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Historias de niños que dan escalofríos: la terrible historia de Damián

Afirma que fue utilizado para matar y secuestrar, para disolver cuerpos en las “cocinas” del cártel, y para torturar rivales

Agencias

martes, 06 octubre 2020 | 20:01

Ciudad de México.- Damián no tuvo una infancia como cualquier otro niño. Ahora no sabe ni sus apellidos ni el día de su cumpleaños.

Su madre tuvo 17 hijos de hombres diferentes y constantemente lo golpeaba con cables, cinturones o lo que encontraba.

 Un día su mamá vendió o regaló a sus hijos a una señora que se dedicaba a explotar niños. Damián y uno de sus hermanos mayores huyeron. 

Según el periodista Héctor de Mauleón,  "a su hermano lo mataron en una calle y él comenzó a vivir en un basurero. “Comía lo que encontraba tirado en la calle y así fui haciendo mi vida, yo solito”".

El joven a los 9 años probó la droga por primera vez, según el experto en seguridad. Pasó de la mariguana al cristal, las pastillas, la cocaína.

En su columna para El Universal titulada "Historias de niños que dan escalofríos", menciona que la drogas lo ayudaban a no pasar hambre.

"Con amigos que había conocido en la calle comenzó a robar casas. Más tarde se asoció con unos robaniños. Mientras sus socios noqueaban a la madre o al padre en algún parque, Damián tomaba a los pequeños en brazos y corría hasta el auto que los esperaba", afirma.

Un día conoció a un narcotraficante de los Zetas y se asoció con ellos para vender droga. Comenzó como halcón, y le pagaban cinco mil pesos a la quincena. Luego se lo llevaron de lugar poque dijo que ya sentía que los soldados andaban tras él.

Para calarlo, menciona Daimán, sus jefes sicarios le pidieron que matara a una persona rival: “Le tienes que dar todos los balazos en la cabeza. Si no le pegas en la cabeza el leñazo te lo voy a dar yo”.

De adolescente mató en la calle a un tipo güero de ojos claros. Primero, le preguntó la hora. Y a continuación le disparó. “En ese momento no sentí nada… se siente más feo cuando los mochas en pedazos”, recordó.

Afirma que fue utilizado para matar y secuestrar, para disolver cuerpos en las “cocinas” del cártel, y para torturar rivales.

“Las personas se ponían a llorar y me pedían perdón. Yo les decía: ¿A mí por qué me pides perdón? ¿A poco el día que ustedes me agarren me van a perdonar?”. También les decía a los torturados que cuando se fueran “para allá con Dios”, le dijeran que no fuera a castigarlo tan fuerte por todo lo que había hecho".

A los 14, si le encargaban matar a una persona, y no la encontraba en su casa, sencillamente mataba a toda la familia.

Esta historia retomada por de Mauleón está escrita en el libro “Un sicario en cada hijo te dio” (Aguilar, 2020), de Saskia Niño de Rivera, Mercedes Castañeda, Fernanda Dorantes y Mercedes Llamas.

"Hay libros que dan escalofríos, y son llamados a la acción y a la reflexión", dice el periodista en su relato final.

Fuente: www.elimparcial.com