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Exdirector de Conagua responsabiliza al Gobierno federal por inundaciones en Tabasco

Hay un plan integral para evitar que los tabasqueños vuelvan a padecer catástrofes por desbordamiento de ríos, que ni la administración del presidente Enrique Peña Nieto, ni la de Andrés Manuel López Obrador, dieron continuidad, afirma José Luis Luege.

Agencias

sábado, 14 noviembre 2020 | 21:29

Luego de las severas inundaciones ocurridas en territorio tabasqueño en 2007, se diseñó e implementó el Plan Hídrico Integral de Tabasco (PHIT), para evitar desastres como ese y el que actualmente se vive en aquella entidad; sin embargo, ni la administración del presidente Enrique Peña Nieto, ni la de Andrés Manuel López Obrador, le dieron continuidad, afirmó el exdirector de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luege Tamargo.

En entrevista, manifestó que son infundadas las aseveraciones del presidente López Obrador en el sentido de que los gobiernos anteriores no hicieron nada para evitar las reiteradas inundaciones en esa región del país. “Ahí están las obras, los libros blancos y las auditorías para quien quiera revisarlos”, recalcó.

Asimismo, aseguró que la actual administración federal sí tiene responsabilidad del desastre que tienen a miles de familias damnificadas y que perdieron todo su patrimonio. “Es un asunto mayor: 115,000 familias en el agua. No tienen ni idea de lo que significa tener un metro de agua dentro de tu comedor. Es una catástrofe mayor que debe denunciarse y fuerte”.

Plan hídrico

El plan hídrico realizado cuando Luege Tamargo estuvo al frente de la Conagua se dividió en acciones de corto, mediano y largo plazo, éstas últimas a 30 años.

Durante el sexenio del presidente Calderón se realizaron un conjunto de obras importantes, de manera coordinada entre la Conagua, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el gobierno del estado y los municipales.

Por ejemplo, río abajo de la presa Peñitas, se hizo una de las obras más importantes que consistió en una estructura de control denominada El Macayo, que es un dique que tiene dos sistemas de compuertas que sirven para derivar hasta alrededor del 60% del caudal del río Grijalva, que a partir de ahí se llama río Carrizal, a otro río, el Samaria, el cual libra la zona de Villahermosa y lleva el agua hasta las planicies cercanas al mar.

De acuerdo con el exfuncionario, si eso no se opera bien, de manera coordinada entre los tres niveles de gobierno, el grueso de agua se va por El Carrizal con altas posibilidades de que se generen inundaciones río abajo. En su opinión, aparentemente eso fue lo que ocurrió.

También se hicieron obras para gobernar las aguas en la margen derecha del río Grijalva, llamadas escotaduras, que son estructuras de control que permiten que, cuando sube el nivel en el río, haya un desbordamiento vigilado, precisamente hacia la margen derecha, que es donde están las planicies que se pueden inundar. “Lo que estamos viendo ahora es el resultado de una total falta de coordinación y comunicación entre autoridades, pues la infraestructura de control existe”.

Aclaró que durante el gobierno del presidente Peña Nieto, sí hubo obras para evitar las inundaciones en Tabasco, pero no se le dio continuidad al plan hídrico integral que habían diseñado expertos de diferentes universidades y de gobierno.

Dijo que lo grave es que, si bien en 2012 se concluyeron varias obras de control, faltaron algunas contempladas en el plan a largo plazo que no se construyeron. Faltaron muchas obras más que no las hicieron.

Por otra parte, llamó la atención en que la actual administración federal prácticamente desmanteló las áreas técnicas de Conagua, donde no sólo les quitaron presupuesto, sino que despidieron a técnicos especialistas en ríos y aguas superficiales, que son los que se encargan de velar porque estas cosas no ocurran.

Las inundaciones en ese lugar son producto de la suma de varios factores

Luege Tamargo explicó que Tabasco se encuentra en una zona geográfica natural de inundación, pues ahí confluye uno de los sistemas hidrológicos más grandes del mundo, donde se vierten las aguas del río Usumacinta, que es el más caudaloso del país y el Grijalva.

Además, un factor que influye en que se generen severas inundaciones es que en el siglo pasado ocurrió una devastación de alrededor del 80% de la selva en Tabasco, principalmente por explotación maderable y transformación del uso de suelo en potreros y pastizales para la ganadería extensa.

Posteriormente, al darse el boom petrolero, se asentó en Villahermosa uno de los principales centros administrativos de Petróleos Mexicanos, lo que motivó un crecimiento poblacional muy importante en las zonas cercanas a los activos de la paraestatal, pero de manera anárquica, muchas de ellas en zonas inundables.

A manera de ejemplo indicó que la colonia Gaviotas de Villahermosa, se edificó en una zona lagunar, ubicada en la margen derecha del río Grijalva en donde se protege con bordos de arcilla con sistemas de control, compuertas y desbordamientos controlados con cárcamos de bombeo hacia lagunas de regulación.

Para el exfuncionario, el problema es que esos bordos tienen que ser sujetos a una estricta revisión, año con año, hacer el mantenimiento necesario, principalmente compactación o incluso volverse a edificar, lo cual se dejó de hacer. Recalcó que eso sí es una irresponsabilidad de este gobierno.

José Luis Luege Tamargo dijo que también es necesario reubicar poblaciones, principalmente de Nacajuca y Centla, lo cual implica un reordenamiento urbano muy especializado. 

Destacó que hay casos en los que sale mucho más caro construir un dique que verdaderamente proteja a las poblaciones asentadas en zonas inundadas que reubicarlas.

Fuente: www.eleconomista.com.mx