Nacional

Solicitantes de asilo están para quedarse

Tras incremento de solicitudes, expertos en migración señalan que México deberá adaptar e innovar en los próximos años su sistema de asilo

Reforma

Rachel Schmidtke y Daniela Gutiérrez Escobedo/Reforma

domingo, 05 septiembre 2021 | 06:35

Ciudad de México.- En la última semana, la respuesta de México hacia las personas que buscan protección internacional ha sido contradictoria.

El gobierno mexicano se movió rápidamente para recibir a varios afganos que huían de su país, pero días después, el gobierno desplegó la Guardia Nacional para detener una caravana de migrantes con una muestra excesiva e injustificada de fuerzas.

México se ha convertido en un país donde miles de personas buscan protección cada año. De hecho, el número de solicitudes de asilo en México ha crecido exponencialmente.

De 2013 a 2021, el promedio mensual de solicitudes en el país aumentó de solo 108 en 2013 a 7 mil 961 en 2021. A lo largo de estos años, el incremento ha sido constante y no hay señales de que esto cambie en los próximos años.

México debe aceptar seriamente este paradigma y hacer cambios para abordar de la mejor forma el incremento en las solicitudes de asilo, no solo para afganos, sino para todos los que están en búsqueda de protección. Aunque este incremento corresponde en su mayoría a personas provenientes de países de Centroamérica, nuevos flujos migratorios de haitianos, cubanos y migrantes extracontinentales de alrededor del mundo también buscan protección en México.

La diversificación de los perfiles de personas que buscan asilo en México y el incremento exponencial de solicitudes en el país indica un recrudecimiento de las causas que obligan a las personas a abandonar sus países, así como el surgimiento de otras causas igualmente complejas.

 El gobierno de México debe aceptar este nuevo paradigma e invertir en la transformación de su sistema de asilo para responder al incremento de solicitudes y al notable retraso en la resolución de los casos. Ambos problemas amenazan la estabilidad del sistema de asilo tanto como la protección que con tanta urgencia buscan las personas refugiadas en México.

Los procedimientos de asilo deben ser procesados de manera eficiente y justa, y las personas que sean reconocidas como refugiadas deben contar con mecanismos que les permitan integrarse y contribuir a la sociedad mexicana tan pronto como sea posible. ¿Cómo hacerlo? Aquí unas sugerencias:

 Primero, México debe adaptar su sistema de asilo a uno más accesible. Esto significa reducir las barreras prácticas y legales que impiden u obstaculizan el acceso de las personas al procedimiento y reconocimiento del estatus como refugiado. Entre estas barreras se encuentran: el plazo de 30 días para presentar la solicitud de asilo, la obligación de permanecer en el estado en que se presentó la solicitud, los obstáculos en el ingreso al territorio mexicano en aeropuertos internacionales y la detención migratoria.

México también debe realizar esfuerzos para prevenir y erradicar la corrupción en que incurren los oficiales del Instituto Nacional de Migración (INM), quienes ocultan información vital sobre el acceso al procedimiento de asilo a las personas migrantes que se encuentran detenidas y participan en su extorsión, secuestro y, en casos extremos, su desaparición.

 Segundo, México debe invertir en buenas prácticas, como aquellas que abordamos en nuestro reciente reporte sobre la implementación, por parte de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), de procedimientos de asilo diferenciados, más rápidos y eficientes.

La experiencia de México sugiere que simplificar el procedimiento de asilo acorta los tiempos de resolución y contribuye a reducir el rezago de casos no resueltos. Esto permite que el sistema de asilo funcione de manera más eficiente y permite a los solicitantes de asilo obtener el reconocimiento como refugiados más rápido, lo que les permite integrarse a las comunidades de acogida y contribuir a su economía.

Estas prácticas implementadas por México son muy positivas y Refugees International las ha recomendado a otros países replicarlas.

No obstante, implementar procedimientos de asilo innovadores no es suficiente para reducir el rezago y asegurar un acceso efectivo y justo al sistema de asilo mexicano.

El Gobierno federal debe incrementar el personal de la COMAR, así como su limitada presencia territorial, pues actualmente solo cuenta con presencia en seis estados y, en aquellos estados donde no hay oficina de COMAR, es el INM el encargado de recibir y canalizar a COMAR las solicitudes.

La ausencia de COMAR limita el acceso al procedimiento de asilo, impacta la calidad de las entrevistas realizadas a los solicitantes al no ser presenciales y retrasa aun más el procedimiento.

 Finalmente, la sociedad mexicana debe ser más hospitalaria con los refugiados. Los mexicanos deben reconocer que, de darles la oportunidad, los refugiados contribuyen a la economía y cultura mexicana y que, tanto ellos como los migrantes y refugiados, tienen derechos humanos.

 Si México puede hacer esfuerzos para actualizar su sistema de asilo, eliminar las barreras para que las personas busquen protección y aceptar solicitantes de asilo y refugiados con los brazos más abiertos, México puede ocupar su lugar como líder mundial en derechos de los refugiados y aprovechar al máximo los beneficios económicos y sociales que ofrecen las y los refugiados.