Nacional

Molestia entre familiares de policías asesinados en Morelia

Consideran que los enviaron a una muerte segura

Associated Press
martes, 15 octubre 2019 | 21:46

Ciudad de México.- Las afligidas familias de los 13 policías mexicanos asesinados en una aparente emboscada del crimen organizado se reunieron el martes afuera de una funeraria en el estado occidental de Michoacán, muchos de ellos furiosos con el gobierno y los jefes policiales, ya que consideran que los enviaron a una muerte segura.

“Los buenos están aquí”, dijo el hermano de Marco Antonio González, uno de los oficiales asesinados, mientras señalaba hacia la funeraria.

“Y los responsables de esto, también están aquí”, agregó, justo cuando el jefe de la policía estatal y otros altos oficiales salían de vehículos. Él y otros familiares se negaron a dar sus nombres por temor a represalias en un estado donde la violencia atribuida a los grupos del narcotráfico se ha disparado en meses recientes.

Más tarde, un servicio funerario fue un asunto sensible y lleno de molestia. Sólo ocho ataúdes estuvieron presentes y los dolientes señalaron que las otras cinco familias se negaron a participar debido a que estaban enojados porque sus hijos y hermanos habían sido enviados a la misión.

Algunos increparon al gobernador Silvano Aureoles: “¿Por qué los mandan al matadero?”.

Más de 30 hombres armados presuntamente pertenecientes a un cártel interceptaron el lunes a los policías en el pueblo de El Aguaje cuando viajaban en caravana para cumplir con una orden judicial. En el ataque _el peor contra la policía mexicana en años_ resultaron heridos otros nueve agentes.

El presidente de México Andrés Manuel López Obrador dijo que el ataque ocurrido el lunes era “lamentable”, pero que seguía comprometido con su estrategia de seguridad, la cual se enfoca según él, en los problemas sociales subyacentes, pese a que las tasas nacionales de homicidios han alcanzado cifras récord.

“Vamos a seguir con nuestra estrategia”, afirmó el martes López Obrador, y agregó que se siente “optimista” de que se pueda alcanzar la paz en el país.

“Esta es una zona violenta y vamos a seguir atendiendo las causas que originan esta descomposición social”, dijo el presidente. “Para nosotros es muy importante el que haya bienestar, que se pueda conseguir la paz con justicia... y evitando también el que la autoridad se mezcle con la delincuencia”.

En tanto, el gobierno mexicano reportó la noche del martes que en el vecino estado de Guerrero, hombres armados sostuvieron un enfrentamiento con miembros del ejército, hechos en los que murieron un militar y 14 civiles. El comunicado proporcionó pocos detalles del incidente, que ocurrió el mismo día que la emboscada en Michoacán. La violencia relacionada a la delincuencia organizada es común en Guerrero, donde el ejército ha sido atacado en otras ocasiones.

En Michoacán, al parecer, el Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los grupos criminales más poderosos de México, dejó letreros firmados en El Aguaje, municipio de Aguililla.

El gobernador prometió a las familias que los asesinos serían llevados ante la justicia, pero luego de años de enfrentamientos sangrientos en Michoacán, Aureoles se encontró con gritos de “¡Asesino!” y “¡Justicia!”.

Aureoles pidió al Ejército enviar más soldados a Michoacán y ello incluyó una crítica a López Obrador.

“Los delincuentes no entienden, requieren la respuesta y la acción del Estado mexicano”, comentó.

Aunque López Obrador juró continuar con su estrategia para evitar la violencia, muchos dudan que funcione.

Raymundo Zavala, empleado de una oficina y residente de Morelia, capital del estado de Michoacán, añora los días de Felipe Calderón, cuando se libró una ofensiva frontal en contra de los cárteles durante su gobierno de 2006 a 2012.

“Tiene que haber una estrategia, como fue la de Calderón en su tiempo”, dijo Zavala. “aunque estaba blindado, estaba más seguro... había más orden”.

En la funeraria de Morelia, los familiares de los fallecidos describieron una situación en la que agentes relativamente jóvenes, y con poco armamento, fueron enviados a enfrentarse con adversarios más fuertes y con un arsenal más potente, sin que hubiera respaldo de algún tipo.

González se graduó de la academia de policía hace apenas nueve meses. Dejó a un hijo de 1 año y a una esposa con cinco meses de embarazo.

“Pidieron ayuda, refuerzos y nunca llegó”, señaló su hermano, en referencia a las grabaciones de las desesperadas llamadas por radio durante el ataque.

Los agresores perpetraron el ataque con ayuda de rifles de largo alcance calibre .50 y fusiles AR-15 y AK-47, y por lo menos algunos de ellos iban en vehículos blindados, comentaron los fiscales estatales. Algunos de los cuerpos de los policías seguían dentro de las patrullas al momento en que fueron incendiadas.

El hermano de González insinuó que debía haber un informante y que a los agentes les tendieron una trampa.

“Dicen que esto no va a quedar impune, cuando sabemos que en este estado, todo queda impune”, aseveró el tío del policía.

El Aguaje es el lugar de nacimiento de Nemesio “Mencho” Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Luego del ataque, las fuerzas de seguridad estatal y federal acudieron a la región en el oriente de México conocida como “Tierra Caliente”, e instalaron puestos de control para buscar a los agresores.

Michoacán, un importante estado que cultiva aguacates, alberga el puerto de Lázaro Cárdenas, una entrada clave de sustancias químicas precursoras para la fabricación de drogas sintéticas. Recientemente ha registrado un aumento en la violencia que ha traído recuerdos de los días más sangrientos de la guerra contra el narcotráfico que se llevó a cabo en el país entre 2006 y 2012.

En agosto, la policía encontró 19 cuerpos en la localidad de Uruapan, incluidos nueve que colgaban de un puente. Posteriormente, una zona a unos 70 kilómetros (45 millas) al norte de Aguililla fue el escenario de fuertes enfrentamientos entre miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación y grupos de autodefensas de la región.

En 2013, grupos civiles que enfrentaban lo que dijeron que era una inacción por parte del estado se armaron para luchar contra el cártel de los Caballeros Templarios, que tenían uno de sus bastiones en Aguililla. Dijeron que tomaron las armas para defenderse de los secuestros, las extorsiones y los asesinatos cometidos por los cárteles.

Pero luego algunos de los grupos de autodefensa fueron infiltrados por cárteles o grupos de delincuentes, y el gobierno lanzó un proceso para desarmar, legalizar e incorporar a estas organizaciones civiles a las fuerzas de seguridad gubernamentales.

Hipólito Mora, el fundador del movimiento de autodefensas de 2013, dijo sin rodeos que la estrategia del presidente está destinada al fracaso.

“Hasta que el presidente Andrés Manuel López Obrador no se quite de la mentalidad que el crimen organizado se va a atender con besos y abrazos, le voy a decir a sus mamás, sus papás, sus abuelitos, no va a cambiar nada”, señaló. “Al contrario... hasta el día de hoy ha habido más asesinatos que nunca. Hasta el día de hoy es claro que la estrategia del gobierno no ha funcionado”.

En el funeral, Yasmín Guzmán lloraba y sólo le quedó lanzarse sobre el ataúd de su esposo, Juvenal López Castolo, quien la dejó con sus hijas de 9 y 4 años.

“Queremos justicia”, expresó.