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'Les decimos que vamos a Disney'

Para aligerar viaje, Nilton, migrante que atraviesa México junto con su familia rumbo a EU, le dice a sus hijos que van a Disneylandia

Reforma
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Jorge Ricardo/Reforma

lunes, 06 septiembre 2021 | 09:32

Ciudad de México.- Lo que más temían Nilton Lizandro y su esposa, Berlin, una joven pareja de migrantes guatemaltecos, era salir en las noticias. 

Que en Tiquisate, al suroeste de Guatemala, sus familias se enteraran que no había sido sencillo atravesar México, como pensaban, y que, en cambio, llevaban dos días y una noche caminando sin haber salido de Chiapas.

 Iban rumbo a Estados Unidos bajo el sol, la noche o la lluvia. Nilton, de 41 años, cargando una maleta gigante en la espalda y una bebé de dos años. Berlin, de 24, a una niña de tres y dándole la mano a otra de cuatro. Otro Nilton, de cinco años, los seguía a pie como si fuera un adulto.

 "Mi familia pensaba que nos iban a dar el permiso y nos íbamos a ir en bus, directo", decía Berlin, la noche del domingo, en el jardín municipal de Escuintla, a menos de 80 kilómetros de la frontera.

  Después de dos días a pie desde Tapachula, la caravana de entonces 300 migrantes, todos huyendo de la miseria y la violencia, se había tomado un descanso.

  "Cuando lleguemos vamos a decirles que no había señal, porque van a preocuparse por los niños", añadía Berlin.

 La familia era parte de los 147 mil 33 migrantes detectados como irregulares por el Instituto Nacional de Migración (INM) de enero a agosto. El triple del año pasado, aunque en el 2020 el Gobierno mexicano no realizaba violentos operativos y deportaciones casi al instante: 5 mil tan sólo en la última semana, según la Procuraduría de Derechos guatemalteca.

 La noche del domingo, Berlin miraba asustada a su esposo que contaba una vida cargada de huidas.

 A los 11 años, emigró a Zacatecas, a los 17 se fue a Estados Unidos. A los 31 lo deportaron a Tiquisate, donde había nacido, pero que apenas conocía y donde logró levantar un negocio de cerveza y rockolas, pero en el que lo extorsionaron y lo amenazaron de muerte.

 "Y ahí si te amenazan de muerte y no eres rico, o huyes o matas", dijo Nilton y Berlin asintió con la cabeza.

  Llegaron a Tapachula el 17 de agosto y esperaron un permiso de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) quien les programó una cita para el 13 de noviembre. Así que se fueron, siguiendo a la caravana. Tan deprisa que olvidaron cambiar sus quetzales por pesos.

 Nilton y su esposa acusaban una ola de xenofobia en México, un país que a pesar de todo ha impuesto su propio récord de expulsión. De enero a mayo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, reportó 283 mil 965 mexicanos detenidos, 194 por ciento más que el año pasado.

 "En Tapachula no nos querían dar trabajo, nos insultaban, ¿de qué íbamos a vivir, esperando?", dijo Berlin esa noche, antes que cayera un aguacero. Pero ya estaban de pie a las seis de la mañana del lunes, en medio de migrantes parecidos a ellos. Cargando maletas, pañales, niños con sueño.

  Caminaron seis horas en la retaguardia, hasta que en la entrada a Mapastepec, agentes de migración y de la Guardia Nacional destruyeron la caravana.

 "Los escondí por ahí, pero un negrito me iba haciendo el favor de ayudarme a cargar a la más chiquita, Niraldy, y salió él corriendo con todo y nena y me tuve que entregar para recuperarla", dijo Nilton esa tarde, a bordo de un camión donde iba detenido con su niña de dos años.

 Desde entonces, Nilton, que tiene una visa de visitante temporal, informa por teléfono de su avance. Casi siempre aparece con Niraldy, con un mameluco rosa, dormida en sus brazos.

 "No sé ni donde chingados estamos, pero aquí estamos", dijo en un video.

 El viernes se enteró que su familia estaba detenida en Villahermosa, Tabasco. Berlin había encargado a los niños con otra migrante para ir a cambiar algunos Quetzales en Mapastepec. Cuando volvió, la mujer había sido detenida y tuvo que entregarse.

 Este sábado, Nilton partió de nuevo con la cuarta caravana desde Tapachula. Su familia fue liberada con la orden de salir del país en 20 días y tratarían de reunirse en Arriaga, Chiapas.

 Niraldy iba colgando de su pecho, adelante de la caravana. Por suerte, los niños no entienden, dijo Nilton.

 "Al mayorcito le decíamos que íbamos a Disneylandia".