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A Houston por vacuna...

Conoce la historia de un ciudadano de CDMX que entre alegría y culpabilidad recibió la noticia de que iría a EU a vacunarse contra Covid

Reforma

Reforma

viernes, 23 abril 2021 | 09:43

Ciudad de México.- Un habitante de la CDMX viajó a Houston para recibir el biológico.

La llamada telefónica llegó de imprevisto el domingo. 

Ya tengo todo listo, nos vamos a ir a Houston a vacunarnos", se oyó del otro lado del auricular.

  Entre sorpresa, alegría y un poco de culpa, agradecí enormemente a este amigo de la infancia, quien me había considerado para viajar con su familia a Estados Unidos y conseguir una dosis de la vacuna que, optimistamente, representa el salvoconducto para vencer a la muerte en tiempos de pandemia.

 ¿Sí voy? ¿No estaré haciendo nada malo, quitándole el lugar a alguien? 'Acuérdate de Pepillo Origel', me decía esa noche sin poder dormir.

  Entonces, revisé en la computadora y me encontré con que desde el 18 de abril, Texas abrió la vacunación para turistas mayores de 16 años y que, según el Centro de Investigación de Turismo Médico, al menos uno de cada cuatro vacunados en ese estado venían de México.

  Además, había un excedente de vacunas, ya que muchos habitantes, sobre todo de Houston, no querían aplicarse el biológico por cuestiones sociales, religiosas o políticas.

  Luego de revisar estos datos; pensar en mi mamá, quien vive conmigo y todavía no recibía la vacuna: y problemas respiratorios propios, decidí emprender el viaje por la vacuna.

 Me puse entonces a revisar los vuelos a Houston, y aunque había varias opciones, la verdad es que los pasajes estaban bastante caros, casi como para ir a Europa.

  Era la primera vez que salía de viaje en avión durante la pandemia, así que vestido con un traje tipo espacial, careta y doble máscara, me presenté en el mostrador de la línea aérea, en donde me checaron mi prueba Covid.

 "Y ustedes, ¿dónde se la van a poner?", preguntaba un señor a otro, quien confesaba, enojado, que tendrían que manejar como a cuatro horas de Houston para llegar a la farmacia y así recibir la vacuna.

  No acepté ni café ni galletas, para no quitarme la mascarilla. Me quedó claro que en ese avión, casi todos los pasajeros iban a Houston por un poco de seguridad y esperanza.

 Al llegar a Estados Unidos, la pregunta obligada, con nervios de por medio.

 "¿A qué viene?", De compras, respondo apresuradamente, "¿cuánto dinero tiene?", Como 300 dólares en efectivo, "¿en qué hotel se queda?", En uno junto a The Galleria, "ok, pase", me dijo el guardia.

 Creo que el uniformado sabe que casi todos estamos mintiendo porque, además, muchos paisanos como yo, traen apenas una maletita con una muda de ropa, sólo para el día siguiente.

  Después del interrogatorio, nunca había sentido tanta tranquilidad de llegar a Estados Unidos.