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Enciende su tableta con batería de carro

El padre de Dariela, Rubén Darío, hizo posible esta novedad al improvisar un sistema casero de electricidad

Saúl Rodriguez/ Reforma
Saúl Rodriguez/ Reforma

Óscar Uscanga/ Reforma

sábado, 05 septiembre 2020 | 10:34

Ciudad de México.- Entre las familias que habitan un área invadida al sur de Mérida, a Dariela Domínguez Torres la ven como privilegiada, porque en su casa --como en las demás-- no hay electricidad, agua potable ni mucho menos internet, pero sí una tableta con una antena que le permite sintonizar las "TvClases".

Con cinco años de edad, y su primero en la primaria, Dariela enfrentó la primer semana del ciclo escolar con una tableta, un libro, la compañía de su hermana Fátima, su madre Esmeralda, y a veces también con la visita de niños que ya saben que en el barrio 'Forjadores' hay alguien que puede tomar clases a distancia a las 8:00 horas.

El padre de Dariela, Rubén Darío, hizo posible esta novedad al improvisar un sistema casero de electricidad que ocupa un par de cables, un adaptador de corriente y una batería de automóvil.

"Se me ocurrió para el beneficio de mi niña, que ella tuviera su tabletita y cargara, que tuviera sus clases en línea, pero hay algunos que deben verlo por celular, datos, o yo no sé, pero muchos niños aquí están en situaciones iguales o más decadentes que nosotros", afirma en entrevista.

Su esposa Esmeralda Torres refuerza esa idea de que su privilegio, entre vecinos herreros, chatarreros, albañiles, vendedores de comida o 'multiusos', es contar con electricidad a cualquier hora, aunque ésta sólo sirva para un aparato a la vez, ya sea la tableta, licuadora, ventilador o para cargar un teléfono celular.

"Mi esposo se esmeró en la casita con tarimas, pero hay otras personas que sus casas son de lona, que están con lámina de cartón. Ahorita ya todos se enteraron que sólo nosotros tenemos este servicio de luz", dice.

A Dariela, quien cursa el primero de primaria, cada día la acompañan algunos niños a tomar clases, ya que en la mayoría de las casas del barrio sólo hay energía eléctrica de siete de la noche a las cinco de la mañana, cuando se cuelgan de la corriente del alumbrado público del Periférico de esta ciudad.

Sobre las clases por televisión, Esmeralda ve bien que su hija no se exponga al Covid-19, pero considera que no está aprendiendo mucho, pues se distrae a cada rato.

"La mayoría del trabajo no lo hacen las maestras, sino los papás. Y la niña se la pasa con que tiene sueño, que quiere dormir, pero no fueran las caricaturas, porque ahí sí. Se hace el esfuerzo, se trabaja con tareas y se manda a la maestra por Whats App, ahí le meto recarga al celular", asegura.

"Ya estoy agarrando el ritmo, la maestra nos manda Whats App, nos dice cómo usar Google Meet, y ya cuando debo utilizar el teléfono; le meto recarga de 10 pesos o de 30, ya cuando ella avise".