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Regresa enfermera a su hospital... pero en camilla

Ella es la enfermera Jazmín Sixto Moreno

Reforma

martes, 04 mayo 2021 | 23:23

Ciudad de México.- La enfermera Jazmín Sixto Moreno regresó al mismo hospital en el que trabaja... pero inconsciente y en una camilla.

Desde hace un año consiguió empleo en el Hospital Belisario Domínguez, en Tláhuac, y donde está asignada a la atención de pacientes Covid-19. Es su primer trabajo después de haber cursado la carrera en la Universidad Autónoma del Estado de Guerrero, una historia de poco frecuente en Ajuchitlán del Progreso, donde nació y donde muy pocos alcanzan educación superior.

La noche del lunes terminó su turno y abordó la Línea 12 para dirigirse a su casa, en Chalco. Un recorrido habitual para ella. La acompañaba su pareja, Juan Álvarez. Al momento de derrumbarse el tren, Jazmín salió proyectada en uno de los vagones. Juan tuvo que retirar a otros usuarios que estaban encima de ella para ponerla a salvo.

Por los golpes, el bazo le estalló. Necesitó transfusiones de sangre y sus compañeros de nosocomio tuvieron que intubarla.

"Ella estaba muy a gusto de servir a la gente, se esmeraba mucho en su trabajo, estaba excelente en su trabajo, no había tenido la oportunidad de trabajar, porque no le habían dado trabajo.

"A raíz de la pandemia le dieron y ella estaba muy a gusto, muy contenta", cuenta su tío, Norberto Moreno.

Juan fue trasladado a otro hospital y dado de alta, aún cuando no estaba bien. Al llegar al Belisario para ver a Jazmín, decayó... y también tuvieron que internarlo.

"Trae problemas también internos en el riñón y descalabradas y cosas así", agrega Norberto.

Al cierre de la edición, 69 personas permanecían hospitalizadas, tanto en instituciones públicas como privadas.

Una de ellas, Yolitzin García Aguilar, quien está segura de que pronto sanará las lesiones, pero no sabe cuando superará el impacto.

"Todos empezaron a gritar y, de repente, caímos al vacío" narraba este martes.

Quedó en uno de los vagones suspendidos y cuando logró bajar, la impresionó caminar entre algunos cadáveres.

También en el Belisario estaba Daniel Hernández Argüello, de 28 años y con un estado de salud delicado. Su teléfono quedó tirado en la zona del derrumbe.

"Una persona que no sabemos quién es, levantó el teléfono y llamó a mi hermana, así nos enteramos", cuenta su tío Jorge.

José Alberto Medina fue un caso raro. Resultó lesionado del pie durante el colapso, pero prefirió ir a su casa.

"Cómo iba a ir al hospital 'si había mucha gente que lo necesitaba más que yo', nos dijo, pero después se sintió mal y ya lo están atendiendo", explica su tía, Yolanda Cervantes afuera del nosocomio. (Con información de Alejandro León, Viridiana Martínez e Iván sosa)