Nacional

Llegan más menores al norte

La recepción de adolescentes migrantes sin compañía de un adulto es cada vez mayor

Reforma
lunes, 08 julio 2019 | 07:07
Reforma

Mexicali.- Cuando ya no pudieron ir a la escuela por falta de dinero, Kevin y su hermano, de 17 y 15 años, del Departamento de Santa Bárbara, Honduras, salieron de su país junto con dos amigos de la misma edad y también hermanos.

"Decidimos salir los cuatro juntos para cuidarnos y turnarnos para dormir", cuenta Kevin.

"Pudimos llegar hasta aquí porque hay gente que nos ayuda. Nos dan comida y viajamos en el tren, pero hay que saber cómo viajar porque te puedes caer y fin de la historia", platica.

Pero ya en la frontera el Albergue Juvenil del Desierto les dijo que sólo recibían a jóvenes menores de edad remitidos por el DIF estatal y que los regresarían a Honduras, mientras que si se presentaban solos al puerto fronterizo a pedir asilo también serían retornados a su país.

Desde hace dos años, Baja California mantiene una tendencia a la alza en la recepción de menores migrantes no acompañados.

Datos del DIF estatal indican que en tan solo cinco meses y medio de 2019 los módulos de Tijuana y Mexicali ya recibieron a casi la misma cantidad de menores que llegó en todo 2017.

La situación es generalizada en toda la frontera con Estados Unidos.

Mientras en octubre de 2018 la Patrulla Fronteriza detuvo a 4 mil 966 menores en esa situación, para mayo de 2019 fueron 11 mil 507 casos no admitidos.

Oleada de menores extranjeros

El número de menores de origen extranjero que viajan solos también va a la alza.

Mientras que en 2017 solo se recibieron 73 menores, para 2018 aumentó un 65 por ciento, es decir, Baja California acogió a 123 niñas, niños y adolescentes, principalmente originarios de Honduras, Guatemala, El Salvador, Estados Unidos, y la India.

Del 1 de enero al 17 de junio, el DIF estatal ha albergado a 65 menores migrantes internacionales.

"En las entrevistas que nosotros les hacemos a los niños -a todos se les hace la entrevista, aunque depende de la edad-, la gran mayoría sigue comentando dos cosas, que vienen a trabajar o que vienen a reunirse con su familia en Estados Unidos", señaló en entrevista José Luis Martínez Ramírez, coordinador de Albergues y Módulos Temporales del DIF Baja California.

"Lo que ellos nos comentan es que siguen teniendo dificultades (económicas o de violencia) en sus lugares de origen".

El funcionario explicó que en el caso de los menores mexicanos que son repatriados a México se les da seguimiento hasta que se haga la entrega directa a los familiares, incluso en sus lugares de origen.

"Niños con familia que no logramos contactar, o que no hay forma de acreditar el parentesco, se canalizan a una red de albergues con los que contamos en el estado para atenderlos, en espera de una reintegración familiar", detalló.

Martínez Ramírez relató que durante las caravanas se atendió a los menores que el Instituto Nacional de Migración (INM) puso a disposición del DIF estatal.

"Pero no quiere decir que fueron todos los que viajaron en caravana, hay jóvenes que no quieren (ser apoyados por autoridades de Gobierno), aunque una vez puestos a disposición no es que quieran, se trata de apoyarlos", aseveró.

"A veces es complicado, sobre todo con los adolescentes, que han viajado desde sus países y que se sienten independientes", añadió.

Preocupa indefensión de migrantes

Menores migrantes no acompañados son víctimas de "polleros" y de delincuentes que los engañan fácilmente, y ni el DIF estatal ni la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia en Baja California están haciendo buen trabajo, consideró Alberto Rivera Colón, presidente de la asociación civil Ágape, que alberga a indocumentados.

"Mi mayor preocupación viene a ser los menores de edad migrantes no acompañados, se me hace que no está haciendo muy buen trabajo el Procurador de la Defensa del Menor y la Familia en Baja California (Víctor Manuel Flores Mirafuentes) ni la subprocuradora (Blanca Rocío Luna)", expuso el activista.

"Los menores de edad tienen miedo ante el DIF porque el DIF no tiene instalaciones suficientes para albergarlos. Como no tiene capacidad, entonces los entrega a Migración (Instituto Nacional de Migración) y hacen un filtro, a unos los deportan y a otros los llevan al YMCA (albergue en Tijuana)", añadió.

En Tijuana contratar "polleros" es muy peligroso, subrayó.

"Porque hay diferentes cárteles que se están peleando por el territorio, al último los migrantes quedan en medio", mencionó.

'Somos mal vistos'

Con un acta de nacimiento como identificación, el hondureño Kevin, su hermano de 15 años y otros dos amigos, también hermanos de la misma edad, decidieron dejar su país ante la decisión de sus escuelas de volverse privadas.

"Como no hay dinero allá, pues las escuelas empiezan a cobrar, pero somos hijos de campesinos, no hay dinero, entonces decidimos salir los cuatro juntos para cuidarnos entre sí y así llegamos aquí", cuenta el adolescente de 17 años.

"Pudimos llegar porque hay gente que nos ayuda, nos dan comida y viajamos en el tren. Hay que saber cómo viajar porque te puedes caer y fin de la historia, hay gente que es secuestrada, asaltada, hay niños que se pierden, se las quitan a sus papás en un descuido".

Al llegar a Mexicali, buscaron alojamiento y uno de ellos se tuvo que poner a trabajar separando fierro para una empresa local.

En el Albergue Juvenil del Desierto les indicaron que solo llegaban jóvenes menores de edad remitidos por el DIF estatal y que los regresarían a Honduras.

Además, les dijeron que, de presentarse solos a pedir asilo en el puerto fronterizo, también serían retornados a su país.

Ante la situación, tres de los amigos adolescentes regresaron al sur de México en tren.

Kevin se quedó a trabajar en la separación de metal y, junto con otros migrantes, en ocasiones duerme al interior del albergue Alfa y Omega, pero también se ha quedado fuera, en la banqueta.

"Durante el viaje se come de lo que la gente regala. En Mexicali es más difícil porque somos mal vistos, entonces, como de lo que me alcanza, papitas del Oxxo o a veces gente trae comida a la calle para regalarnos", platica.