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Plantea UE prohibir autos de combustibles fósiles en 2035

La UE lanzó plan para reducir emisiones en 55% para 2030 en relación a 1990, el cual incluye salida de vehículos de gasolina en 2035

Reforma

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miércoles, 14 julio 2021 | 10:25

Bruselas.- La Unión Europea propuso el miércoles una prohibición efectiva de la venta de nuevos automóviles de gasolina y diésel a partir de 2035 que, como parte de un amplio paquete de medidas sobre el cambio climático, acelerará el paso a los vehículos eléctricos (VE) de emisiones cero. 

La Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, propuso un recorte del 55 por ciento de las emisiones de CO2 de los automóviles para 2030 respecto a los niveles de 2021, muy por encima del objetivo actual de reducción del 37.5 por ciento de las emisiones de CO2 para esa fecha. .

 La Comisión también propuso un recorte del 100 por ciento de las emisiones de CO2 para 2035, lo que imposibilitaría la venta de nuevos vehículos impulsados por combustibles fósiles en el bloque de 27 países.

 "Este es el tipo de ambición que esperábamos ver en la UE, que ha estado ausente en los últimos años", dijo Helen Clarkson, directora ejecutiva de Climate Group, un grupo sin ánimo de lucro que trabaja con empresas y Gobiernos para hacer frente al cambio climático.

 "La ciencia nos dice que tenemos que reducir las emisiones a la mitad para 2030, así que para el transporte por carretera la solución es sencilla: deshacerse del motor de combustión interna".

  Para impulsar las ventas de vehículos eléctricos, Bruselas también ha propuesto una legislación que obligará a los países a instalar puntos de recarga públicos a lo largo de las principales carreteras con una distancia máxima de 60 kilómetros entre ellos para 2025.

 Se espera que el despliegue de los vehículos eléctricos cree 3.5 millones de estaciones públicas de recarga para automóviles y furgonetas en 2030, y que esa cifra aumente hasta los 16.3 millones en 2050.

 Aparte del sobreprecio de un vehículo parcial o totalmente eléctrico, muchos compradores se han visto disuadidos por el temor a una autonomía insuficiente ante la falta de estaciones de carga públicas.

 Los fabricantes de automóviles han anunciado que solo aceptarán objetivos de emisiones más estrictos a cambio de una gran inversión pública en cargadores.

  Inversiones eléctricas

  Todas las propuestas de la Comisión deberán ser negociadas y aprobadas por los Estados miembros de la UE y el Parlamento Europeo, lo que podría llevar unos dos años.

 Las ventas de automóviles de bajas emisiones se dispararon en Europa el año pasado, a pesar de que la pandemia de Covid-19 hizo caer las ventas de vehículos en general, y uno de cada nueve vehículos nuevos vendidos era eléctrico o híbrido enchufable.

  Sin embargo, la electrificación total está todavía muy lejos.

 Muchos fabricantes de automóviles han anunciado inversiones en electrificación, en parte en previsión de unos objetivos de emisiones más estrictos por parte de la UE.

  El mes pasado, Volkswagen AG dijo que dejaría de vender automóviles con motores de combustión en Europa para 2035, pero más tarde en China y Estados Unidos, como parte de su transición hacia los vehículos eléctricos.

 Y la semana pasada, Stellantis, el cuarto fabricante de automóviles del mundo, dijo que invertiría más de 30 mil millones de euros (35 mil millones de dólares) para 2025 en la electrificación de su gama.

 La consultora AlixPartners estima que, entre 2021 y 2025, los fabricantes y proveedores de automóviles de todo el mundo invertirán 330 mil millones de dólares en electrificación, un 41 por ciento más que su estimación de 250 mil millones de dólares para el periodo comprendido entre 2020 y 2024.

  Algunos fabricantes de automóviles europeos, como BMW y Renault, han realizado grandes inversiones en híbridos enchufables para ayudar a los consumidores que desconfían de la electricidad a sentirse cómodos con esta tecnología.

 

 Han gastado muchos miles de millones de euros en esta tecnología y han argumentado que los híbridos enchufables también son necesarios debido a la insuficiente infraestructura de recarga pública.