Local

Un asesino anda suelto desde hace 18 años

Seis fiscales han tenido en sus manos el caso, sin dar con su captura

El Diario en Línea

martes, 01 junio 2021 | 10:36

Chihuahua.- “Hace 18 años me quitaron mis sueños me robaron mis alas, y aún sigo esperando que me las regresen", así recuerda Hilda Medrano uno de los momentos más dolorosos de su vida, la desaparición y posterior asesinato de su hija Diana Yazmín García Medrano, y cuyo homicida ha logrado hasta hoy burlar a la justicia.

A lo largo de estos años, cuatro procuradores y dos fiscales han tenido el caso en sus manos, pero ninguno de ellos ha logrado resolverlo y hacer que el responsable pague por el crimen cometido.

“La investigación del feminicidio de Diana Yazmín está abierta, pero permanece bajo la sombra de la impunidad”, expresa Norma Ledezma, dirigente de la organización Justicia para Nuestras Hijas.

Ninguna de las investigaciones ha permitido determinar quién cometió el asesinato de la joven de 18 años que el 27 de mayo del 2003 desapareció cuando se dirigía al centro de la ciudad, y cuyo cuerpo en descomposición fue localizado meses después en un camino de terracería cercano a la carretera que conduce a Ciudad Juárez.

“No hay un ningún detenido, no hay justicia, no hay nada”, apunta Ledezma al criticar el bajo nivel de las investigaciones que han realizado las autoridades.

Pero, ¿es solo un asesino? Ledezma Ortega presume que podría haber más involucrados en el homicidio, un grupo dedicado a la trata de personas que operó a principios de la década del 2000 y entre los cuales podrían existir empresarios, políticos y personajes de alto peso poder.

Esa, presume, podría ser la causa oculta detrás de la impunidad.

LA DESPARICIÓN Y EL DOLOROSO HALLAZGO

“No te preocupes mami, llego temprano”, fueron una de las últimas palabras que Hilda escuchó de su hija. Se estaba alistando para ir la escuela ubicada en el centro de la ciudad, y pese a la promesa esa noche no regreso a casa.

Durante la tarde no contestó las llamadas al celular, y eso puso en alerta a la madre que inició de inmediato la búsqueda alertando a familiares y amigos.

En la Procuraduría de Justicia (hoy Fiscalía General del Estado), no aceptaron que interpusiera una denuncia por desaparición. Eran tiempos en los que la activación inmediata de protocolos no existía. 

La joven, le dijeron, podría estar con su novio, y aparecer en cualquier momento.

Pero Hilda sabía que su hija no era así. Además en esos años otras jovencitas habían ya desaparecido en el centro de la ciudad sin dejar rastro.

Para esa madre, los meses siguientes fueron de angustia.

“Yo presentía que mi hija estaba muerta! Una noche, poco después que desapareció, sentí que entró a mi cuarto, se sentó en mi cama y tocó mi cabeza”, declaró en una entrevista Hilda Medrano.

Su presentimiento fue una dura realidad el 7 de septiembre de ese mismo año, cuando un deportista}. Omar Tabares, que entrenaba por la tarde en una terracería cercana al kilómetro 3 de la carretera a Ciudad Juárez descubrió un cadáver.

Las pruebas de ADN confirmaron que se trataba de Diana Yazmin, pero Hilda lo supo desde que vio las prendas localizadas en el entorno.

SEIS FISCALES, NI UN DETENIDO

Desde el día de la desaparición de Diana Yazmín García Medrano hasta hoy, seis funcionarios han estado a cargo de la procuración y persecución de justicia en el estado.  Ninguno de ellos ha podido esclarecer el crimen.

Diana desapareció cuando Jesús José Solís Silva, era procurador General del Estado, y el caso ha permanecido abierto y sin resolverse con Antonio Piñón, Patricia González, Manuel Salas, y los fiscales Jorge Nicolás y César Peniche.

El nombre de la joven forma parte de la cruz de clavos ubicada frente a Palacio de Gobierno, erigida como un reclamo de las organizaciones sociales contra la impunidad.