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Morir por Covid en la niñez

Mayoría de los menores finados tenía menos de dos años de edad

UNICEF

Rolando Herrera
Agencia Reforma

domingo, 25 abril 2021 | 10:36

Ciudad de México.-  La mayoría de los menores de edad que fallecieron por el Covid-19 tenía menos de dos años de edad o 17 años.

De acuerdo con especialistas, esta alta incidencia de casos fatales entre los menores en los primeros meses de vida se debe, entre otros factores, a que no han desarrollado al 100 por ciento su sistema inmunológico, mientras que en el caso de los adolescentes probablemente ocurra lo mismo que pasa con los adultos: tienen una sobrerreacción de su organismo ante al virus.

"Después de los 12 años ya hay una respuesta de defensa más organizada, entonces, si esta respuesta organizada por la presencia del virus pierde su equilibrio y se hace mucho más grande de lo que puede el cuerpo tolerar, puede causar lesiones a nivel de pulmón, a nivel de corazón, a nivel de intestino, a nivel de sistema nervioso central y traer complicaciones", explica Gregory Torres, médico pediatra.

De los 597 menores fallecidos hasta el 31 de marzo de este año, la mayor incidencia de decesos, según datos de la Secretaría de Salud, se dio en niñas y niños que no alcanzaron el primer año de vida, al registrarse 178 casos, 29.8 por ciento respecto del total; seguido los que tenían un año, con 83 fallecimientos, que significa 13.9 por ciento; en tercer lugar, están los adolescentes de 17 años, con 51 casos, 8.5 por ciento; de 16 años, con 38 muertes, 6.4 por ciento; y de 15 años, con 31 decesos, 5.2 por ciento.

Además de las características inmunológicas, considera consideró Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), la existencia de comorbilidades ha hecho más vulnerables a los menores y esta condición también ha condicionado que la mayoría de los casos fatales se den en los extremos de las edades, es decir, al nacer y en la adolescencia.

"En México, la mayoría de muertes que tenemos es de niños pequeños, de neonatos, y en muchas ocasiones es por padecimientos de nacimiento que no se lograron detectar a tiempo o que no hay las condiciones para poder atenderlos. Ahora con el Covid creo que pueden estar juntándose estas dos circunstancias.

"También, lo que observamos en las muertes es que son sobre todo de personas adolescentes, esto tiene explicaciones: una, porque tienen mayor movilidad y se contagian. Segundo, porque nuestro País, a diferencia de otras regiones del mundo, el 32 por ciento de los niños, niñas y adolescentes tienen sobrepeso y obesidad", señala.

De los 597 menores fallecidos hasta el 31 de marzo de este año -de acuerdo con la base de datos de la Secretaría de Salud-, 38.2 por ciento de ellos presentaba una comorbilidad; 15.2 por ciento, dos comorbilidades, y 4.5 por ciento tres o más. Entre las comorbilidades más frecuentes están: inmunosupresión, obesidad, diabetes, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal y asma.

Sin embargo, también hay 188 casos, el 31.5 por ciento del total de fallecidos, que no presentaban ningún padecimiento preexistente y otros 63 registros en los que no se aportó información para determinar si había o no una comorbilidad.

Antes de morir, 66.8 por ciento de los menores registró neumonía, 41.7 por ciento fue intubado y 29.1 por ciento pasó por una Unidad de Cuidados Intensivos.

El primer caso

Cuando ingresó al hospital el 13 de abril de 2020 su pronóstico ya era reservado, había iniciado una semana atrás con síntomas de Covid-19 y había desarrollado una neumonía que obligó a sus padres a trasladarla de su natal Huimanguillo, Tabasco, a la capital del Estado para que fuera atendida por personal médico especializado.

Murió ese mismo día y se convirtió en el primer paciente menor que perdía la vida ante el SARS-Cov-2 en México.

En la base de datos de Covid-19 el sistema le asignó aleatoriamente la identidad 17a94c, una clave alfanumérica que al mismo tiempo que preserva su privacidad la condena al anonimato de no tener un nombre y una historia, aunque a los dos años es más probable que en lugar de pasado hubiese tenido futuro.

Su caso fue noticia: el director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud, José Luis Alomía, anunció en la conferencia vespertina del 14 de abril el fallecimiento de quien dijo era el primer menor de 25 años fallecido por Covid-19 y al día siguiente el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, detalló que era una niña de dos años de edad con síndrome de Down y una cardiopatía congénita.

A partir de ese primer fallecimiento los casos se fueron acumulando: cinco días después, dos menores de un año de edad también fallecieron a consecuencia de la nueva enfermedad, el sistema les asignó las claves de registro 0fa63a y 09e06c, el primero era originario del Estado de México y el segundo de Tabasco, ninguno tenía comorbilidades asociadas, pero llegaron graves al hospital y murieron el mismo día de su ingreso.

