Nacional

Sin órdenes de arresto por estudiantes asesinados en CDMX

La PGJ informó hace unos días que las líneas del caso Norberto y Leonardo Avendaño se han fortalecido y hay sospechosos

Reforma
martes, 18 junio 2019 | 14:05
Reforma

Ciudad de México.- Aunque la Procuradora General de Justicia, Ernestina Godoy Ramos, mencionó en los últimos días que las líneas de investigación acerca del secuestro de Norberto Ronquillo y Leonardo Avendaño se han fortalecido y hay sospechosos, aún no hay órdenes de aprehensión.

"Todavía no tenemos órdenes de aprehensión, estamos trabajándolas. Seguimos en análisis para poder solicitar", dijo al salir esta mañana de la reunión con el Gabinete de Seguridad capitalino.

El lunes, Godoy Ramos confirmó que el presunto homicida de Leonardo, de 29 años de edad, podría formar parte del círculo más cercano del estudiante de maestría, ligado a su actividad religiosa.

"Ellos tenían una relación muy cercana", agregó la Procuradora.

Leonardo Avendaño, egresado de la Universidad Intercontinental (UIC), desapareció la noche del 11 de junio cuando se dirigía a la Parroquia Cristo Salvador, ubicada en la Segunda Sección de la Colonia Miguel Hidalgo, Alcaldía Tlalpan.

Al día siguiente, el joven fue encontrado sin vida, con signos de tortura y asfixia, dentro de su vehículo en un baldío de la Colonia Héroes de 1910, en la misma demarcación.

"Cada día se van fortaleciendo esas líneas, sí hay ya posibles responsables, no somos nosotros quien al final de cuentas vamos a definir si son responsables o no. Nosotros solamente vamos a poner ante los tribunales las evidencias y haciendo imputación a las personas", adelantó Godoy Ramos el sábado pasado en conferencia desde el C5.

Sin embargo, esta mañana no informó avances acerca del secuestro y asesinato de Norberto Ronquillo, de 22 años, estudiante de la Universidad del Pedregal que fue plagiado el 4 de junio al salir de clases y ultimado pese a que su familia pagó el rescate de 500 mil pesos.

De acuerdo con las indagatorias de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), las dos líneas de investigación más sólidas en este caso apuntaban a que el responsable sería alguien de su entorno familiar o universitario y un grupo criminal dedicado al secuestro.