Local

'Vendo riñón porque necesito dinero'

En Chihuahua hay tráfico de influencias, corrupción y prácticas poco éticas: médicos

Salud Ochoa/El Diario
domingo, 23 junio 2019 | 12:00

“Vendo riñón por motivo de crisis económica”, “Vendo órgano sano por necesidad de dinero”, “Leer bien por favor yo vendo mi riñón no compro, lea bien”, son algunas de las propuestas publicadas en redes sociales en donde se ofertan o demandan órganos humanos, particularmente riñones.

De acuerdo con expertos, el tráfico de órganos es una realidad en México y el mundo ya que, si bien es cierto no se presenta como en las películas donde un buen día un hombre o mujer amanece en un cuarto de hotel ensangrentado y con un mensaje anónimo, también lo es que la compra-venta de órganos existe y los trasplantes se dan en condiciones de “normalidad” quirúrgica. 

El criminólogo José Corral explica que en México el modelo de donación-recepción no solo es deficiente sino costoso lo que da pie para que los pacientes busquen otras “alternativas”. Aunado a esto, la legislación vigente –dice el entrevistado- es muy débil.

“Tenemos modelos y trámites de donación muy ineficientes; hay mucha gente en espera y mucha gente donante de órganos. A eso se suma los altos costos, que lleva a buscar alternativas más económicas y rápidas aunque sean ilegales. Otro problema es la legislación débil o lagunas jurídicas que permiten que estos actos se den sin mayor problema”. 

El pasado lunes 10 de junio de 2019 un juez vinculó a proceso a Jorge Alberto C. A., conocido como “Enfermero de la Muerte”, así como a su esposa, Lisseth C. S. y su hijo, Jorge Alberto C. C., por asesinar en junio de 2018 a la familia Romero Armendáriz, homicidio que tendría como fondo la presunta venta de un riñón para el señor Romero que padecía insuficiencia renal desde años atrás y a pesar de encontrarse en una lista de espera oficial, no había logrado obtener un órgano por lo que buscó a Jorge Alberto, quien aparentemente se dedicaba a la venta de estos. 

“La ineficiencia en el sistema, las largas listas y tiempos de espera genera que haya oportunistas, delincuentes que ven áreas de oportunidad; se generan mediadores que consiguen personas muy humildes que tienen una necesidad económica muy fuerte y las ponen en contacto con quien tiene dinero pero necesita un órgano. Los pobres necesitan el dinero y se les presenta una oportunidad. 

Corral asegura que este es un mercado negro que no se da a conocer pero que se presenta de manera cotidiana en el país, particularmente en la llamada “red profunda” –deep web- aunque hay quien se publicita hasta en redes sociales. 

“Todo es dentro de la clandestinidad y se generan ganancias millonarias. Los delincuentes que están buscando dinero fácil como el caso del enfermero Jorge Alberto y su familia, que además están en el área de oportunidad porque se dedican a una actividad médica, tienen el medio y la opción de conseguir médicos y quirófanos a bajo costo y eso les facilita las cosas”, explica. 

La delincuencia organizada, explica el entrevistado, no necesariamente se refiere a los narcotraficantes, puede encontrarse en cualquier área, incluida la médica. “El crimen organizado está en donde exista dinero fácil. No significa que los narcos estén metidos necesariamente en el tráfico de órganos. 

Hay crimen organizado en todos los ámbitos y niveles pero tendemos a pensar que solo está en lo referente a drogas. La delincuencia organizada tiene abogados, contadores, administradores, buscadores, intermediarios y todo un equipo de trabajo, por eso se llama “organizado”. 

En el caso particular de los abogados, su papel en estas organizaciones es buscar la laguna jurídica para que no sean sancionadas ciertas conductas”. De esta manera, mientras frases como “vendo un riñón soy Ab positivo. Gente seria. 

Tengo 32 años. Interesados contactarse al inbox o watsapp”, sigan apareciendo, aparecerán también las ofertas que suelen ser millonarias, sin embargo la mayor parte del dinero quedará en manos de los criminales mientras que quien vende su órgano solo alcanzará como máximo un 10 por ciento del costo total. 

“Es importante que la ciudadanía sepa que si piensan vender o comprar un órgano se detengan a pensar cuánto dinero de ese se quedará con el donante, que no obtiene ni el 10 por ciento de lo que se paga. 

La mayoría del recurso queda en manos criminales: el que hace el conecte como los cirujanos que hacen los trasplantes. Aquí hablamos que tanto es víctima el donante como el receptor porque caen en el juego de la delincuencia”. 


No hay tráfico de órganos pero sí tráfico de influencias y corrupción: médicos 

De acuerdo con algunos miembros de la comunidad médica de Chihuahua, en la entidad no hay tráfico de órganos pero sí tráfico de influencias y corrupción, generada principalmente en las áreas administrativas encargadas de las llamadas “listas de espera”. Pero además, al haber dinero de por medio, podría tipificarse como fraude o cohecho. 

Pero, ¿cómo opera esto? 

De acuerdo con los entrevistados, cada hospital que tenga permiso para realizar trasplantes hace un registro de los pacientes y su necesidad y se sube al Cenatra. 

Los responsables –de cada nosocomio- tienen una clave y una persona administrativa encargada de registrar al paciente en la red y es allí donde puede darse el “tráfico”. 

“Puede haber corrupción al registrar al paciente, este cree que ingresa a una lista y le pueden decir que es el número 70 pero, él paga para que lo muevan al lugar 3 o el 1 por citar un ejemplo”. 

¿Quién puede hacer esto? 

Desde la secretaria encargada de registrar, hasta el médico o equipo médico que participa en el proceso de la procuración del órgano hasta el trasplante. Al haber un cadáver, el médico encargado de decidir puede decir que no hay pacientes “listos” medicamente y encamina los órganos hacia lo privado donde cobrara por ello. “Aquí está lo malo, que los que están en el servicio público también están en el privado, son juez y parte y siempre habrá sospechas porque la diferencia en los costos es abismal ya que en un hospital público el costo de un trasplante de riñón puede ser de 70 mil mientras que en uno privado llega hasta los 300 mil pesos”. 

De acuerdo con los entrevistados, otra práctica común que se da es la extracción de órganos al donador cadáver en hospital público y lo trasplantan a pacientes que pertenecen a alguna institución médica con el consecuente cobro a la misma mediante un convenio. 

“Eso es poco ético. Se tiene conocimiento de que a pacientes que requieren una córnea, al momento de registrarlos se les cobra 10 mil pesos cuando los gastos de operación son 5 mil. La persona que hace el registro se roba 5 mil de cada paciente lo que significa una suma de dinero importante si se toma en cuenta que, anualmente son alrededor de 70 córneas o más las que se trasplantan”. 

En materia de “tráfico de influencias”, el Artículo 265 del Código Penal del Estado establece que: 

“El servidor público que por sí o por interpósita persona, influyere en otro servidor público, valiéndose del ejercicio de las facultades de su cargo o de cualquier otra situación derivada de su relación personal o jerárquica con éste o con otro servidor público, para tramitar un negocio o conseguir una resolución que le pueda generar directa o indirectamente un beneficio económico para sí o para un tercero, incurrirá en la pena de prisión de seis meses a tres años y multa de cien a quinientas veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización. Si la conducta anterior produce un beneficio económico, la sanción se aumentará en una mitad”.