Para el 30 de abril de 2020 ya habían fallecidos 14 menores en Tabasco, Estado de México, Morelos, Puebla, Oaxaca, Baja California y Ciudad de México, cinco de ellos sin haber cumplido el año de vida, y el resto entre los dos y 15 años; al mes siguiente fueron 46 y así se han ido acumulando hasta el pasado 31 de marzo en el que sumaron 597.

Las muertes de los menores, pese a que son una tragedia por lo que significan en expectativas de vida truncadas, considera Juan Martín Pérez, de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), ha quedado invisibilizada ante la avalancha de los fallecimientos de Covid-19, que en el País suman más de 213 mil, y a información falsa que se difundió en el inicio de la pandemia en el sentido de que eran inmunes.

"Fue parte de la infodemia de la que alertó la Organización Mundial de la Salud. En Europa se generalizó la idea de que los niños y niñas eran inmunes, incluso se les llamaba vectores, como si los que contagiaran más y fueran más peligrosos fueran los niños y las niñas. Esto llevó a medidas extremas que hacían sentir a los niños responsables de los contagios de los abuelos.

"Hubo también algunos jefes políticos que participaron en esta infodemia señalando que los niños eran inmunes, al ex Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Twitter le suspendió la cuenta 24 horas porque hizo esta declaración", señala.

Un duelo difícil

Ana María de la Rosa, secretaria Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes en Chihuahua, considera que en el caso de los fallecimientos de los menores es una pérdida más dolorosa de lo que ocurre con los adultos y el duelo que enfrentan los padres es más personal por lo que los casos prácticamente no trascienden públicamente.

"La pérdida de una niña o niño es mucho más doloroso porque esto no debería estar pasando. Cualquier niña o niño que se contagie y afecte su desarrollo o pierda la vida es algo muy lamentable", indica.

Cada vida de un niño, una niña o un adolescente perdida por Covid-19, menciona Pérez, de la Red por los Derechos de la Infancia en México, es un proyecto de vida que se cancela y, en ese sentido, significa una doble tragedia y es un duelo más difícil de superar.

"Lo que hay que tener presente es que, a diferencia del mundo adulto, en donde ya tienes avanzado tu proyecto de futuro, tu estabilidad económica, tus definiciones personales, en el caso de niños y niñas este virus les rompe el proyecto de vida completo, porque puede tener afectaciones hasta el extremo de la muerte, pero otras que pueden significar inhabilitarlos para el resto de su vida", señala.

Por todo el País

En todas las entidades del País se han registrado casos de fallecimientos de menores, sin embargo 10 de ellas concentran 395 casos, el 66.2 por ciento del total, estas son: Estado de México, 91 decesos; Ciudad de México, 44; Puebla, 44; Baja California 41; Nuevo León 40; Guanajuato 31; Guerrero, 29; Oaxaca, 27; Chihuahua, 26 y Jalisco, 24.

El Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) reporta que con datos acumulados al pasado 4 de abril, las entidades federativas con las mayores tasas de contagio en niñas, niños y adolescentes, por cada mil personas son: Ciudad de México con 6.95, Tabasco con 4.13, Baja California Sur con 3.17, Guanajuato con 2.31 y Querétaro con 1.88.

En el caso de los fallecimientos, estos se han distribuido en los distintos municipios, por ejemplo, en el Estado de México, los 99 casos registrados están repartidos en 35 municipios, pero lo que suman más decesos son Ecatepec con 12 casos; Toluca, 10; Chalco, 8; Chimalhuacán y Tlalnepantla 5; Cuautitlán y Cuautitlán Izcalli, 4 cada uno.

En la Ciudad de México los 44 decesos registrados ocurrieron en 11 de las 16 alcaldías: Iztapalapa, sumó 9 casos; Gustavo A. Madero, 8; Álvaro Obregón, 7; Coyoacán y Cuauhtémoc, 4 cada una; Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza, 3, respectivamente; Xochimilco e Iztacalco, 2 cada una, y Azcapotzalco y Tláhuac, uno, respectivamente.

En Puebla, los 44 fallecimientos se han registrado en 21 municipios, los que tienen mayor incidencia son la ciudad de Puebla, con 15; Tecamachalco, 4; Atlixco, Huaquechula, Izúcar, Cholula y Teziutlán, con 2 cada uno.

En Baja California, los 41 decesos ocurrieron en Tijuana, con 20 casos; Mexicali, 9; Ensenada, 6, así como en Tecate y Playas de Rosarito, con 3 cada una.