Nacional
En Canadá

Queman iglesias tras aparecer miles de cadáveres de niños en internados católicos

Aunque el Gobierno tildó el hallazgo de "genocidio", la comunidad indígena afectada exige una disculpa oficial por parte del Vaticano

Agencias

sábado, 03 julio 2021 | 05:00

Ciudad de México– Una ola de quema de iglesias se ha desatado en Canadá después de que en los dos últimos meses se hayan encontrado miles de cadáveres de niños indígenas en distintos internados católicos repartidos por el país. Tanto es así, que en la Columbia británica ya se ha puesto vigilancia con el fin de proteger a los templos.

Aunque la autoría de estos incendios no ha sido identificada, lo cierto es que todo apunta a que se trata de una represalia a los espeluznantes hallazgos en centros cristianos. Concretamente, se trata de tres fosas descubiertas entre mayo y junio. En la primera aparecieron 215 tumbas de niños indígenas, a la semana siguiente se encontraría otra con 751 cadáveres y hace unos días se repetía la historia localizando otros 182 restos mortales.

Unos horrorosos sucesos que viene acompañados de los testimonios de varios supervivientes que afirman haber sido maltratados en estos internados. "Nos cortaban nuestros largos cabellos y nos rociaban con insecticida", aseguran sobre unas prácticas que habrían afectado durante el siglo XX a más de 150,000 menores, que supuestamente eran apartados de sus familias, se les cambiaba el nombres y se les prohibía conservar su idioma natal.

Ni eso, ni las torturas y golpes que denuncian sería lo peor, pues según las estimaciones hasta 4,000 niños indígenas podrían haber sido asesinados durante ese tiempo. Unas atrocidades que, tras el hallazgo de los cuerpos, han llevado al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, a condenarlo y a pedir disculpas, asegurando que se trataba de lo más parecido a un genocidio.

Por su parte, la comunidad indígena, que ha venido siendo víctima de la discriminación racial durante generaciones, ha exigido una disculpa oficial por parte del Vaticano, considerando insuficientes las palabras del Papa en las que tildaba los hallazgos de los cadáveres de "inquietantes".