresó al trabajo en un hospital para demostrar que es una lucha constante, “aun cuando hay caídas, se tiene que levantar para seguir”, asegura.

A pesar de haber contraído el virus, ella es una combatiente en la primera línea de defensa contra el Covid-19.

Belinda Sofía es especialista en Medicina Interna y en Medicina del Enfermo en Estado Crítico, egresada de la UACH, donde actualmente da clases en la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas.

Cursó una Maestría en Ciencias Médicas en la misma Institución. Atiende a sus pacientes en el Hospital Ángeles Chihuahua, así como en consultorios de la Clínica del Centro.

Práctica la medicina desde 1998 y comenta que el dedicarse a esta labor es uno de los más grandes aciertos en su vida.

Sin complicaciones

Belinda contrajo el virus en abril de 2020, sin embargo, para fortuna de ella su proceso fue benigno y sin complicaciones; casi 20 días después de estar en reposo y observación regresó a trabajar y atender a sus pacientes habituales, así como los enfermos por Covid.

“Ha sido un reto para muchos médicos. Pero quienes nos dedicamos a este trabajo, sin duda lo hacemos con amor, por amor, es nuestra vocación. Así nos sentimos. Cuando me enfermé mi familia estuvo asustada, me aislé, pero una vez que todo salió bien, había que regresar”.

“Yo no me puedo rajar. Ahora es cuando más nos necesitan a los médicos”, comentó la especialista.

Para ella el proceso más difícil es tener que estar lejos de su familia, de sus padres, hermanos y sus sobrinos, pero sabía que sólo era cuestión de tiempo para sanar y volver a verlos.

Ahora los procura con sus respectivas medidas sanitarias pero muy atenta a la salud de sus seres queridos.

Le satisface su trabajo

Entre sus más grandes satisfacciones, destaca el haber visto a sus pacientes graves que se recuperaron y salieron con buena salud, “es algo que no tiene precio”, dice.

“El dinero no paga la satisfacción, ver milagros cuando alguien estaba en estado crítico y sale caminando. Es cuando te das cuenta que uno puede ser un instrumento de fe. Lo digo con el corazón en la mano”, expresó.

También reflexionó que el fallecimiento que le ha tocado de alguno de sus pacientes, si bien es duro, también sabe que hizo todo lo posible, y que los familiares reconozcan su trabajo a pesar del enorme dolor.

Señaló que laborar en nosocomios particulares ha sido bueno porque no les han faltado insumos, material y medidas de seguridad, pero por otra parte está la preocupación de sus colegas que laboran en instituciones públicas, porque tienen todas las carencias y el riesgo para ellos es muy elevado, además que hay quienes han fallecido.

En espera de la dosis

Mencionó que están esperanzados en que lleguen las vacunas para todo el personal médico de todas las instituciones, para los pacientes y la población en general, porque el exponer la vida todos los días es un reto, una incógnita, pero es un deber que todo profesional de la salud realiza con amor, con gusto a pesar de las dificultades.

Reconoció que a casi un año de la contingencia, es natural que todos quieran volver a un normalidad de socialización, principalmente los más jóvenes, sin embargo, es ahora cuando se debe tener mayor precaución para salir lento, pero seguro de esta situación. “Yo lo veo con mis alumnos, están ansiosos por volver a las aulas, a clases, a prácticas. Es válido que tengan esos sentimientos, pero hoy más que nunca, debemos cuidarnos para no lamentarnos en el futuro”, dijo para finalizar. 

jnunez@diarioch.com.mx