Nacional

Denuncian tala clandestina en faldas del Popocatépetl

Pobladores de Amecameca piden la intervención del Gobierno Federal en la zona conocida como 'Neriaco'

Excélsior

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martes, 06 abril 2021 | 18:10

Ciudad México.- Pobladores y comuneros del municipio de Amecameca piden la intervención de autoridades del Gobierno Federal y estatal, para detener la tala clandestina que está acabando con los bosques en la parte baja de las faldas del volcán Popocatépetl.

En recorrido con los afectados por la zona conocida como “Neriaco”, donde los talamontes han intensificado los trabajos, es fácil darse cuenta de los huecos que han dejado en gran parte de la zona boscosa de los bienes comunales y ejidos, así como la gran cantidad de troncos derribados, que por lo complicado del terreno prefieren no aprovecharlos y dejarlos en el lugar.

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 Los afectados detallaron que los talamontes, suben principalmente por las noches en camionetas de tres y media toneladas, en grupos de entre 10 y 15 personas armadas, se internan en las veredas y derriban varios árboles que seccionan y montan en sus vehículos en cuestión de horas.

Vienen de civiles y vienen entre tres y cuatro personas por camioneta (...) agarran parejo desde un oyamel que mide unos tres metros que lo ocupan para la vara de jitomate, como árboles que miden de 20 y 30 metros de alto", dijo uno de los denunciantes que por miedo a represalias prefirió omitir su nombre. 

Detallaron que las camionetas cargadas con la madera bajan a primeras horas de la mañana por la carretera que conecta paso de Cortés y Amecameca, misteriosamente sin que ninguna autoridad lo impida. 

Las camionetas bajan sin problema pues nunca hay retenes que los revisen, una ocasión fui a Probosque (a denunciar), pero ellos dijeron que sólo podían atender en zonas protegidas y no podían hacer nada” agregó el comunero.

Para evitar un enfrentamiento o agresiones con los talamontes, los ejidatarios y comuneros prefieren no caminar por las noches en sus terrenos, donde el sonido de las motosierras les anuncia que los delincuentes trabajan para acabar sin piedad con lo poco del bosque que queda.