Nacional

Cambian el 'sueño americano' por vivir en México

La espera por el asilo, las políticas migratorias y los riesgos han provocado que algunos migrantes busquen ahora hacer su vida en el país

Reforma
lunes, 22 julio 2019 | 07:26
Reforma

Chiapas— Las largas filas para solicitar asilo en Estados Unidos, las medidas de contención adoptadas por las autoridades mexicanas, y las extorsiones y los riesgos que enfrentan para llegar y cruzar la frontera han provocado que algunos migrantes busquen ahora hacer su vida en México.

"Quería irme a Estados Unidos, vine con una amiga, pero cuando se tornó la cosa muy pesada en la frontera, desistí de irme y me quedé acá", cuenta la hondureña Marissa Reyes, quien lleva siete meses viviendo en Tapachula, Chiapas, donde trabaja como empleada de una fonda.

La mujer busca ahora la forma de regularizarse y traer al País a sus tres hijos, pero, ante el despliegue de la Guardia Nacional, teme ser detenida y deportada.

El cubano Uriel Morejón optó también por quedarse en esta frontera chiapaneca y ahora es encargado de una peluquería.
"Ya no quiero seguir (hacia Estados Unidos), lo que quiero es quedarme aquí y que este Gobierno nos apoye, nos dé trabajo", externa.
Asegura que el flujo de cubanos ha disminuido en la región debido a las múltiples deportaciones y el despliegue de seguridad.
"No queda más, como dicen ustedes, a echarle ganas".
Al ver que sus posibilidades de ingresar de manera legal a Estados Unidos mediante asilo eran lejanas, Judys Sarahí Núñez Mondragón, de 24 años, originaria de Tegucigalpa, Honduras, decidió quedarse a trabajar en Tijuana, Baja California.
Junto con su esposo y su niña de cuatro años, la joven relata que después de que la amenazaron de muerte en su país, la única alternativa fue migrar.
Llegó a Tijuana en diciembre pasado y le tocó el número 1676 en la lista del puerto fronterizo de El Chaparral para solicitar asilo, pero no se presentó.
Ahora vive en una casa prestada y trabaja en una carpintería, donde gana mil 800 pesos a la semana.
"Trabajo en una carpintería. Lijo y pulo madera, a veces me ponen a pintar madera a mano, no sabía, ahí he aprendido. Me dan mil 200 de lunes a viernes, de 7 a 5 de la tarde. Si hago horas extras puedo ganar hasta 2 mil pesos".
En Honduras ganaba 750 lempiras a la semana (590 pesos) en una secadora de café. Su esposo está enfermo del corazón y no puede trabajar por ahora.
"Tuve que trabajar yo, no es mucho, pero con eso la pasamos. Antes estábamos en tiendas de campaña, fue difícil, pero uno aprende a vivir".
Luz Adriana Torres, colombiana de 34 años, llegó a la frontera de Ciudad Juárez hace seis años.
Tras vivir toda una odisea, como miles de migrantes que han arribado en caravanas en busca de oportunidades, optó por quedarse en el país y actualmente da clases en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
Desde que comenzó a registrarse la llegada masiva de migrantes, ha colaborado en redes de apoyo que dan a las familias alimento y asesoría legal.
Considera a Ciudad Juárez su casa y busca naturalizarse mexicana para tener más derechos.
De las cosas por las que me quedé en Ciudad Juárez, relata, está la hospitalidad de la gente.
"Es una ciudad de migrantes, no solo extranjeros, de todas partes de la República", señala.


Espera de EU una respuesta
De tres familias hondureñas que tramitaron su asilo en Estados Unidos, solo la de Adilson Lainez fue retornada a México para esperar la resolución.
Las hermanas de su esposa, con sus respectivas familias, cruzaron de manera ilegal la frontera antes del 7 de junio --fecha en que se firmó el acuerdo con EU para contener a los migrantes-- y ahora permanecen libres en Kentucky mientras aguardan la respuesta a su petición.
"Si yo hubiera sabido que estaban regresando a la gente, yo no sigo el camino", externa el hombre, de 44 años.
Cuenta que el primer grupo de su familia salió de su país a finales de mayo y que él lo hizo el 10 de junio.
"Decidimos venirnos toda la familia, las hermanas, los hermanos, cuñadas, éramos como 25 personas. (Ellos) estuvieron solo tres días en Migración y ahí los dejaron libres dentro de Estados Unidos, pidieron asilo y los dejaron esperar el proceso adentro", detalla.
"Cuando vimos que mis cuñados cruzaron, nosotros nos animamos a venir".
Sin embargo, luego de atravesar la frontera de manera ilegal por una zona desértica cercana a Santa Teresa, Nuevo México, se entregaron a la Patrulla Fronteriza para hacer su trámite, pero los retornaron a México.
"Nos dijo el de Migración: si hubieran caído el domingo, hubieran pasado, pero la ley ya cambió", relata.
"Comenzaron a retornarlos el lunes 17 de junio, y nosotros salimos de allá (Honduras) el 10 y llegamos (a la frontera) el 20. Cuando cambió la ley nosotros todavía estábamos en Querétaro", refiere.
Adilson expone que decidió salir de Honduras luego de que comenzó a ser extorsionado en una tienda de abarrotes que tenía junto con su esposa Claudia Barrientos.
"Llegaron a pedir extorsión en dos ocasiones, entonces, por seguridad decidimos cerrarlo".
Ahora, el migrante, que se encuentra en un albergue de Ciudad Juárez, dice que, en caso de no obtener asilo político en EU, donde lo citaron para el 1 de agosto, analiza quedarse en México.
"Nosotros vamos a continuar el proceso. Si no logramos pasar, pensamos quedarnos aquí en México. Lo que quiero es mejorar la calidad de vida de mis hijas, entonces, pienso que Monterrey es una buena opción".