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Agustina superó la pandemia de tifoidea y hoy, a los 101 años, se vacuna contra covid

A doña Agustina, para no angustiarla, sus hijos no le dijeron lo que ocurría en el país desde hace más de un año; hoy se vacunó contra el covid

Agencias

Excélsior

viernes, 02 abril 2021 | 18:36

A sus 101 años, Agustina Rauro Espitia, vecina de Valle de Chalco y quien vivió la angustia de pensar que sus padres podrían ser llevados a la Revolución, y sobrevivió a la epidemia de Tifoidea de 1915, recibió la primera dosis de la vacuna contra el Covid.

A doña Agustina, para no angustiarla, sus hijos no le dijeron lo que ocurría en el país desde hace más de un año, solo escuchaba que pedían que las personas no salieran, pero no entendía el por qué.

"Ni siquiera sabía, les preguntaba qué es lo que pasa, porque dicen que no pueden andar en la calle, porque se quedan en casa y nadie me decía porque. Cuando me dijo una de mis hijas, la mayor,: ‘no, mamá, es que está muy fuerte la enfermedad de la gripa y está tan fuerte a los pulmones’, y como a mí también me dio pulmonía era lo que me cuidan más, es lo que me cuidan mucho de eso”, comentó mientras esperaba que le aplicaran la primera dosis en el centro de vacunación instalado en la explanada de Valle de Chalco, en donde la recibieron con aplausos al ser la persona más longeva que ha llegado al punto de vacunación.

Para tratar de protegerla, incluso, no ha podido ver a algunos miembros de su familia. Ahora, Agustina se siente un poco tranquila al ser vacunada, pues tiene problemas en sus pulmones que le dificultan respirar bien.

 

Foto: especial

"Me siento bien, me siento con ganas de cumplir para evitar de todo esto que tiene uno que hacer… no dejan que nadie, ni a los nietos, que lleguen a saludar porque me puede pegarla enfermedad” 

Y su familia la protege, luego de las angustias que ha vivido, pues ella recuerda que de niña tenía miedo por sus padres.

"Tenía miedo que se llevaran a mis papás  porque no sabíamos a dónde se llevaban, ya no sabíamos si volvían todos los que se llevaban, simplemente se lo llevaban en cuerda y no volvía”.

Ahora se siente afortunada, pues además de estar sana en esta pandemia, sobrevivió a la de tifoidea registrada en 1915.

"Peor porque las del tifo, porque los llevaban todavía vivos, que no querían dar otra vuelta por ellos, todavía llevan vivos al hoyo, esa fue la que yo sentí más mal, pidiéndole a Dios que no fueran mis papás”.