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Galería: La vida de Ovidio; del Pedregal, al Altiplano

La captura de Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín "El Chapo Guzmán", es considerada por expertos en seguridad como la más importante de esta administración

/ Rostro de Ovidio en anuario escolar y stree view de Serranía 226, Jardines del Pedregal
/ Ovidio durante adolescencia
/ Tras el primer Culiacanazo, antes de ser liberado
/ Publicación tomada de Twitter @OvidioGuzmanL
/ “El Ratón”, logo que usan los uniformados de su grupo paramilitar

Agencia Reforma

jueves, 12 enero 2023 | 20:53

Ciudad de México.- La captura de Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín "El Chapo Guzmán", es considerada por expertos en seguridad como la más importante de esta administración, y es que el joven de 32 años, líder del Cartel de Sinaloa, era un objetivo prioritario del Gobierno de Estados Unidos.

  Sin embargo, su historia en el mundo del narcotráfico comenzó a más de mil 200 kilómetros de distancia.

Ovidio Guzmán López nació el 29 de marzo de 1990 en Culiacán, Sinaloa, y pasó parte de su niñez en Jardines del Pedregal, una de las colonias más exclusivas de la Ciudad de México.

A finales de los años 90, durante su formación primaria, era llevado todos los días al colegio por un chófer de la familia, un ex agente de la Policía Judicial Federal de la PGR, quien también repartía en sus escuelas a Joaquín, Griselda Guadalupe y Édgar, sus hermanos.

El capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, padre de los menores, estaba preso en el penal de Occidente, en Jalisco, y su madre, Griselda López Pérez, los cuidaba en la capital, usando por lo menos tres identidades falsas.

Sus días transcurrían entre la escuela y las plazas comerciales, hasta el 19 de enero de 2001.

Ese 19 de enero de 2001 su padre realizó su primera fuga del penal de Occidente, en Jalisco, y obligó a su familia a renunciar a su cómodo estilo de vida en el sur de la capital del País.

En noviembre de ese año, la casa del Pedregal fue cateada por elementos de seguridad que solo hallaron polvo, pues la familia de Guzmán Loera ya no vivía allí desde meses atrás.

Ovidio, de 11 años de edad, dejó la primaria en la que cursaba el quinto grado. Siete años después, apenas cumpliendo la mayoría de edad, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) lo acusó de conspiración para distribuir cocaína, metanfetamina y mariguana.

Por su parte, el Ejército Mexicano lo señaló de coordinar para el Cártel de Sinaloa los desembarques de cocaína en las costas de Oaxaca y Chiapas.

 Un testigo protegido del FBI relató a la justicia estadounidense que Ovidio y sus medios hermanos se reunieron en 2015 con Emma Coronel, esposa de “El Chapo”, quien les informó de los detalles del plan de fuga del Penal del Altiplano, que concretó el capo el 11 de julio de ese año.

Cuando “El Chapo” fue recapturado el 8 de enero de 2016 en Los Mochis, “El Ratón” y “El Chapito”, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, se lanzaron por el liderazgo de la empresa criminal, pero para ello tenían que dejar fuera a distintos aliados del Cártel de Sinaloa.

Entre ellos, Dámaso López Núñez, “El Licenciado”, y su hijo Dámaso López Serrano, “El Mini Lic“, ambos presos en Estados Unidos.

El apodo de “El Ratón” aparentemente está relacionado con el logo que usan los uniformados de su grupo paramilitar, la figura de Pixie, de la serie de animación Pixie and Dixie and Mr. Jinks, producido por Hanna Barbera a principios de los años 60.

La imagen, que solo fue mínimamente modificada, es utilizada en gorras, playeras y otros accesorios por jóvenes sinaloenses.

Algunos expertos en la materia coinciden en que el evento que empoderó a Ovidio al interior de la organización fue el “Culiacanazo” del 17 de octubre de 2019 y la capitulación del Ejército, por órdenes del Presidente Andrés López Obrador.

Aunado a esto, hubo señales que brindaron tranquilidad al capo: el famoso saludo entre su abuela, Consuelo Loera y el Presidente López Obrador, y la neutralización de su competencia en el mercado de la droga por el Gobierno Federal.