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Diseña UAM ventilador con material reciclado

Académicos de UAM diseñaron un ventilador con materiales reciclados y comunes que podría servir para tratar a enfermos críticos de Covid-19

Reforma

Iris Velázquez/Reforma

martes, 09 junio 2020 | 17:47

Ciudad de México.- Académicos de la Universidad Autónoma de México (UAM) diseñaron un ventilador con materiales reciclados y comunes, que serviría para atender a pacientes críticos con Covid-19.

Ante la falta de ventiladores para atender a pacientes graves con Covid-19, investigadores de la Unidad Lerma idearon este artefacto, que acotaron, podría ser una opción a espera de un equipo más sofisticado.

Entre los beneficios, señalan que es seguro y fácil de reproducir en cualquier parte de México, además de que los materiales son accesibles.

El doctor Phillipp von Büllow, profesor del Departamento de Procesos Productivos de la División de Ciencias Básicas e Ingeniería (CBI), señaló que se trata de un dispositivo de complejidad reducida hecho a partir de tubos de PVC, mangueras, codos, accesorios de uso doméstico, válvulas de lavadora y bolsas de basura. Ahora esperan recursos para desarrollar el prototipo.

"Nos sería de gran satisfacción colaborar con colegas de otras divisiones y unidades, ya que nosotros haremos todo para formalizar esta investigación y esperamos que se encuentren los recursos para desarrollar el prototipo", dijo.

Refirió que el diseño impulsado por un grupo de científicos fue incentivado por el interés de atender este problema que se suscita actualmente en el País.

La construcción de la maqueta inició con dos bolsas de aire (de basura) de diez litros cada una, en promedio. También se usó cinta canela, tubo PVC de seis pulgadas adquirido en la ferretería. Luego se trabajaron láminas cilíndricas simples de acero para pesar las bolsas y ajustar las dos presiones de inhalación y exhalación.

En un lugar de venta de chatarra en Lerma consiguieron un refrigerador usado al que le quitaron el compresor para integrarlo a la maqueta y a decir del especialista, la primera prueba reveló que esta máquina emanaba suficiente caudal de aire.

Para manejar las fases de inhalación y exhalación en el circuito neumático se adaptaron válvulas de lavadora, también proveniente de una tienda de chatarra; tubos, mangueras, codos y otros accesorios son de uso doméstico.

El filtro de bióxido de carbón se elaboró con botellas de PET, una lata de café, estopa y cal sodada, mientras que el químico fue hecho en casa, con base en cal hidratada para nixtamalizar e hidróxido de potasio.

Las pruebas permitieron conocer los consumibles, las capacidades y las cantidades producidas por la maqueta, lo cual dijo, mostró que el concepto es factible.

Uno de los especialistas probó el aparato, y aseguró que sus primeras respiraciones artificiales fueron adecuadas.

El doctor Von Büllow especificó que el tiempo de elaboración fue de una semana.

"Tiene que respetar la fisiología del tejido pulmonar, es decir, debe garantizar la oxigenación de la sangre y evitar cualquier inflamación del tejido por el estrés mecánico y para eso debemos entender qué tan complicada es esta tarea y cuántos elementos de control se requerirían", se especificó sobre los factores destacados del artefacto.

El diseño podrá utilizarse cuando no haya ventiladores disponibles para pacientes críticos en un hospital y se emplearía para intubar a alguien sedado, ya que este estado permite que el aparato marque el ritmo de la respiración, sin tener que adaptarlo a la voluntad del enfermo, una función compleja de crear.

El docente confió en que este trabajo -que cuenta con la participación del doctor Jacobo Sandoval Gutiérrez, profesor-investigador del Departamento de Procesos Productivos, y el laboratorista técnico Sergio Mundo Garduño- despierte interés y motivación para que, junto con otros proyectos similares, sean apoyados por esta casa de estudios.

El grupo encabezado por el doctor Von Büllow creó este artefacto, basado en el órgano de una iglesia.

"Luego pensé en las entrañas de un órgano de iglesia, que tiene un principio muy simple para ajustar una presión constante en el viento a los tubos; una bolsa de aire que se infla con un ventilador silenciado contra un peso en su parte superior", apuntó.

Para llegar a este diseño, los investigadores analizaron otros intentos de ventiladores alrededor de una bolsa de aire para uso manual cuya compresión se automatiza, fijando el adecuado flujo de volumen, la temperatura, la humedad y la presión del aire para el paciente.