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'Todos pueden volverse un ángel para ayudar a los demás'

“Fueron etapas difíciles, no le quería contar a nadie"

El Diario

Juan Carlos Núñez/El Diario

sábado, 03 octubre 2020 | 19:56

Yadira Armendáriz, de 47 años, es sobreviviente de cáncer de mama, quien durante un año padeció el sufrimiento con el tratamiento, la extirpación, pero también cambió su vida para siempre al conocer gente que la acompañó en su calvario, lo que le hizo sensibilizarse con la humanidad, y así como considera que tuvo el apoyo de muchos ángeles, todos pueden volverse uno para ayudar a los demás. 

Fue en 2016 cuando se le diagnosticó en una de sus mamografías habituales, algo que le sorprendió mucho porque generalmente tenía una vida saludable. “Cuando me lo dijeron me cayó como un balde de agua, no había nadie con cáncer en la familia. 

Siempre me alimentaba bien, hacía deporte, vida saludable, chequeos. Lo primero fue negación, pedí más estudios. No creí que algo así me podía pasar”, platicó la madre de tres hijas, una de 22, otra de 19 y la última de 14 años. 

Dijo que el proceso aunque siempre tuvo el apoyo incondicional de su familia, de su esposo a quien le agradeció mucho por ser un aliado incondicional, sus amigas, fue difícil porque las quimioterapias son pesadas, tratamiento, la caída del cabello y el miedo a quedarse sin un seno, ya que se tenía que extirpar. Afortunadamente, dijo que los doctores hicieron un trabajo muy cuidadoso para que no fuera tan evidente, algo que siempre se sentirá con mucha suerte y bendecida. 

“Fueron etapas difíciles, no le quería contar a nadie, a mi mamá no le dije, lloraba, fueron situaciones que tuve que aprender a manejar. Cambió totalmente mi vida. Afortunadamente conocí a las mujeres de Grupo Reto, quienes me acompañaron en el proceso. 

Realmente estuve rodeada de ángeles”, comentó la valiente mujer. Dio que cuando superó el cáncer, le quedó una espina por tanto apoyo recibido, así que decidió dar positividad a otras pacientes, que tenían situación más difícil. 

Las ayudaba con palabras, con transporte cuando no tenían, con todo lo que podía. Después de un tiempo, las pertenecientes a la asociación la buscaron para invitarla a formar parte de ellas, por lo que desde entonces ha participado en todos los eventos y actividades, al sentirse bendecida no solo por sobrevivir, sino por aprender tanto sobre la vida, ser empática, sensible y entender que lo más importante es vivir intensamente porque no se sabe lo que pueda ocurrir en el futuro; problemas siempre habrá pero lo importante es superarlos. 

Reconoció que aunque siempre estuvo apoyado, es algo que quisiera no le hubiese pasado, peor a pesar de la angustia, hay momentos inolvidables. Citó a su hija mayor, quien ha dado testimonio en varios grupos de cómo es tener una madre con cáncer, una lección de vida que también la cambió. 

“Si tu no hubieras pasado por esto, yo no hubiera crecido. Porque lo que me tocó vivir contigo, nos hizo crecer, nos acercó a Dios, a valorar a la familia, a las personas que tenemos”, expresó a nombre de su hija, quien sintió también la enfermedad, porque no solamente es la paciente sino sus allegados. 

También dijo que no se debe juzgar a quienes se alejan cuando un ser cercano padece cáncer, ya que muchas veces no se asimila, se niega, no se está preparado, por lo que la comprensión es parte de este proceso. 

Pidió a la gente a tener una vida saludable, a checarse, a apostar por la prevención. También a ser empáticos con los demás, porque cuando una persona se enferma de esta manera, ve lo que pasan muchas personas y siempre se puede ayudar con lo que sea, no siempre dinero, a veces escuchar y estar ahí es suficiente. 

“No da el que tiene, sino el que quiere. Nos podemos convertir en un ángel, no sabemos cuándo podemos convertirnos en uno. Yo siempre tuve ángeles. Yo siempre me quejé de no tener hermanas, me preocupaba de quien iba a estar conmigo en momentos difíciles, pero cuando me enfermé, me di cuenta que hay personas maravillosas, no todas son familia, algunas sí, como mis cuñadas por parte de mi esposo, pero el sentirse rodeada de gente que te ama, no tiene precio”, explicó la sobreviviente al dejar su testimonio de superación y esperanza.